Más peronismo, por favor

Por Mariela Montiel.

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En estos últimos tiempos el mundo del trabajo ha quedado paralizado (no así el financiero) y aún no logramos comprender si es consecuencia pensada y estratégicamente conducida para que así sucediera o, por el contrario, es realmente una crisis del capitalismo global que se suma a la ya vieja crisis humanitaria y civilizacional.

Lo cierto es que ya no es posible tapar los grandes problemas ocasionados (adrede o como error de conducción) por el mundo financiero globalizado. Es decir, estos seis meses de parálisis de las economías reales en los países “emergentes” o semicoloniales deja al desnudo las falencias de vivir bajo democracias liberales y de haber puesto al sistema financiero como unidad de riqueza, en detrimento de las democracias participativas o populares y del modelo de desarrollo nacional donde la riqueza era generada por el trabajo. Esta realidad es el resultado de años de disputa, al menos en nuestro país, entre los que deseamos y militamos por la liberación nacional y aquellos que negocian para impedirla.

Los reclamos de estos últimos meses dejan ver todo lo que será necesario modificar si realmente queremos un país, libre, justo y soberano.

Las políticas deben atender inmediatamente: el tema de la tierra, el modelo de acumulación rentístico y financiero, la Defensa Nacional, la soberanía productiva y la nacionalización de la estructura cultural.

Analicemos, comencemos con la falta de techo, tema que nos ocupa desde que las elites oligárquicas del siglo XIX convirtieron la tierra en mercancía. Es decir, la tierra tuvo un valor comunitario durante más de 20 mil años antes de que llegaran los españoles. Esto se ha borrado de la historia porque lo “normal” era que todo habitante tenga un pedazo de suelo para construir su vivienda. Claramente, sería un obstáculo para los cipayos de siempre, que la negrada crea que puede tener el derecho de hacerse de su tierra antes de caer muerto en un cementerio municipal. Este conflicto toma nuevamente carácter mediático a partir de las tomas de tierras en Guernica. La barriada necesita vivir. Es inconcebible que, con tanta tierra ociosa, nosotros tengamos que amontonarnos en barrios vulnerados, olvidados y sin servicios básicos. Quienes representan esos 12 mil afortunados más ricos del país, que dicen ser “merecedores” de su fortuna, son la descendencia de aquellos que saquearon la tierra, crearon la noción jurídica de “propiedad privada” y son los que prefieren poner guita para “aniquilar” subversivos, negros o planeros, pero jamás para que la Argentina se industrialice.

Otro punto es el modelo de acumulación que rige en nuestro país desde que Raúl Prebisch entrega nuestra independencia económica al FMI dando lugar al retorno del coloniaje y se consolida en 1975 con la sanción de la Ley de Entidades Financieras, que prioriza la especulación por sobre la producción. Así, nuestra economía lucha por sobrevivir ante las enormes deudas externas y la fuga de capital. Esta concentración y pérdida de valor del peso argentino, se traduce en la desindustrialización primero, y la “des-asalarización” posterior. Es decir, nos cerraron las fábricas, nos quitaron la dignidad de tener trabajo estable y asalariado (con todos los derechos que implica esto) para pasar a depender de la ayuda de un estado que ante el hambre debe salir a bancar a los compatriotas excluidos por el sistema de acumulación vigente. Entonces, no solo que nos quedamos sin laburo y esperanza, sino que nos han tirado una bomba dentro del sector trabajador, quedando una rivalidad entre quienes aún poseen un empleo asalariado y quienes han sido desechados por el modelo quedando excluidos del sistema formal y confluyen actualmente, en movimientos sociales. Esto genera la falsa creencia de que unos son más merecedores que otro.

En cuanto a la Defensa Nacional y las políticas extranjeras que estas llevan adelante, chocan con la realidad nacional. Ejemplo de ello es la utilización política que hizo la derecha de un reclamo (errado en sus formas) de las fuerzas de seguridad bonaerenses. Se observó una enorme carencia de preparación para comunicarse, no están formadas para pensar, sino para atacar y el problema es que siguen creyendo que el “enemigo es interno”. No me explayaré en esto, ya que es un tema que tratamos el domingo pasado. Pero queda más que claro que intenta ser un instrumento de las oligarquías para defender el narcotráfico y acabar con nuestros pibes. El mundo del revés.

Finalmente llegamos a la necesidad imperante de nacionalizar la cabeza de los sectores medios. Desde 1955 existe una estructura cultural colonizada que trabaja diariamente para reproducir las condiciones psicológicas y simbólicas para que el modelo de acumulación financiero y las democracias liberales destruyan la soberanía y los pueblos que militan para no perderla.

Esta crisis civilizatoria y económica nos encuentra convencidos de que hay que continuar fortaleciendo las economías populares, solidarias y comunitarias, que esto debe ser superado con más peronismo y como nos ha transmitido el Papa Francisco, a pesar de la bronca e impotencia con la que lidiamos a diario por tener que resolver los problemas que han generado nuestros verdugos y por tener que escuchar a sectores medios de nuestra población que no vota a quien le garantice un horizonte de productividad y desarrollo, sino a quien les asegure que la desigualdad se acrecentará y así la negrada será cada vez más pobre.

Que nuestro gobierno sepa que somos los bisnietos del subsuelo sublevado del 45 y quienes nos comprometimos a llevar alto la bandera de la Liberación Nacional. Pensemos sin temor un proyecto argentino para el desarrollo nacional.