Los pequeños pasos y las pequeñas leyes, que no lo son

Por Silvina Caputo.

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La semana termina con una misión del FMI que después de haber estado durante diez días en el país vuelve a su lugar de origen bajo las palabras del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, que aclara que a la Argentina «nadie la condiciona como en otras épocas porque ha recuperado su soberanía y su autoestima».

También los anuncios tienen que ver con que la próxima semana el Gobierno firmará el acuerdo de compra con Rusia, por las vacunas contra el coronavirus que los hacedores de la nada denotan. En esto Cafiero también fue claro, contundente: «pregúntenle a los enfermeros y a los médicos cuando quieran vacunarse en vez de a especialistas de geopolítica».

Mientras tanto, nuestro Presidente, Alberto Fernández, afirmó en la reunión virtual del G-20 que «la pandemia de coronavirus es una gran oportunidad para que cambiemos el modo en que este mundo funciona».

«En marzo propusimos generar un pacto de solidaridad global y crear un fondo mundial de emergencia humanitaria», destacó el mandatario en un discurso de nueve minutos que pronunció desde la residencia oficial de Chapadmalal.

Al mismo tiempo resuenan todavía las quejas de los que no lograron parar la aprobación de la media sanción en Diputados de la Ley del Aporte Solidario y Extraordinario de las Grandes Fortunas.

Vientos de cambio, medidas que siguen cicatrizando las heridas dejadas por el macrismo, primera pandemia, que terminó siendo en la historia, un prefacio de lo que nos esperaba.

A eso se le suman las palabras de la diputada Fernanda Vallejos quien consideró que con el proyecto que avala el «Convenio de Transferencia progresiva a la Ciudad de Buenos Aires de facultades y funciones de seguridad» que obtuvo dictamen en un plenario de comisiones de la Cámara de Diputados estamos «corrigiendo una injusticia».

La legisladora sostuvo que «no se le está quitando nada a nadie, sino procurando que nadie reciba ni más ni menos de lo que le corresponde».

Y recordó que «el expresidente Macri en 2016 triplicó por decreto el coeficiente de coparticipación de la CABA, en detrimento del resto del país, con la excusa del traspaso de la Policía Federal».

Curitas en medio de tanta sangre. Y hablando de eso, desde otro costado, desde el tejido social mismo, la sangre de las mujeres que tal vez ya no sea derramada sin que a nadie le importe resolver un tema de salud pública escondido bajo la alfombra como es el aborto.

Otro anuncio, el proyecto de la Legalización y Despenalización del aborto. Todo, en una misma semana.

Qué distinto es el análisis desde una mirada inclusiva, abarcativa, reparadora, de la que presentaron los medios día tras día disfrazando de nefastas, políticas que apuntan a generar una sociedad mejor.

Y aquí resuenan las palabras del ex juez de la Corte Suprema de Justicia, Eugenio Zaffaroni, quien, en el cierre del Encuentro Anual de Justicia Legítima, pugnó por refundar el Poder Judicial desde la mirada de la solidaridad.

Allí, especialistas como Alejandra Gils Carbó; María Laura Garrigós de Rébori, Jorge Auat y muchos otros explicaron cómo los cambios deben hacerse con voluntad política, pero sobre todo en lo micro.

La resolución de las pequeñas injusticias será el camino para resolver las grandes injusticias, basándonos en un nuevo contrato social, en una nueva Constitución, tal como sugirió Zaffaroni, y en la inclusión de todos y todas.

Los pequeños pasos, las pequeñas leyes -y no tanto- ayudarán en el camino, pero será también responsabilidad de los dirigentes, de los funcionarios judiciales, de los ciudadanos, poder observar cuán necesitados estamos de reparar no solo las heridas que ha dejado el neoliberalismo sino también de encaminarnos hacia una vida plena donde el ejercicio de los derechos sean comunes.