Mujeres Protagonistas

Por Silvina Caputo.

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Esta semana dos mujeres fueron protagonistas. Mujeres de diferentes procedencias pero que de un modo u otro dieron ejemplo. En pos de resaltar las cuestiones edificantes de la política- que las hay, aunque los detractores de siempre intenten opacarlas- Estela de Carlotto brilló estos días con su cumpleaños número 90 y con el festejo de los 43 años de vida de la fundación que supo devolverle la identidad no sólo a ciento de personas, sino también a un país entero.

Un país que dio ejemplo de cómo desde el amor se pueden obtener las conquistas más deseadas, más imposibles, más secretas y sublimes.

Ella repasó junto a los nietos recuperados, junto a los nietos de esta generación que somos, las vicisitudes que estas locas de pañuelo blanco tuvieron que sortear por el mundo entero, y contó como, por ejemplo, en los peores años, trajeron datos de niños robados en papeles de bombones, o como en alguna ocasión las viejitas -no tanto en esas épocas- tuvieron que dormir en un albergue transitorio de San Pablo, sin saber en dónde estaban.

Que Estela cumpla 90 años, y lo haga estando como está de entera, es una gratificación, un premio y un alivio. También que los cumpla habiendo encontrado a su nieto, es la vida que alcanza.

Pero hubo otra mujer, de otra esfera, que trascendió estos días por su actitud y su lucha, más silenciosa que la anterior. Una mujer que, crecida en la oligarquía terrateniente más oscura vivió en carne propia lo que cualquier adicto de Netflix o Amazon Prime definiría como solo ficción.

Dolores Etchevehere, la hermana del exministro de Agroindustria de Mauricio Macri, peleando a capa y espada en la justicia y en los medios, por su propio patrimonio. Un patrimonio que no solo se le negó ejerciendo la violencia económica propia de esas castas contra las mujeres de la familia, sino que además tiene todos los condimentos propios de la conducta oligárquica de quienes decidieron, al principio de los tiempos, de quién era la tierra, y lo hicieron, a punta de pistola.

Hoy, en pleno siglo XXI lo siguen haciendo, y como ya no tienen a quien más sacarle, le sacan a su propia familia, a los integrantes más desprotegidos, y si es mujer y la pueden tildar de loca -como intentaron hacer con ella- mejor.

Dolores se vengó. No solo reclamó y los denunció, sino que decidió donar 40 hectáreas de las que les corresponden para que su abogado, nada menos que Juan Grabois, las pusiera a disposición del Proyecto Artigas.

Reivindicación si las hay. Y todo llegó a tal punto, que los patoteros amigos de su hermano intentaron echarla de la estancia familiar de Santa Helena en Entre Ríos, porque Dolores decidió invitar a los integrantes del proyecto para que comenzaran a tomar contacto con la tierra.

El viernes, a última hora, la justicia desechó el argumento banal de que los invitados eran usurpadores y vimos a un patético Luis Miguel -el verdadero hubiera sido más leve- amenazando con apelar la decisión judicial, al grito de ´No queremos ser Venezuela´.

Así cambian la realidad, así mienten, así tergiversan sabiendo que sus amigos «periodistas» reproducirán tapas, informes matutinos, entrevistas maliciosas.

Así cuentan los poderosos con el apoyo de los otros poderosos, sin advertir que hay un pueblo que al menos, en algunas ocasiones, siente una bocanada de aire fresco.