Los sentimientos son de nosotr@s, los datos son ajenos

Por Verónica Forzin.

“Los sentimientos son de nosotros/as, los datos son ajenos!” [1]

Acerca del masivo extractivismo de datos en tiempos de cuarentena[2]

“El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer.  Y en ese claroscuro surgen los monstruos.   A. Gramsci

 

Mientras la gran mayoría de la población en América Latina y el Caribe se encuentra en cuarentena y con distanciamiento social, cumpliendo con el que parece ser el mejor método para frenar la propagación del COVID-19; en el mundo se libra una gran disputa geopolítica por la reconfiguración del orden mundial.

Estamos frente a una crisis del dominio y del orden Angloamericano, tanto del modelo más financierista especulativo, como del modelo planteado por los sectores del continentalismo de EE.UU.

Toda crisis, es una oportunidad y es condición necesaria para que se muera lo viejo y lo nuevo pueda nacer. Un mundo que vuelva a tener por eje lo productivo, multipolar y pluriversal, encabezado por la dinámica de la Ruta de la Seda impulsada por China, parece ser más posible que nunca; en tanto la decadencia de los proyectos anglosajones no nos lleven a situaciones de no retorno y pongan en jaque a la humanidad toda. Cómo se dará la transición, con cuanta inestabilidad mundial, y el resultado de la misma, es lo que se encuentra en juego.

En este marco geopolítico, se reconfiguran las relaciones internacionales y los Estados Nación vuelven a tener una centralidad en el debate social, por ser los únicos actores capaces de dar respuesta a la crisis de salud que plantea esta pandemia, y de poner un freno a la Gran Depresión del Siglo XXI, para que impacte lo menos posible en los sectores más vulnerables.

Se re jerarquiza el rol de los Estados, el cual estuvo bastardeado por décadas de modelo neoliberal. Los Estados se valoran socialmente para el manejo de la economía, de la salud, de la educación… ¿y qué pasa con la comunicación y la tecnología?

En tiempos de distanciamiento social, de cuarentenas más absolutas o administradas, el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en la vida cotidiana ha aumentado, también exponencialmente.

¿Cuál es el debate social respecto al uso y consumo de estas nuevas herramientas, y al uso y abuso de los Datos y Meta Datos personales? Prácticamente es nulo.

Muchas veces nos preguntamos acerca de cómo sería una cuarentena sin internet, que sería de la educación o de muchos trabajos sin poder realizarlos a la  distancia gracias a las tecnologías; pero estas nuevas mediaciones, aparecen como un hecho dado, y por lo tanto son invisibilizadas.

Estas mediaciones están influyendo, moldeando comportamientos y subjetividades. Los programas que usamos para comunicarnos, como Facebook, Instagram, WhatsApps, Zoom, Jistsi; son programas que no solo facilitan la comunicación, sino que también proponen una “forma” y un “contenido” posible para la comunicación y socialización virtual; y esto hace la diferencia ética y política.

Uso y abuso de Datos y Meta Datos. ¿Hacia dónde van?

¿Qué pasa con los Datos que, en la vida con distanciamiento social, producimos masivamente? Es frecuente escuchar “no me importa que usen mis datos, no tengo nada que ocultar” (y muchas derivaciones, como “mi vida es bastante rutinaria o aburrida, no van a encontrar nada”, etc., etc.). Este es el primer problema: ¡no sabemos qué pasa con nuestros datos… y no nos interesa!

Trataremos de graficar el recorrido de nuestros Datos. En cuarentena nos pasamos prácticamente todo el día atrás del teléfono celular o de la computadora. Poniendo me gusta a publicaciones de otros en Redes Sociales; sacando fotos posibles de ser publicadas; escribiendo comentarios en las Redes; viendo y compartiendo videos, memes, flyers; usando aplicaciones como Tik Tok; discutiendo con algún familiar o conocido; mandándole algún mensaje de amor a alguien…cada una de estas interacciones está siendo grabada y monitoreada en tiempo real. A esto hay que sumarle qué, si voy a hacer las compras, hay un geolocalizador de movimiento, que sabe a dónde voy, cual es mi rutina, cada cuanto salgo y cada cuanto no, si asisto a un centro de salud o a una farmacia. También se registra lo que buscamos en la Red: si “googleo” “centros de salud cerca”, o como “sacarme el maquillaje” todo esto también queda grabado y monitoreado; también queda registrada en la red nuestros pagos de servicios, nuestras cuentas, nuestras deudas, etc.

Hasta ahora no parece nada muy controvertido. Pero la siguiente pregunta que podemos hacer, es ¿Quién guarda (acapara) nuestros Datos y Meta Datos? ¿Acaso están guardados en un lugar público, cuidados por alguna agencia pública de los Estados? No parece ser la situación. Para describir quien guarda nuestros datos hay que separar las aguas, primeramente tenemos a las corporaciones dominantes en la cadena de valor de la tecnología, las cuales son unas pocas empresas de Tecnología, la mayoría de EE.UU., nacidas en el calor de California, en el Silicón Valley (las famosas G.A.F.A.M.: Google (Alphabet), Apple, Facebook (Instagram y WhatsApp), Amazon y Microsoft); y en segundo lugar tenemos a “las Telcos” muy pocas empresas que poseen los soportes físicos de Internet. Estas corporaciones son las únicas que tienen a capacidad de conseguir y acaparar todos nuestros Datos y Meta Datos.

¿Para qué se usan estos Datos (los nuestros, de los que tenemos una vida aburrida sin ninguna novedad)? Bueno, para varias cosas. Primero hay un monitoreo general, constante e invisible acerca de nuestros comportamientos sociales, que luego se procesa en función de diferentes objetivos.

Una vez que saben nuestros gustos, se nos vende la mercancía “que queremos”. A todos ya nos pasó que buscamos un producto y al instante se nos aparece la propaganda de productos similares en las demás Redes Sociales que usamos. Esto es porque se comparten los Datos y Meta Datos y son vendidos (si, vendidos) a otras compañías y empresas que nos venden mercancías. Pero incluso si no buscamos un producto, se nos aparecen posibles mercancías que en función de muchos Datos procesados intuyen (con Inteligencia Artificial) qué podemos llegar a necesitar; y el paso posterior es que inducen a que nos guste y a comprar determinado producto en función de nuestro perfil psico-social.

Esta situación se fue construyendo socialmente mientras, como plantea Van Dijck, negociamos comodidad por Datos, cedimos, muchas veces conscientemente, nuestra información, pública y privada, por la comodidad que otorga que estas corporaciones nos ofrezcan lo que “nos gusta” o lo que “necesitamos” en el momento indicado. Esta situación que se desencadeno masivamente no hace más de una década, encubre un modo de producción de lo social, en donde nuestros datos son una parte esencial de la valorización de estas corporaciones y consolida una dependencia tecnológica a las empresas del Silicón Valley. Esto se construyó de la mano del ideario de la bondad del mercado, el cual está para servirnos; mitos que la Gran Depresión del Siglo XXI y la Pandemia del COVID-19 implosionaron.

Ya nos podemos hacer varias preguntas más ¿no? ¿Porque una corporación hace negocios con mis Datos? Dentro de la lógica capitalista podríamos hacer los negocios nosotros mismos. ¿Cuándo costarían mis Datos si las corporaciones tendrían que pagarnos cada dato extraído? En este tiempo de aumento de la desocupación y de una alta concentración de las empresas de tecnología y cuyos dueños figuran entre las personas más ricas del mundo, es una alternativa a considerar.

Bueno, todavía hay más. Como decía anteriormente, las corporaciones de la tecnología son las únicas que tienen la escala y la capacidad tecnológica suficiente para procesar en tiempo real miles de millones de Datos acerca de millones de personas (Inteligencia Artificial que requiere de Centros de Procesamientos de Información). Son hegemónicas en lo que respecta a la capacidad de acaparar Datos y Meta Datos y procesarlos en tiempo real.

El siguiente grafico nos muestra la capitalización de estas empresas, que a pesar de la Gran Depresión del Siglo XXI no paran de crecer; esto no se debe al crecimiento en su capacidad instalada, sino a sus otras cualidades, ya que ser hegemónicas en acaparar Datos y en el  procesamiento de información produce una valorización con características específicas; les permite ser únicas en la venta de servicios, en la construcción de grandes nichos de consumo, en tener la capacidad de instalar candidatos políticos, influenciar en miles de indecisos en una elección; instalar ideas fuerza y avanzar en la manipulación social.

 

Estas empresas producen un gran extractivismo de datos en casi todos los países occidentales y muchos de oriente, esto permite su valorización financiera y la subordinación de territorios, intentando generar una nueva dependencia. Esto se puede producir gracias a la falta de soberanía comunicacional y tecnológica de la mayoría de los países y a la falta de regulaciones de las corporaciones de las TIC.

Cuando Facebook se congracio con Cambridge Analytica para que ésta pudiera usar sus Datos y así influir en las elecciones de EE.UU. del 2016 y empujar el Brexit en Inglaterra, estaban haciendo algo más que vender Datos. Vendían el éxito de una elección, lo cual cotiza mucho más, por que otorga la posibilidad de mantenerse en el poder o de cambiar una correlación de fuerza político electoral, esto muchas veces no se hace solo por dinero. Poder hacer que un político gane una elección o generar paranoias mundiales, comportamientos a futuro, es un poco más caro que vender una base de datos para que nos vendan heladeras. No solo estamos hablando de economía, sino de Geopolítica.

Volviendo al relato del flujo de datos, Podemos observar como los Datos, los tuyos, los míos, los de un montón de gente común, que no tiene nada que ocultar, son la base en la cual se estructura este nuevo régimen de acumulación. La clave es que sean grandes masas de información y monopolizar la capacidad de procesamiento.

Y esto no es todo. Luego del 11S[3] esta tecnología se inscribió bajo la lógica de la “guerra contra el terrorismo”; y se expandió hacia el control social, esto es lo que denuncio Edward Snowden. Estas denuncias mostraron cómo estas tecnologías se usan para el control social y para marcar objetivos, ahora sí, con nombre y apellido, y proceder a eliminarlos o construirles una catarata de “fake news” que desacredite su participación social, comunitaria, científica o política. Esto lo podemos analizar en la vigilancia a presidentes de la región como en el caso de Dilma Rousseff, cuya denuncia de espionaje sale a la luz en el 2013.

Este régimen de acumulación desarrolla toda una estructura económica de pequeñas empresas de servicios tecnológicos a partir de la llamada “Economía de los Datos” (o “Capitalismo de la Vigilancia”[4]) basadas en el deslumbramiento de lo que parece ser la solución para cualquier empresa y cualquier político: el manejo del Big Datismo. Estas empresas necesitan comprar Datos no nominales; y al igual que las grandes corporaciones, permiten el desarrollo de un conjunto de desarrolladores que arman programas que viven de la extracción y reventa de Datos.  América Latina y el Caribe se inscribe en esta estructura, permitiendo su reproducción, cuya cabeza son las grandes corporaciones de las TIC.

Es decir que nuestra región tiene tres funciones fundamentales: permitir el extractivismo de Datos y proveer de un conjunto de “terciarizadas” pequeñas y medianas empresas dependientes de estas corporaciones; y por ultimo consumir los servicios de IA desarrolladas por las grandes corporaciones implicando una transferencia de riqueza y una consolidación de la dependencia.

La monopolización de los Datos (“nuevo oro”) es estratégico para el capitalismo neoliberal Anglosajón. Desarrollo un sistema de extractivismo que posibilita el sostenimiento de una Economía de Datos hegemonizada por las corporaciones de la Tecnología; pero también permite la manipulación de sociedades, usando el conocimiento de sus gustos, miedos, etc. Estas empresas de Tecnología tienen un devenir histórico entrelazado con la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU.; con el Departamento de Estado; pero también con los Grandes Fondos Financieros de Inversión, como Black Rock, Templeton, etc., entretejiendo una estructura de poder y acumulación.

También China tiene una mirada respecto de la utilización de los Datos sociales, muy ligada al control social, pero hay que decir que los Datos son manejados por el Estado, cuyo Gobierno es elegido de manera representativa y soberana, por lo tanto se inscribe dentro de las leyes de la Democracia, a diferencia de las corporaciones de EE.UU. Este detalle lo obvian muchos intelectuales cuya preocupación ordenadora parece ser la posible pérdida de las libertades individuales en este proceso de pandemia[5], libertades individuales que se perdieron hace rato para grandes sectores de la población debido a la gran exclusión económica y los crecientes grados de desigualdad. Este necesario debate acerca de las libertades individuales no puede inscribirse por fuera de la necesaria participación social en la construcción de lo comunitario y social, enmarcado en un proyecto social.

La propuesta de América Latina está lejos de constituirse, y sus primeros pasos implican un debate ético social comunitario respecto de la utilización de los Datos y la soberanía comunicacional y tecnológica; debate que va acompañado de una responsabilidad social y del Estado. Sin una conciencia social, es prácticamente imposible que se respeten las leyes de protección de Datos (en Argentina data del año 2000). Este debate social y el desarrollo de Políticas Publicas es imprescindible para no caer en la copia de modelos como el Anglosajón. Modelo de “Solucionismo tecnológico”[6] que deslumbra a  políticos y técnicos, y nos hace caer en la contratación de cualquier empresa que haga Big Data, sin preguntarnos acerca de cuál es la ética que sostiene el procesamiento de la información. Esta reproducción nos subordina a la estructura de negocios de las grandes corporaciones de la tecnología; e impide el desarrollo de una tecnología pensada desde nuestras necesidades.

La disputa por la Inteligencia Artificial (IA)[7]

Hace décadas que la IA está presente entre nosotros. En el ámbito de las TIC, gracias a la IA podemos buscar fotos, audios, textos, etc.; y como recopila Joanna Bryson, “Podemos traducir, trascribir, leer labios, interpretar emociones (incluidas las mentiras), falsificar firmas y otros tipos de escritura manual y manipular vídeos. Podemos —y esto es crucial—falsificar audios o vídeos durante retransmisiones en directo, lo que nos permite elegir las palabras de las que serán «testigos» millones de personas, sobre todo en el caso de famosos, como los políticos, sobre los que ya existe gran cantidad de datos para componer modelos precisos.”[8]. También la IA se utiliza para el desarrollo de la Robótica, en forma, por ejemplo, de los Vehículos, armas, drones, altavoces inteligentes o videojuegos.

Esta tecnología, pos Segunda Guerra Mundial, se desarrolló de manera desigual, siendo EE.UU., uno de los ganadores de la Guerra, el único país en poseerla y desplegarla. Esta situación histórica llevo a un manejo exponencialmente desigual de las capacidades de la IA, y a que, por parte del modelo anglosajón se utilice como herramienta para su poderío económico, político y militar.  Esto penetro a los avances de IA de una lógica mercantil y de control social, impidiendo que florezcan otros usos donde la comunidad y la humanidad sean sus banderas.

Esto a su vez genero tensiones entre lo Transnacional y lo Nacional (o Regional) y entre lo público y privado (Privado en su doble dimensión: lo público como lo Estatal, y privado como lo corporativo; y en la dimensión moderna de separación entre el ámbito de lo público – social y privado – intimo).

El desarrollo de la IA y el desarrollo del 5G[9], es uno de los factores centrales en la disputa del Poder en la actualidad, en las últimas décadas se produjo un gran desarrollo de China y, en algunos nichos, de Rusia. Como plantea Argumedo: “Una de las áreas centrales de la disputa hegemónica de Estados Unidos frente a China, se centra en el campo de la inteligencia artificial y las tecnologías de quinta generación 5G, donde los chinos han alcanzado una marcada ventaja.”[10]

Las corporaciones norteamericanas se encuentran en una crisis estructural, debido a los avances Chinos, principalmente en el 5G y al rompimiento del intercambio tecnológico entre ambos países. Manejar esta tecnología permite, como despliegan Formento y Dierckxsens, el control del proceso de la producción social, económica, política e ideológica cultural[11].

En este marco, la situación de dependencia tecnológica de América Latina y el Caribe adquiere una significación distinta. Estas empresas necesitan avanzar en la dependencia de nuestra región a su tecnología, así como de la Unión Europea. Y a su vez, a nuestra región, nos abre la posibilidad de constitución de acuerdos comerciales con otros socios, como China y los BRICS. Pero, esta situación objetiva nos encuentra con fuertes divisiones internas en la región y con una dependencia tecnológica muchas veces reproducida por las anteojeras de los mismos actores político institucionales, estas anteojeras hacen que solo podamos creer en los beneficios del “solucionismo tecnológico” planteado bajo la lógica del Silicón Valley.

La extracción de Datos en tiempos de Pandemia

La pandemia del COVID-19 y el consiguiente distanciamiento social como la más fuerte salida sanitaria para frenar su expansión produce que grandes masas de población utilicen considerablemente más internet; con el crecimiento del teletrabajo, la educación online, la televisión a demanda, los videojuegos online, el uso de las Redes Sociales y otras muchas aplicaciones y programas de la Red. Hay especialistas que se preguntan si puede soportar la Red este crecimiento del flujo de información (con el gasto energético que conlleva), pero hasta ahora, aguanta.

El uso de internet en Italia y otros países aumentó alrededor de un 70%; la utilización de VPN alrededor de un 250% (Si bien hay datos muy dispares entre países y no hay estadísticas globales, en todos los países puede visualizar un gran aumento del consumo).

Esto produce un crecimiento de la circulación de información de manera exponencial. Si bien el aumento del flujo de información es una constante, sin duda los meses de marzo y abril quedaran como grandes picos.

La situación de cuarentena en la que se encuentran más de un tercio de la población mundial implica una gran acumulación de Datos y Meta datos por parte de las grandes corporaciones de la tecnología occidental. No solamente son más Datos, sino que son Datos distintos cualitativamente, ya que hacen a todas las relaciones sociales que puede tener una persona: las familiares, amistades, laborales, sus sesiones con el psicólogo, clases de yoga y gimnasia, etc.; podríamos decir que como nunca antes en la historia de la humanidad cerca del 100% de los vínculos sociales, para una gran cantidad de población, se establecen desde la virtualidad.

Esta situación está produciendo que las corporaciones del Silicón Valley y su red de negocios y estructura de poder tenga la posibilidad de dar saltos cualitativos en el procesamiento de la información y el desarrollo tecnológico; quedara por verse si esta lógica de acumulación y de valorización logra sortear la decadencia estructural en la que se encuentra el proyecto angloamericano.

Soberanía de tecnología de comunicación y de Datos

En América Latina y el Caribe tenemos un gran atraso tecnológico y en específico en las TIC, por eso nuestra infraestructura física y el contenido que usamos es principalmente de EE.UU. Esto nos lleva a que necesitemos dar un debate social ético urgente acerca del uso de nuestros Datos.

Necesitamos reflexionar acerca de las mediaciones, que es una reflexión acerca de quién debe manejar las TIC; si estas deben encuadrarse en la lógica del mercado o en la lógica del desarrollo de los Estados.

Como intentamos graficar, la lógica bajo la cual las corporaciones utilizan nuestros Datos y las TIC es la de la extracción para maximizar la ganancia, bajo esta “no-ética” solo hay espacio para la ganancia, la mercantilización, la manipulación y el control social.

Claro que nos cuesta verla, ya que es muy difícil cuestionar mediaciones que están en nuestro uso cotidiano y se nos aparece debajo de cada piedra como la solución de nuestras vidas. A lo cual hay que sumarle el gran aparato ideológico que instala el “solucionismo tecnológico” y los grandes gestos de solidaridad de estas corporaciones, a través de sus ONG y sus Fundaciones, que muestran el “costado humano” de dicha tecnología; esta consolidación de un nuevo fetichismo es lo que tenemos que deconstruir como sociedad.

Este debate implica tocar el concepto moderno y liberal de la libertad de expresión, la cual enmarcada en la lógica del mercado siempre es la libertad de los más fuertes; atravesarlo implica poder discutir del rol social de la tecnología, de sus dueños, de la necesidad de construir soberanía y democracia, requisitos indispensables para la edificación de un mundo más igualitario y equilibrado que permita que los que hoy no tienen más voz que la de ser meros consumidores, y los que están afuera del sistema, puedan reencontrarse en la construcción y participación social

¿Cuál es el rol de los Estados y de los Organismos Regionales? ¿Cómo los Estados hacen un uso social y popular de los Datos y bajo que lógica y ética se encuentra enmarcado este uso? Son preguntas necesarias para la construcción de un pueblo participativo y consiente.

Imaginemos el uso de la tecnología y los Datos en función de fortalecer la Unidad en la diversidad de la Patria grande. Puede permitir unir productores con consumidores, construyendo un gran mercado interno latinoamericano, sin mediaciones. Podría liberarse el uso de datos de internet para ciertos sectores sociales, permitiendo achicar la brecha digital. Permitiría pensar y diseñar programas que posibiliten conectarnos entre nosotros sin necesidad de la hiper-exposición del cuerpo, ni imponiendo estéticas y culturas hegemónicas…y muchas más cosas, inventadas en función de nuestras necesidades geopolíticas.

 

 

Fuentes:
Argumedo y Olsson (13/04/2020). “Interrogantes sobre el origen del coronavirus y el futuro del planeta”. Localización: https://nacionalypopular.com/2020/04/16/interrogantes-sobre-el-origen-del-coronavirus-y-el-futuro-del-planeta/
Bryson. (2018). "La última década y el futuro del impacto de la IA en la sociedad", en ¿Hacia una nueva Ilustración? Una década trascendente, Madrid, BBVA. Localización: https://www.bbvaopenmind.com/articulos/la-ultima-decada-y-el-futuro-del-impacto-de-la-ia-en-la-sociedad/
Byung-Chul Han (17/04/2020). “El coronavirus bajo el liberalismo. Vamos hacia un feudalismo digital y el modelo chino podría imponerse”. En Clarín. Fuente: https://www.clarin.com/cultura/byung-chul-vamos-feudalismo-digital-modelo-chino-podria-imponerse_0_QqOkCraxD.html
Formento y Dierckxsens (14/03/2020). “Coronavirus y Guerra de Big Data Crisis Mundial Biológica, Petrolera y Financiera Hacia un Mundo Multipolar en 2020”. Localización: http://ciepe.com.ar/wp-content/uploads/2020/03/2020-03-14-Coronavirus-y-Guerra-de-Big-Data.pdf
Morozov, Evgeny (2016). La locura del solucionismo tecnológico. Ed. Katz. Buenos Aires.
Politika: Nota Editorial (2019). “Shoshana Zuboff y la lógica del capitalismo de la vigilancia”. Localización: http://www.politika.cl/2019/03/04/shoshana-zuboff-y-la-logica-del-capitalismo-de-la-vigilancia/
Van Dijck, José (2016). La cultura de la conectividad: una historia critica de las redes sociales. Siglo Veintiuno Editores. Argentina.

[1] “Las penas y las vaquitas se van par la misma senda. Las penas son de nosotros,las vaquitas son ajenas.” Es una estrofa de la famosa y popular  canción "El arriero" de Atahualpa Yupanqui.
[2] Autora: Verónica Sforzin. Socióloga. Doctoranda en Comunicación Social.  Docente Titular UNLP.
[3] Se hace referencia a la caída de las Torres Gemelas en EE.UU.
[4] Ver: Politika: Nota Editorial (2019). “Shoshana Zuboff y la lógica del capitalismo de la vigilancia”. Localización: http://www.politika.cl/2019/03/04/shoshana-zuboff-y-la-logica-del-capitalismo-de-la-vigilancia/
[5] Según el Nor Koreano, Byung - Chul Han, en China “Ni un solo momento de la vida cotidiana escapa a la observación. Se monitorea cada clic, cada compra, cada contacto, cada actividad en las redes sociales. Se utilizan 200 millones de cámaras de vigilancia con reconocimiento facial. Quien cruza un semáforo en rojo, tiene contacto con personas opositoras al régimen o publica comentarios críticos en las redes sociales vive en peligro. Quienes, en cambio, compran comida sana o leen los periódicos oficialistas, son recompensados con créditos baratos, seguros de salud o visas de viaje. En China esta vigilancia total es posible porque no existe restricción alguna al intercambio de datos entre los proveedores de internet y de telefonía móvil y las autoridades. Así que el Estado sabe dónde estoy, con quién me encuentro, qué estoy haciendo en este momento, qué ando buscando, en qué pienso, qué compro, qué cómo.” (Chul Han 17/04/2020). Esta situación, es visible, palpable; pero el poder biopolitico que se fue desarrollando en las últimas décadas en Occidente fue mucho más sutil e invisibilizado gracias a un aparato ideológico cultural hegemónico que instalo los valores fundantes que permiten el autodisciplinamiento y la construcción de una cultura favorable a sus intereses.
[6] Ver: Morozov, Evgeny (2016). La locura del solucionismo tecnológico. Ed. Katz. Buenos Aires.
[7] “IA: cualquier artefacto que amplíe nuestras capacidades de percepción y acción”. Bryson  (2018).
[8] Bryson (2018).
[9] El 5G es un gran salto de conectividad, que permite el desarrollo del Internet de las Cosas, y permite el desarrollo sin precedentes de la IA.
[10] Argumedo y Olsson (13/04/2020) Interrogantes sobre el origen del coronavirus y el futuro del planeta. LOcalización: https://nacionalypopular.com/2020/04/16/interrogantes-sobre-el-origen-del-coronavirus-y-el-futuro-del-planeta/
[11] Formento y Dierckxsens (14/03/2020). “Coronavirus y Guerra de Big Data Crisis Mundial Biológica, Petrolera y Financiera Hacia un Mundo Multipolar en 2020”. Localización: http://ciepe.com.ar/wp-content/uploads/2020/03/2020-03-14-Coronavirus-y-Guerra-de-Big-Data.pdf