Mística

Por Víctor Hortel.

La mística (del verbo griego myen, “encerrar”, de donde mystikós, “cerrado, arcano o misterioso”) designa un tipo de experiencia muy difícil de alcanzar en que se llega al grado máximo de unión del alma humana a lo Sagrado durante la existencia terrenal[i].

Desde el punto de vista  teológico, la mística es la parte de la teología que estudia la unión del hombre con la divinidad, los grados de esta unión y en especial la contemplación de Dios, o la experiencia de lo divino[ii].

La mística, representa la experiencia viva de la espiritualidad, y de la contemplación.

Más que un saber, lo fundamental de la mística, es que se trata de una vivencia, dado que el estado místico no se puede expresar con palabras, en su manifestación cumbre que es el estado de éxtasis.

El éxtasis es el contacto del alma con la divinidad que recibe a todo aquel que desea aproximarse llevando una vida ascética.

Para San Agustín la mística es la trascendencia del alma hacia la Verdad[iii].

Pero la “mística”,  también se entiende como esa pasión o adhesión entusiasta hacia una ideología, doctrina o persona que se han idealizado[iv].

Más coloquialmente, una de las acepciones de la palabra mística, es: sentimiento difuso, con un alto grado de simbolismo, a través del cual un grupo funda su identidad.

Me quedo con esto: Pasión o adhesión entusiasta a una ideología, doctrina o persona que se ha idealizado y, sentimiento a través del cual un grupo funda su identidad.

A lo que queda fuera de la razón lo llamamos misterio. Y lo que pertenece al misterio y a la experiencia del mismo solemos llamarlo mística. En todo caso, la mística es la vivencia de ese misterio que escapa a lo racional. Como se da en los límites de la razón, todavía alcanza a integrar algo de ella. Es, pues, vivencia de lo misterioso en parte con la razón y en parte con el sentimiento. Esa fusión de horizontes cognoscitivos y vivenciales es lo que también se ha llamado la fe, esa creencia que no es opinión cierta justificada, como llamamos a la ciencia, sino otro tipo de opinión, una que está más del lado del sentimiento, del afecto, de la emoción o pasión y, que, sin embargo, nos da cierto conocimiento, el más pleno y plenificante de todos[v].

Llevando estas ideas, al marco de la política, en términos generales podemos decir que la cultura de un partido político, está formada por valores, estilos y costumbres; ahora si esa cultura se convierte en mística militante, se pueden lograr ventajas diferenciales.

Gran parte de los éxitos políticos, se deben a la “Organización”, fundamentalmente a los valores centrales sostenidos y profesados por ésta, los ideales y la determinación de una misión clara. La “cultura organizacional”, nos refiere a un sistema de creencias que se comparten y que orientan las acciones y decisiones de las personas que integran esa Organización.

Los valores constituyen nuestro sistema básico de creencias que marca los caminos, las formas o los modos de conducirnos. Estos mancomunan los esfuerzos de quienes trabajan juntos, todos los días, orientando sus decisiones en función de preferencias fijadas por la organización. Son los elementos que generan participación en una comunidad de trabajo y le dan sentido.

Luego, esos valores y creencias compartidas, conforman una identidad colectiva y una pertenencia, a una particular forma de ver la realidad y dar sentido a lo que se hace y deja de hacer.

Los valores centrales constituyen la ideología esencial de la organización.

Los valores centrales tienen la característica de ser permanentes en el tiempo; lo que cambia son las estrategias políticas, que se adaptan permanentemente a las situaciones contextuales.

Quienes lideren estas organizaciones políticas, ya sean conductorxs, dirigentes o referentes, tienen la significativa responsabilidad de construir, desarrollar, implantar, sostener y transmitir los valores centrales, y por, sobre todo, actuar en función de ellos con coherencia entre el decir y el hacer.

Entonces, para que los valores cumplan sus funciones, para que creen una filosofía y una mística, quienes lideran una organización política deben establecer un férreo compromiso con ellos y no un simple cumplimiento.

La mística peronista no es compleja de describir, las conductas y las relaciones de compañeros y compañeras, se rigen por principios elevados que se comparten. La mística peronista es especial, intangible y suprema, es lo que distingue al peronismo de los otros partidos. Los y las peronistas se unen en el deseo y el compromiso de construir un legado de alto valor; ven mucho más allá, buscan satisfacer el interés colectivo.

Lo que hace nuestra dirigencia, nuestra militancia, se inspira en los preciados valores de la doctrina peronista, que impulsan sus acciones.

Nuestrxs dirigentes, deben ser hombres y mujeres formadxs en la doctrina peronista, moralmente congruentes, capaces de articular lo que dicen con lo que hacen.

Nuestrxs dirigentes y referentes deben inspirar a la militancia, en general, y a la juventud en particular, la mística peronista. Debe inculcarse en la militancia el valor de la “Doctrina Peronista”.

Debemos poder ser capaces de transmitir las ideas o concepto de “otredad”, del “comunitarismo”, de la importancia de la “proximidad” con el pueblo. Debe abordarse la importancia del “movimiento” de la “comunidad organizada”, de las “organizaciones libres del pueblo”. Debemos volver a recitar las 20 verdades peronistas. Claro está con las actualizaciones y adecuaciones al contexto histórico; por eso de pensar la doctrina, no como un texto cerrado, sino más como sentido común

La “Doctrina Peronista”, representa la “proximidad espiritual” entre peronistas; representa la idea de “trascendencia”. La “Doctrina Peronista”, es nuestra creencia. La “Doctrina Peronista” es eso que somos, que vivimos, que estamos, que militamos.

Entiendo, que nuestrxs dirigentes, referentes y cuadros políticos tienen la obligación histórica de RE ESPIRITUALIZAR al movimiento, volviendo a discutir, replantear, debatir y difundir, el sistema de valores y creencias compartidas de la “Doctrina Peronista”.

Necesitamos Predicadores y Predicadoras de la doctrina. Debemos Predicar.

Quiero destacar aquí al compañero Guillermo Moreno, a quien, con sus aciertos -que son por lejos muchos más que los míos- y sus errores, reivindico como un Predicador de la Doctrina. Se podrá coincidir o no con él[vi], pero no dudo de su honestidad intelectual, cuando habla enamorado de la “Doctrina Peronista”

En la mística peronista, hay algo más que compromiso, hay pasión, hay un trabajo constante por superar metas, agregar valor al entorno y construir el país soñado. Esa es la misión. Construir el país que soñó Perón, Evita, Néstor y Cristina.

La mística, propende a la cohesión interna, facilita la comprensión de los objetivos, la transparencia, el trato equitativo. La mística genera un ambiente armónico que contagia a quienes comparten la pertenencia. Se vive y comparte la admiración por quienes lideran y por lxs compañerxs.

El peronismo piensa permanentemente en su razón de ser, que es una razón superior, la de propiciar una comunidad y un país digno de ser vivido.

La mística produce una sensación de plenitud, alcanza una lograda conexión entre la militancia -en todos sus niveles- y los valores de la doctrina. Facilita espacios de confianza y de capacidad para afrontar desafíos.

La mística permite advertir cuando las decisiones de los de arriba son justas, responsables y están basadas en el más absoluto respeto a la dignidad de las personas; no en caprichos, resentimientos, ni en el interés de tener cerca solo a colaboradores obedientes, sumisos y no pensantes.

El misticismo peronista cree en la organización y las estructuras, y la mística cree en las personas, por eso el peronismo ha producido los más amplios espacios de libertad y progreso que haya conocido la historia.

La mística peronista es algo que se siente, se palpa, se respira. La mística es un pensamiento, es la militancia, son los cuadros de Perón y Evita colgados en la casa. En síntesis, es sentirse identificado con el movimiento.

La mística es como el folclore, la tradición, ese mensaje que pasa de boca en boca, de peronista a peronista, costumbres como el trabajo, la humildad, la seriedad y la solidaridad se van transmitiendo. El Peronismo es el barrio, el esfuerzo, el prójimo, los discursos del Pocho, el compromiso, la marcha, la pasión, los bombos, el choripán, el amor, la entrega, la lucha, el 17 de octubre.

Debemos recobrar nuestra mística, debemos invitar a aquellxs compañerxs, con más experiencia y militancia, a que nos transmitan las historia y la mística como ellxs la vivieron y la sintieron.

Así por “mística peronista” se entiende a las representaciones mediante las cuales los miembros del movimiento “sentían” que formaban parte de una experiencia más amplia que los contenía: eran parte constituyente de la nación y se sometían a la conducción del líder quien, por principio interpretaba sus deseos.  La utilización del término no es arbitraria pues ha sido empleado por aquéllos que intentaban nombrar los aspectos del peronismo que sirvieron como aglutinantes y permitieron generar identificaciones que trascendían lo meramente racional para centrarse en la emoción y el sentimiento[vii].

Por otra parte, la mística, aporta la cuota de “épica” necesaria para afrontar cualquier situación de emergencia[viii] o crisis que nos exija a dar el máximo esfuerzo y compromiso. Es nuestra obligación militante, mantener viva la memoria e imagen de nuestrxs héroes y heroínas, que hicieron de su compromiso y militancia, la mayor entrega de amor por la Patria.

Por estos días, la mística peronista, resalta la eterna figura de Evita, la Capitana, la Reina, la Jefa espiritual de la Nación, la Abanderada de los humildes, la Dama de la esperanza.

La mística peronista, se retroalimentará con la mítica Evita; que supo construir un sentimiento religioso que la unía a sus fieles y con lxs otrxs en la fe y la esperanza. Evita “La Santa”, se transformó, cual icono religioso, en una lideresa pasible de culto, donde lxs peronistas proyectan sus amores, y lxs antiperonistas, sus odios.

Hoy, domingo 26 de julio, fecha en que se convirtió en “Evita Eterna”, ocupando su lugar de privilegio en el “Comando Celestial”, lxs peronistas le rendiremos el merecido homenaje a su entrega, pasión y renunciamiento.

En este punto me pregunto y sólo me pregunto, si el ¿Frente de Todos, que llegó al gobierno con grandes figuras, pertenecientes a diversas expresiones políticas, logró armar un equipo con identidad propia? ¿Tiene mística?

Gran parte del espíritu de esa pregunta, o mejor dicho de su respuesta, se ve reflejada en las acciones colectivas. El peso de la mística en un equipo, o su ausencia o existencia debilitada, se advierte en todos los casos de manera palpable.

Es bueno juntar a lxs mejores, es bueno tener objetivos y enfrentar a la oposición con arengas cargadas de retórica potente. También es correcto imponer y mantener la mística. Sólo eso hará que los procesos tengan alma y duren el tiempo necesario para garantizar que reine en el pueblo el amor y la felicidad.


[i]https://es.wikipedia.org/wiki/Misticismo

[ii]https://es.thefreedictionary.com/m%C3%ADstica

[iii]https://filosofia.laguia2000.com/mistica/la-mistica

[iv]https://es.thefreedictionary.com/m%C3%ADstica

[v]file:///C:/Users/victo/Downloads/Dialnet-RazonYMistica-4140163.pdf

[vi] Honestamente entiendo que para disentir con el compañero Moreno, primero debemos ponernos a estudiar la doctrina.

[vii]https://liter-aria.com.ar/2019/09/02/la-mistica-peronista-por-cristina-bellini-2011/

[viii]Ley 27.519 Ley Emergencia Alimentaria Nacional; Ley 27.541 Ley de Solidaridad Social y Reactivación en el marco de la Emergencia Pública; DNU 262/2020 Emergencia Sanitaria por el Covid-19.