No te vi

Por Sebastián Ruiz.

En el artículo que escribí titulado “Media Falange” (https://identidadcolectiva.com.ar/media-falange/), les conté sobre un accidente laboral que me llevó a perder media falange del dedo medio de la mano derecha. Un pedacito. Tipo un auto al que le arrancan el espejito, no es nada pero es. 

No fue el único accidente laboral que tuve, les seré sincero, tuve varios. Bueno, por algo ahora vivo en Capital. “Sebastián Ruiz construyó un imperio a base de accidentes laborales”. Es un buen título si alguien me quiere hacer un buen carpetazo en el futuro, pero lamento decirles que no fue así. 

Fue el 10 de enero del 2017. Yo en ese momento trabajaba haciendo mensajería en bicicleta. Para alguien vago como yo, esa es la definición de tortura. 

Venía a todo ritmo escuchando unas cumbiambas por un auricular que andaba de un sólo lado, no es que lo recuerde, pero históricamente mis auriculares siempre andan así. Iba por la avenida Corrientes, justo en una calle medio en bajada, con un vientito que ayudaba a seguir respirando. Todo pintaba bien, me habían depositado la mitad del sueldo y ya pensaba en el sanguche de mila con la coquita fría que iba a pegar al mediodía. 

En un momento sentí como un empujón fuerte de atrás y pensé: “fua viene con turbo la bici esta”. Luego reaccioné y me vi volando por el aire, lejos de mi bici y más lejos del piso. Pensé que hasta ahí había llegado. Intenté ver pasar momentos de mi vida en un segundo pero realmente no pasó nada, las películas mienten. 

Aterricé en el pavimento, que estaba un poco caliente porque era 10 de enero. El chofer del auto bajó y me dijo: “disculpá, no te vi”. No le creí nada, la verdad, porque tenía puesta una remera naranja. Desde un satélite me podías ver, capo. Pero no me iba a hacer el piola desde el piso, así que le dije “todo bien, capo, fijate si quedó mi espalda en tu paragolpe”.

Se me acercó un Policía de la Ciudad y le grité: “¡eh, yo no hice nada, no me llevés!”. Perdón, es la costumbre. El oficial llamó una ambulancia y yo sólo tenía que esperar. Como 40 grados y yo tirado ahí en la avenida. Dame vuelta que ya me tosté de este lado. 

La espera se hizo eterna. Por el calor y porque justo fui a caer en Corrientes y Florida. Hora pico. ¿No me podía chocar en algún pasaje, maestro? La gente pasa, miraba y sacaba fotos. Déjenme morir en paz. Me preguntaba, ¿qué hashtag usarán? ¿#UnNegroMenos? ¿#UnaBallenaEncalladaEnCorrientesYFlorida? Este último no fue. Habría sido la frutilla del postre: un grupo de activistas tirándome baldes de agua para mantenerme con vida.

La ambulancia por fin llegó. Al levantarme en la maderita para subirme a la camilla, uno de los enfermeros hernió y el otro se rompió los ligamentos cruzados. Yendo al hospital me recomendaron un «abogado amigo», me dejaron tarjetas en mi bolsillo y todo. En el hospital me dijeron que no tenía nada y me fui.

Seba Ruiz que sobrevive, sirve para otro accidente.