Miguel Ángel Russo se fue de Boca

Por Lucila Coccia

Hace unas horas, tras una charla con la dirigencia, Miguel Ángel Russo dejó de ser el Director Técnico de Boca. A pesar del auspicioso inicio de su segundo ciclo en el xeneize, en los últimos meses el equipo no encontró identidad y tampoco puntos.

Desde el inicio de la Liga Profesional de Fútbol Boca no pudo ganar ningún partido. Fueron cuatro empates y dos derrotas, logrando convertir solo en dos ocasiones para un club y una afición acostumbrada a ser protagonista en cada fecha. La última derrota ante Estudiantes de La Plata, sin una clara idea de juego terminó condenando el trabajo de Russo. En su lugar estará el máximo ganador de la historia del club y entrenador de la Reserva, Sebastián Battaglia que, por lo menos hasta diciembre, afrontará el mayor desafío como DT.

Miguel Ángel Russo volvió a la institución de la Ribera de la mano de Jorge Ameal, Mario Pergolini y Juan Román Riquelme, la nueva dirigencia, que apostó por el histórico en búsqueda de un entrenador de jerarquía que le dé tranquilidad y títulos a un ya deslucido Boca. En un principio los objetivos se lograron: el xeneize le arrebató la Superliga 19/20 a River en la última fecha, y luego obtuvieron la Copa Maradona desde los penales ante Banfield.

Sin embargo, a pesar de que la mística detrás del último hombre que ganó la Copa Libertadores con el xeneize era prometedora, los resultados en las copas internacionales no fueron lo que se esperaban. En las Semifinales de 2020, luego de empatar sin goles en la Bombonera, Santos le arruinó el sueño con una goleada 3-0. Este año también quedó eliminado ante un equipo brasileño, pero en Octavos de Final.

Los dos partidos ante Atlético Mineiro estuvieron cargados de fallos arbitrales cuestionables a partir de la mala utilización del VAR que le anuló dos goles a Boca. Más allá de la imparcialidad de quienes deben impartir justicia, el conjunto de la Ribera falló en los tiros desde los doce pasos y quedó eliminado.

De todos modos, los números del Boca de Russo no demuestran una mala campaña: de los 59 partidos, Boca ganó 27, empató 21 veces y perdió en 11 ocasiones. El desenlace de esta parte de la historia entre Miguel Ángel y la institución dejó una seguidilla de 15 partidos sin ganar en los noventa minutos de juego y sin la posibilidad de competir en torneos internacionales en el resto del año.