¿Los mandas a espiar y tocan el timbre?

Por Julio De Vido (h).

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Una vez más el debate sobre la política agropecuaria de Argentina de esta semana tuvo nuevamente a los derechos de exportación o retenciones, como eje.

En la semana conversaba con Gustavo Paura en su programa “El Mensajero de Zar, relacionado con la nota del domingo pasado en esta sección de Identidad Colectiva sobre lo mal que habla de la conducción agropecuaria y gubernamental en general tener una discusión monotemática en términos del perfil sectorial, las posibilidades de expansión o al menos la definición del sector agropecuario que se busca, dados los idas y vueltas que se generan a partir de cualquier decisión timorata.

Es una situación que aburre y que en definitiva nos encontramos hablando y discutiendo hace diecinueve años y que difícilmente podamos encontrarle el horizonte en términos de resultado de la política adoptada de mediano plazo, a partir del consejo en su momento dado por el FMI el presidente Duhalde y el Ministro Remes Lenicov avanzaron hacía la actualización de las alícuotas que tuvieron un espíritu claramente más homogéneo que el esquema actual en el que se focaliza fundamentalmente hacia el sector agropecuario.

Cuando planteamos sobre los objetivos de mediano plazo de la política buscamos básicamente responder una simple pregunta, ¿se solucionaron las tensiones que derivaron en la aplicación de retenciones?, la respuesta es clarísima, no.

El éxito rotundo de la aplicación de retenciones fue en el corto plazo, tras la salida de la convertibilidad frente a un profundo déficit fiscal que no podía ser financiado casi de otra forma que mediante el aumento de la recaudación, los derechos de exportación sentaron parcialmente las bases del superávit fiscal de la gestión de Néstor Kirchner, el ex presidente rara vez hablaba en términos duros de economía, aunque cuando lo hacía era contundente, esto decía un 22 de noviembre de 2006 en la Cámara Argentina de la Construcción:

 Hay un hecho que es fundamental, el superávit fiscal primario, el superávit comercial, son elementos centrales que los argentinos deberemos mantener definitivamente, porque los argentinos venimos tratando de cuidarnos de una adicción, y como adictos siempre estamos a las puertas de recuperar esa adicción. Ya sabemos a dónde nos llevó la teoría del déficit fiscal permanente. En este mes de octubre tuvimos un superávit fiscal de 2.142 millones, superando ya en el 8,84 aproximadamente el superávit fiscal previsto para todo el año. Es un 3,2 del producto más las provincias un 3,60.”

Néstor Kirchner

Con el manual de economía en la mano luego cualquier bien podría plantear que determinado porcentaje de déficit fiscal primario no es negativo, o la emisión que acompañe la demanda y la velocidad de circulación del dinero tampoco, la única realidad es que hubo un modelo político-económico que funcionó y que le permitió a la Argentina mantener su soberanía y sus decisiones en el marco de la crisis de la sub prime sosteniendo por varios años políticas contra cíclicas evitando la erosión de gran parte de los avances del periodo 2003-2007.

Volviendo a la actualidad, tras la puesta en crisis de los fundammentals macroeconómicos planteados por Néstor Kirchner durante su mandato, en el segundo gobierno de CFK por el aumento del gasto público y consecuente paso de una situación fiscal solida a un sostenido déficit y del gobierno de Macri con la ilegitima toma de deuda en dólares y posterior aumento de los servicios de deuda y agravamiento de la cuenta financiera global, el gobierno en la actualidad sostiene un hierro caliente por donde se lo mire al tener ambos desequilibrios en simultaneo.

No parecería que el quid de la cuestión para comenzar a resolver dichos problemas sea el supuesto preanuncio de una funcionaria sobre un factible aumento de derechos de exportación, en particular sobre el maíz y el trigo, sabiendo que este último se encuentra en plena etapa de liquidación, solo aparenta ser una jugarreta para que los operadores aumenten las liquidaciones de divisas ante un cuadro cambiario delicado. Generalmente ante una inminente suba de derechos de exportación lo que se ejecuta es un cierre del sistema de declaraciones juradas de venta al exterior para evitar acciones especulativas de los exportadores, situación que no se dio ni antes ni durante ni después de las declaraciones de Todesca.