No son artistas… son carneros

Por Claudio Posse

Como siempre la realidad se puede ver según el lente que le pongas a la cámara. Siempre depende del  espectador como interpreta la película. Jean-Luc Godard, el talentoso cineasta francés, decía que el cine eran 24 verdades por segundo, parafraseándolo Michael Haneke, director de “Caché, escondido”, dice: el cine son 24 mentiras por segundo”. En realidad ambos están de acuerdo porque Godard también acuñó una frase, tan famosa como contundente: «Cada edición es una mentira.»

Ustedes se preguntarán por qué empiezo una editorial hablando de cine, sin embargo, lo que pretendo es que pensemos junto lo que esconden los relatos, como en una película o sería, que afectan nuestra vida cotidiana pero que están presentados por figuras públicas que son reconocidas públicamente por figurar en elencos de productos, en su mayoría, audiovisuales que son transmitidos o reproducidos, también mayoritariamente, por la televisión.

Detengámonos en la televisión un instante para poder comprender la magnitud de la influencia que tienen en el resto de la sociedad estos trabajadores (hablamos de actores, actrices, directores, técnicos, etc.). Alguna vez, en este mismo portal, hemos debatido la incidencia de los (las empresas) medios de comunicación en la conformación de los gustos, fantasías, ambiciones, etc. tanto en lo personal como en lo colectivo. Tengo la fortuna indescriptible de coordinar este portal, Identidad Colectiva, en el que escriben cuadros superlativos de nuestro país (y de la región), en este número podrán leer, por ejemplo, a Claudia Cesaroni que rompe esa lógica hablando de la, mal llamada, inseguridad desde un lugar que no vas a encontrar en la tele ni en las redes. O Maximiliano Rusconi, que te desbarata la idea de los medios hegemónicos de decir que una ampliación de la corte es para beneficiar a CFK o el extraordinario artículo de Víctor Hortel que te saca de la pavada cotidiana de la politiquería barata y te pone las cosas en su lugar y Aníbal Torretta que te exaspera porque pone en debate lo que nadie se atreve, hasta cita a Abel Posse. Ni hablar del artículo de Rafael  Bielsa que no solo se le atreve a Trump, además embellece la vista con sus palabras . Y los aportes de los invitados como Camilo García que nos da la certeza que el periodismo aún no ha muerto . Así se rompe la lógica permanente de los medios de comunicación que dirigen sus dardos a nuestras mentes como si fueramos zombies a la deriva.

Nosotres no combatimos a nuestro enemigo con las mismas armas. Me gusta el título que eligió Alessandra Minnicelli para el artículo de hoy: “Al enemigo, Justicia!”. Resistimos dando la batalla que hay que dar. Algunos gobernamos, otros militamos. Pero todos luchamos.

Entonces, ¿Qué tiene que ver esto con el título de esta editorial? Paso a contarles. Un amigo, al que quiero mucho, me manda un mensaje hace algunas horas marcándome dos notas, una de IFOBAE: “La ficción en la pandemia: Lali Espósito y el Chino Darín, a la cabeza de un grupo de jóvenes actores que buscan enfrentar la crisis”, y otra de LA NACIÓN: “Chino Darín, Peter Lanzani y otros jóvenes actores se organizan para impulsar la ficción nacional”. Analicemos juntxs ambos títulos, que por cierto son casi idénticos. Fíjense que los dos empiezan con los nombres de los “famosos”, no creo que con el solo efecto de darle “bombo” a la nota, parece que tiene la intención de darle credibilidad a la información. Luego, observen que usan la palabra Joven como elemento “angelical”. Por último, no quiero ser denso con los detalles, utilizan Crisis y Organización, ahí le dan el marco de importancia, por un lado, y, en paralelo, un marco de institucionalidad.

Si leen los artículos, no pongo el link porque bastante difusión tiene estos medios, lo que esconde es el intento de plantear una reforma de las condiciones laborales de los actores y actrices en la argentina, en particular, pero dentro de una causa común, dentro del stablishment económico argentino, de querer cambiar las condiciones de TODOS Y TODAS los TRABAJADORES y TRABAJADORAS de nuestro país. La tan mentada REFORMA LABORAL, que dejaría indefensos a los ya mal tratados laburantes de los abusos patronales.

La particularidad del sector de los trabajadores del arte es la discontinuidad laboral y la disparidad de los ingresos de los trabajadores. En este caso es clarísimo, los (supuestos) innovadores mencionados son actores con un Caché alto. Pero acá el problema no es solamente la patronal, acá podemos ver la defección de lxs y lxs trabajadorxs en beneficios de sus intereses individuales sin tener en cuenta los intereses del resto de sus compañeres.

Un textual de uno de los artículos: (los actores tuvieron) “conversaciones con referentes de productoras, gremios y distintas organizaciones vinculadas con la industria. La idea de estos jóvenes actores es llevar adelante propuestas para que se desarrollen en el sector audiovisual”. Pero como, ¿estos medios no hablan permanentemente de la seguridad jurídica y de repente caen un puñado de actores y actrices y se sientan en una mesa paritaria a negociar por los miles de artistas que existen en el país? Claro, la seguridad jurídica es una herramienta solo para los dueños de Vicentin, por ejemplo.

En otro tramo de la nota dice textual: “La difícil situación que atraviesa Polka y la falta de intención por parte de los canales de realizar ficción nacional, ya sea por costos de producción o por cuestiones sindicales”. ¿Difícil situación de POLKA? Nos tratan de… zombis, porque si nosotros creemos a Adrían Suar, socio del Grupo Clarín le falta para cargar la SUBE, somos zombis. Si el empresario mencionado te gusta como cómico está todo bien, a mí me gustan muchas cosas de Borges, pero siempre supe que era un gorila, tanto como Suar un explotador.

Para terminar, dos apreciaciones más, la crisis de la PANDEMIA que obligó al gobierno de Alberto y de Cristina a tener que optar por la vida (Cuarentena) que genera inconvenientes la desastrosa economía que nos dejó Mauricio Macri, no tiene que ser motivo de degradación de los sectores del trabajo ni de los excluidos. Esta vez equilibremos la balanza social, que la crisis producto de la PANDEMIA la paguen los que más tienen, cosa que tendría que haber pasado antes, eso es lo que llamamos Justicia Social. Lo segundo, y último, a los compañeres mencionados en ambos artículos, les recomiendo: no hagan reuniones en zoom con los empresarios, ustedes son trabajadores, tienen que pedir asambleas y reuniones en su sindicato de pertenencia, no existe “cuestiones sindicales”, como dicen las notas periodísticas mencionadas anteriormente, eso tiene un nombre que costo muchas vidas en nuestro país y le decimos: DERECHOS LABORALES.

Y por favor, casi como una súplica se los pido, no me vengan con el verso de que son artistas, lo que negocian con la patronal, por si solos y sin pensar en sus compañeros, pierden toda sensibilidad artística y nosotres le decimos carneros. A quien le quepa el sayo, que se lo ponga.