Los economistas. ¿Nos toman por tontos?

Por Oscar Rodríguez.

La economía es la disciplina que estudia las relaciones de producción, intercambio, distribución y consumo de bienes y servicios, analizando el comportamiento humano y social en torno de estas fases del proceso económico.

Definiendo a la economía no parece algo muy difícil de entender.

 “Si no podés entender lo que dicen los economistas, es porque te están mintiendo”.

Axel Kicillof

Nada más real que esta frase del actual gobernador de la provincia de Bs As.

Si se toman el trabajo de seguir a los economistas que pululan por los medios hegemónicos de comunicación no han acertado ningún pronóstico.

Los invito a realizar un repaso de frases que han dejado los ceos que tuvimos en el gobierno los últimos 4 años, todas frases del 2019:

Nicolás Dujovne, 4 de febrero. “No tengo dudas de que vamos a llegar al déficit cero. Vamos a cumplir con nuestra meta de equilibrio primario en 2019”.

Nicolás Dujovne, 14 de marzo. “No tenemos un pronóstico, pero estamos convencidos de que la inflación va a ser más baja que el año pasado”

Mauricio Macri, 27 de marzo. “Hoy tenemos una política monetaria sería; con la entrada de la cosecha y con los dólares que nos envía el FMI tendremos una cuenta corriente equilibrada. Cuesta, cuesta más llegar a fin de mes, pero este es el camino; son las bases correctas».

Mauricio Macri, 18 de octubre. “No se puede vivir con este nivel de inflación que nos mata a todos”

Mauricio Macri, 30 de septiembre. “A mí me duele muchísimo porque es mi principal compromiso, y se lo que significa estar en la pobreza porque los visito”

Déficit cero, equilibrio primario, política monetaria, cuenta corriente equilibrada, terminología técnica.

Según quien lo diga y que medio lo replique tiene un significado u otro.

Vamos paso a paso como dice el gran filósofo contemporáneo Mostaza Merlo, y tengan presente que mi expertiz no es la economía.

Y perdonen mi atrevimiento de escribir sobre este tema en un portal donde hay tan destacados economistas; claro está, que el título de esta nota no hace referencia a ninguno de ellos.

Esta nota, obviamente no es para entendidos, es más bien para tratar de entender juntos de qué hablan cuando nos hablan y que nos quieren decir cuando no entendemos.

Conociendo que la formación académica en economía está basada en el 99% con autores neoliberales, y que muy poco se menciona a Keynes, Marx o Nash, podemos hacernos una idea de qué va el asunto.

En la nota sobre la “Justificación teórica del capitalismo” publicada en este portal (https://identidadcolectiva.com.ar/la-justificacion-teorica-del-capitalismo) se había planteado allí la imposición de pensamientos.

Nos encontramos con “grandes economistas” que justifican lo injustificable, ¡periodistas que en los medios masivos de incomunicación repiten falsedades para que por medio de la repetición se conviertan en “verdades indiscutibles” ojo!, que también encontramos a algunos personajes de la política que hacen uso de la economía como si fuese una religión llena de creencias y actos de fe para justificar decisiones tomadas en contra de la mayoría.

El mercado, la libre competencia, el gasto público, la emisión monetaria, la inflación, el déficit primario, el déficit fiscal, las empresas, el estado, oferta y demanda, equilibrio fiscal, confianza, dólar y una larga cantidad de términos utilizados en economía a los que se les atribuye un significado equivocado. 

Suben al podio entonces, a autores como León Walras, quien dedicó su trabajo al estudio de la determinación de los precios, la libre competencia.

Fue el primero en dar a entender sobre la mano invisible del mercado, del individualismo y el egoísmo de cada uno nacería la armonía social.

Fue candidato al premio nobel de la paz por el desarrollo del teorema “Mecánica social” donde planteaba que si los mercados actuaban simultáneamente se produciría un equilibrio.

¿Queeee? Bueno…. Avancemos.

Ahora bien, ¿Qué es el mercado? Seguramente no es un ente intergaláctico que extiende su mano invisible. No, claro que no.

Desde el concepto planteado por Walras podemos inferir una tensión constante entre quienes venden y quienes compran. por lo tanto, la conclusión es simple, el mercado no conduce al equilibrio…. ¡¡¡EUREKA!!!

Vamos que venimos.

Basta ya de hablar entonces de oferta y demanda, de equilibrio, de armonía social. Que en paz descanse este concepto, muerto y enterrado.

Un autor que no subieron al podio, fue John Forbes Nash, una mente brillante, claro que su teorema no abonaba a los conceptos liberales.

El concepto de Nash, de que el mercado NO alcanza el punto óptimo y que el equilibrio es la peor de las soluciones, puso la última palada en la tumba de la teoría liberal.

Sumergirnos en el trabajo de Nash, nos somete a un desafío interesante para poder comprender su aporte.

La tesis doctoral que presentó, ganó el premio nobel de economía en 1994, “La teoría de los juegos”.

Lamentablemente a este genio se lo conoce más por la película inspirada en su biografía que por sus aportes a la ciencia.

El equilibrio estratégico. La cooperación y lo colectivo es mejor que la competencia y lo individual.

Por supuesto que, en el objetivo de la teoría liberal, esto es inconcebible. 

Y entonces, aparecen nuestros sabios economista formados bajo la teoría Walrasiana, llevados por pomposos programas televisivos, y es ahí donde nos toman por tontos, se viene la pregunta del periodista:

  • Cómo ve el panorama económico a futuro. Usted cree que van a mejorar las cosas.

¡¡Y ZAS!! Respuesta:  – Claro, porque teniendo en cuenta la confianza de los mercados, y tomando la oferta y la demanda de los productos…. bla, bla, bla….

Otra pregunta “inteligente” de los encumbrados periodistas económicos, podría ser:

–  Cómo ve el panorama a futuro. Usted cree que podrían empeorar las cosas.

Respuesta: – Y si, porque la desconfianza de los mercados, la demanda y la oferta… bla, bla, bla……

Lamentablemente la complejidad matemática de la ciencia económica es paradójicamente, la puerta abierta para todo tipo de payasos que visitan el circo mediático.

El mismo que un día vocifera que la reducción de impuestos a las empresas beneficia a los asalariados, al día siguiente afirma que la ayuda fiscal incita al despido.

Todo sería muy hilarante si no trajese consecuencias nefastas para la mayoría del conjunto de la población.

La realidad no tiene nada que ver con la teoría discursiva tirada livianamente en los medios.

Quien fuera presidente de la Nación en el periodo 2015/2019 dejó, entre otras delicias literarias, esta frase:

“Hoy tenemos una política monetaria sería; con la entrada de la cosecha y con los dólares que nos envía el FMI tendremos una cuenta corriente equilibrada. Cuesta, cuesta más llegar a fin de mes, pero este es el camino; son las bases correctas».

¡¡¡FAAAA!!!

Nos metieron nuevamente al FMI, cuando todos o, mejor dicho, para no generalizar, muchos estamos de acuerdo en que la gestión del FMI fue catastrófica para nuestro país, pero… ellos lo hacen volver, y siempre con la misma receta, arrasar a la clase media, explotar a los pobres y generar ganancias a los ricos.

Con que nos saldrán ahora, bajar el gasto público, ajuste fiscal, que obviamente apretara los cinturones de la clase media y baja.

¿Se atreverán en este contexto de pandemia?

Claro, que estamos en una situación difícil…, lo que no necesitamos es que venga el FMI a derramar nafta en el fuego.

Y menos necesitamos a los payasos mediáticos hablando de cómo salir de la crisis que ellos mismos crearon.

Que no nos intimiden, que esa presión no nos lleve a repetir errores, como los que ya cometimos en materia de política internacional.

Entender de que nos hablan, entender qué significado tiene cuando nos hablan de gasto público, de déficit, de equilibrio. Cada uno de estos botoncitos genera consecuencias, para algunos de enormes ganancias para la mayoría de enormes sufrimientos.

Basta de los sábelo todo en materia económica que son capaces de jugar con nuestros estados de ánimo, hablando de cosas que ni ellos entienden.

Tratan de arrastrarnos al desánimo.

La confrontación tiene que ser con aquellos que defienden a los intereses oligárquicos.

Salgamos de esta disyuntiva falsa que nos ponen los economistas que nos llevaron al fracaso, la salida no es el ajuste. 

La salida es, que no nos tomen por tontos.