No es Ella, es lo que Ella representa. No es su responsabilidad, sino de los que dominan su mente

Por Aníbal Torretta.

Vamos a encontrar un sentido más profundo al hecho farandulesco de la partida de Susana Giménez, porque tiene que ver con la realidad de algunos, muy pocos, y la realidad de muchos millones, y la idea es que no nos quedemos con lo anecdótico del hecho, que es lo que pretenden los Medios llamados hegemónicos. Tampoco la cosa se centra en lo que otras editoriales plantearon como el núcleo del problema, el hecho que “Ella” partió en un avión y gasto recursos públicos de personal de pista, seguridad aeroportuaria, etc., no dejando de ser estos absolutamente superficiales.

Hablamos de una situación relacionada a la salud que afecta al planeta entero, en él hay cuestiones humanas, individuales, como ser la heteroestasis, que es la capacidad de las personas para afrontar circunstancias adversas y salir de ellas físicamente fortalecidos. La resiliencia que nos permite volver a nuestra normalidad anterior luego de una situación difícil y adversa. Resiliencia que requiere además elementos espirituales y mentales que logren esa fuerza para volver a ser uno mismo, y muchos la tienen. La situación postraumática entra en juego de una manera poderosa.

La actividad física recomendada en todos los medios es fundamental para superar física y mentalmente la pandemia y mantener conjuntamente con la alimentación adecuada un estado anímico que mantenga alto el sistema inmunológico

Todas estas definiciones ayudan a comprender porque algunos están más afectados que otros por la cuarentena, por el estrés que esta genera, pero, eso que vale para cada persona, para cada individuo, choca con una realidad, que no solo no refuta todas estas definiciones salutogénicas, sino las afirma, contrastándolas con la crueldad de la realidad Social.

La sociedad está sufriendo y la curva social es así: a mayor pobreza mayor sufrimiento.

Hay dos maneras de enfrentar este sufrimiento, que esto sirva para debilitarnos y desplomarnos, o hacer que tenga un sentido, ese sentido se lo da el aprendizaje que podemos sacar de él, y la esperanza de que tengamos un mañana mejor donde no desaparecerá el sufrimiento, pero si podremos superarlo con más y mejores herramientas.

Bien, Ella, ante el sufrimiento se tomó el avión y se fue, Caputo también.

Juan del Barrio en cambio perdió el trabajo en negro que tenía, por lo tanto, no solo no cobra, sino que además no tiene obra social, en ocasiones no tiene agua, y vive en un dos ambientes medio de material, medio de madera, medio de chapa. Convive con hijos, esposa, padres, un nieto, y con el frio del invierno, lo que sumado a un sistema inmunológico deficiente y un estado de ánimo en picada   que lo hace más vulnerable a infectarse, y por ende contagiar a los abuelos de la casa que seguramente o probablemente perderán la vida.

Uuuuffff… que complicado todo esto, podemos decir, que pasamos de hablar de conceptos de salud al dilema de los barrios carenciados, parece un discurso facilista para echarle la culpa a los ricos. Pero no, esto es un problema político, absolutamente político, porque para que existan salud física, mental, armonía entre la persona y su comunidad deben existir políticas públicas que generen esos ambientes saludables.

Que podemos decir de Juan del Barrio, si en 1976 el neoliberalismo de manos de una dictadura lo dejo sin un trabajo estable en una fábrica de autos, perdió su casa y tuvo que empezar a alquilar. Después otra vez el neoliberalismo en los ‘90 lo llevo a perder su trabajo precario y sus ahorros y lo llevo a la villa. Luego vinimos nosotros en “2001-2003” hasta el 2015 y le devolvimos un poco de su dignidad robada, pudo conseguir trabajo, pudo darles estudio a sus hijos, pudo comprar una motito para que el pibe mayor hiciera delivery, su mujer pudo acceder a un trabajo limpiando en la casa de una familia de comerciantes, que gracias al crecimiento del mercado interno mejoro su situación. Aunque no pudo salir de la villa y su trabajo no estaba siempre en blanco, estaba ahí nomas, pero en 2015 todo se volvió para atrás, y entonces la luz al final del túnel se apagó, Juan iba para abajo en esa partitura de músicas neoliberales antes descritas, pero sobre la misma partitura las Susanas Giménez se hacían multimillonarias.

Ella y él, pagan el mismo IVA, ella millonaria y Juan, solo del barrio. Pero no podía ser la cosa completa si cuando Juan tiro una sonrisa, porque como dice él volvimos y allá otra vez en el túnel surgió una luz, otra vez la clase acomodada, como decía un tío, viajaron a Europa y a Miami y trajeron en sus valijas el coronavirus, que luego pasaron a la señora de Juan que limpiaba sus casas y así, como en épocas pasadas, Juan volvió a perder. Entonces, mientras el Gobierno pone el Estado al servicio de los Juanes, Ellas miran la tele preocupadas por esa turba de gente en las villas que son un peligro inminente de contagio, y los Susanos salen a manifestar contra la cuarentena que ellos si pueden hacer con más tranquilidad que los Juanes que nada tienen, se manifiestan desde sus countries  en sus 4 por 4  o van a la plaza de Mayo o al Obelisco a destilar, ya no sé, si odio solamente o una disfunción psiquiátrica patológica que debería ser analizada. Ellos, que durante los cuatro años anteriores protestaban por las movilizaciones sindicales y sociales porque llegaban tarde al gym, hoy violan las leyes para decir que NO EXISTE EL VIRUS, CASI COMO DECIR QUE LA TIERRA ES PLANA.

Se acordaron ahora que Soros se compro media Patagonia, se acordaron ahora que la economía esta complicada, se acordaron ahora que hay que cuidar la Nación, que hay que cuidar el trabajo, que hay que cuidar a las pymes.

Entonces volvemos a ver que todo es política, pero hay un límite, la ley. Y ellos la violan.

Y entonces vos me decís: –“otra vez con tu relato”-. Y yo sigo con Juan, porque encima, Juan vive en una villa que está cortada por una avenida que divide dos distritos, en uno gobernaron los últimos años los negros peronistas de mierda y urbanizaron, del otro gobernaron los que Su defiende a diario en sus programas, y nada cambio.

Adivina de qué lado vive Juan, si, del lado olvidado, del lado donde cuando yo escribí esto había 196 infectados, mientras que del lado de los “populistas” solo 4.

Pero ojo, los peronistas hicieron populismo y no casas, hicieron populismo y no calles, hicieron populismo y no polideportivos, y sabes que dice Ella: hay colas para comprar huevos esto es Venezuela, yo me voy.

Ella se fue, pero quedo su concepto, porque Ella no es el problema, sino lo que ella representa, que hoy se manifiesta como un grupo inorgánico y psicótico en las calles céntricas, como extras de una película futurista, sin saber muy bien que decir mas que culpar de todo al gobierno, por eso, aunque Ella se valla, Ella se queda, o vendrá otra Ella inventada para poder seguir lavando cabezas.

Volviendo, ese neoliberalismo que vos defendés Su, es el que trajo también a nuestra patria a los hermanos latinoamericanos, que vos no querés que usen nuestros hospitales o parques, sí, vos trajiste a esos hermanos, porque ellos vinieron porque en sus pueblos el neoliberalismo dejo tierra arrasada, y vinieron acá a buscar algo mejor. Sí, como alguna vez lo hicieron tus abuelos, vos sos igual que ellos, y yo también, somos producto de la migración que generan las guerras, el hambre y la desigualdad.

Pero sabes que, ellos no se pueden ir, lo saben y sabemos que vamos a sufrir. Juan va a sufrir, Quispe va a sufrir, mi familia va a sufrir, pero estamos acá poniendo lo que podemos, eso nos hace parte de un todo, cosa que vos, ni los dueños de tu mente jamás sabrán de que se trata.

Porque ese es el tema, no sos vos, vos sos una persona más, me importas como ser humano, pero nada más, lo que jode es lo que vos representas, y los que me joden y a los que voy a pelear hasta el último de mis días son a los dueños de tu mente, porque a través tuyo y de otros como vos quieren adueñarse de la mente del pueblo, de todo el pueblo.

Sí, Juan se queda, Juan es el dueño de nada, pero es el dueño de todo, Juan somos todos nosotros, Juan vale más haciendo una olla popular que todos tus Martín Fierro de oro que están ganados en buena ley, pero que no supiste poner en valor poniéndote cerca de los que vienen de donde vos venís. Porque vos no venís de una familia de terratenientes, pero colonizaron tu mente y hoy sos la herramienta para colonizar a otros, seria algo así como un cipayismo intelectual, quizá involuntario o inducido mágicamente por los dueños de tus pensamientos.

Pero Juan, construye día a día la comunidad organizada y solidaria a la que aspiran los hombres y mujeres de bien, Juan no tiene rencores, construye desde el amor, Juan no tiene un Rembrandt, tiene un cuadrito con Perón y Evita, Juan no se pudo ir al Uruguay como vos ni a EE.UU. como Niqui, se toma el bondi.

Pero Juan es parte del todo, y sabes que, el todo es superior a la parte, vos sos solo parte; él es parte del todo y el todo es el pueblo, ése que acompaño a Hipólito Irigoyen, ese que hizo el 17 de octubre, ese que hizo la resistencia, ese que hizo paros en la dictadura, ese que perdió con la hiper y paro con Ubaldini, ese que se dio cuenta enseguida que los noventa no eran peronistas, ese que salió a la calle a luchar, y  después canto la marcha en la casa de gobierno cuando el peronismo en 2001 se volvió a hacer cargo del quilombo, el que abrazo a Néstor, el que votó a Cristina, el que también criticó pero sabiendo de qué lado está, Juan es el que votó a Fernández, Juan es el que no cree, ni quiere la grieta que vos todos los días agrandas, esa grieta que desde tu avión privado se ve clarito desde arriba.

Nosotros somos Juan, acá estamos, y te decimos a vos, al covid, a los amos del odio, a los dueños de tu mente, que estamos de pie y firmes, dispuestos a pelearle primero al virus, después a la crisis económica, y finalmente sabes… VENCEREMOS.