Los condenados de la tierra

Por Oscar Rodríguez.

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…Ese personaje (se refiere al dominador) enloquecido por su omnipotencia y por el miedo de perderla, ya no se acuerda de que ha sido un hombre: se considera un látigo o un fusil; ha llegado a creer que la domesticación de las “razas inferiores” se obtiene mediante el condicionamiento de sus reflejos. No toma en cuenta la memoria humana, los recuerdos imborrables; y sobre todo, hay algo que quizá no ha sabido jamás: no nos convertimos en lo que somos sino mediante la negación íntima y radical de lo que han hecho de nosotros”

Jean Paul Sartre  (Prólogo a Los condenados de la tierra, F. Fanon, 1961)

Latifundio: Hacienda agrícola de gran extensión que pertenece a un solo propietario.Para que exista el latifundio previamente tiene que existir una colonización, tal cual lo expresa Frantz Fanon en su libro.

Es necesario dar la discusión ideológica sobre los modelos de país que pretendemos.

En este sentido es necesario poder comprender o dimensionar cómo se fue gestando la Argentina a lo largo de la historia. Quién es quién en este juego de poder. ¿Quiénes son los dueños de la tierra?¿ Cómo la obtuvieron? ¿Qué intereses representan?  ¿Qué papel jugaron y juegan los medios de comunicación? Cómo construyeron el mito de la Argentina granero del mundo. ¿Por qué?

Para empezar a responder estas preguntas, tenemos que retroceder a los comienzos, a los orígenes de nuestra patria. Dos momentos de relevancia significativa marcaron nuestro destino, La ley de  Enfiteusis y la “conquista del desierto”,  estos momentos en el desarrollo de nuestra historia significaron la apropiación de tierras que fue distribuida entre algunas familias vinculadas al poder y permitieron la concentración de tierras en muy pocas manos. El latifundio.

El triste nacimiento en  nuestro país de la oligarquía terrateniente. La “conquista del desierto” o mejor dicho la expropiación de tierras y exterminio de los pueblos originarios, hizo que la oligarquía incorpore  increíbles extensiones de tierra.

De esta manera los Pereyra Iraola, los Álzaga Unzué, los Luro, los Anchorena, los Martínez de Hoz, los Braun Menéndez se convertirán en los “dueños de la tierra”. En pocos años solo 50 familias eran propietarias de más de 40 millones de hectáreas.

El nacimiento de nuestra patria, comenzaba a mostrar una desigualdad entre la clase dominante, los terratenientes oligarcas y los condenados de la tierra. De esta manera se instaura un sistema político y el desarrollo de un modelo económico en beneficio de la elite dominante. Podemos destacar que ya la Argentina empezó mal parida.

 Ismael Viñas escribió en “Economía y dependencia” que entre 1876 y 1893 se enajenaron 42 millones de hectáreas de tierras públicas, llegando a subastarse 400 leguas en una sola operación en Londres a $0,48 la hectárea, así un pequeño grupo de familias ligadas al imperialismo inglés se fueron asentando en nuestro territorio.

Todo este proceso teñido de corrupción, robo y exterminio terminó consolidando los latifundios. Sí la oligarquía Argentina comenzó así, no es de extrañar que en su proceso de acumulación hayan recurrido a derrocamientos de gobiernos democráticos,  secuestros, torturas, saqueos y muertes, a lo largo de nuestra historia.

J.J. Sebreli, cuando estaba con sus capacidades mentales en pleno funcionamiento, hoy lamentablemente ya no,  señala  en su libro “Los Oligarcas” que:

En los comienzos del siglo XX la tierra estaba completamente repartida. El censo nacional de 1914 indicaba la existencia de 2.958 propiedades de 5.000 a 10.000 hectáreas; 1.474 de 10.000 a 25.000, y 485 de más de 25.000 hectáreas”. En 1971 todavía se calculaba que 1 % de los propietarios tiene en su poder el 70 % de la tierra explotable y unas 272 personas poseían casi la sexta parte de la provincia de Buenos Aires”

J.J. Sebreli “Los Oligarcas”

Según datos aportados por el censo nacional agropecuario de 2018, Argentina profundizó este proceso de concentración de los poseedores de la tierra.

Se genera una gran desigualdad donde en un país productor de alimentos hay un sector de la población que sufre hambre.

El hambre de los desheredados, aquellos que no participaron en la repartija de la tierra. 

El problema del hambre en nuestro país no es un tema de falta de alimentos, es un problema de concentración de capitales.

Una muy mala redistribución.

Para que esto suceda se procedió a dos colonizaciones, la primera la colonización de la tierra, como acabamos de relatar,  la segunda  la colonización intelectual.

El surgimiento de los diarios La Prensa de José C. Paz y La Nación de Bartolomé Mitre, con un claro sesgo liberal y conservador avalaron desde sus páginas todos los atropellos llevados adelante por la oligarquía terrateniente de la época, estos dos medios matutinos serán por mucho tiempo los medios hegemónicos de transmisión de noticias y manejo de la opinión pública. En 1945 se les sumó Clarín, medio que supo convertirse en monopólico desde su acercamiento al poder político de turno. Como así también a maniobras poco claras,  como lo fue la apropiación de papel prensa.

Estos medios fueron y son los responsables de la colonización y enajenación mental.

En fin,  la historia de los medios de incomunicación de nuestro país quedará para alguna otra nota. Tenemos planteada la coyuntura. Los expropiadores de tierras con cobertura mediática, y una redistribución de la riqueza muy desigual que genera pobreza. La matriz de crecimiento basada en el centralismo despótico de Bs. As hizo que se desarrollaran dos argentinas muy desiguales.

Interior pobre, ciudad rica, hacendados ricos, trabajadores pobres.

Los marginados en el proceso de apropiación fueron los condenados de la tierra.

Vislumbramos la percepción del modelo de país, que se quería imponer.

La alianza, oligarca terrateniente con los medios, concentración de la riqueza a partir de exportación de productos primarios e importación de productos manufacturados.

Un país para pocos. El modelo agro exportador. Por sobre el modelo industrial.

Nacía el mito “Argentina granero del mundo” este desarrollo de país marginaba a más de la mitad de la población.

No lograr comprender como fue el proceso,  lleva a  algunos a vociferar lamentos sobre el fracaso de convertirnos en potencia. Lo que no quieren ver , es que en realidad, en otros países el reparto de tierras tuvo una intencionalidad de mayor equidad, mientras que acá, como vimos , la concentración de tierras quedó en pocas manos lo que determinó innumerables penurias para los argentinos. Los vaivenes que sufrió nuestro país hizo que nunca se logre dar  una discusión seria sobre el modelo de desarrollo.

Cuando el poder político no se subordinó a los designios de los intereses del poder real, inmediatamente se recurría a la interrupción abrupta de esos gobiernos.

Todo para ellos, era y es ganar-ganar.

La larga inequidad distributiva que se realizó en nuestro país, generó una gran disparidad en el acceso a la educación de la población.

Los intentos de llevar adelante una regulación del comercio exterior sufrieron vaivenes de acuerdo al color político del momento.

La pelea fuerte se les presentó en el año 2008, donde un gobierno con transgresiones positivas se plantó.

“Todos somos el campo”

Fue el lema impuesto, cuando veíamos que algunos que tomaban esa consigna la única tierra que conocen es la que tienen bajo las uñas.

La denominada ley 125 hizo jugar fuertemente a los medios de incomunicación, el 97% de los periodistas agropecuarios están financiados por las grandes agro exportadoras y son los que generan sentido común en este tema, que nada tiene que ver con la realidad. 

En una entrevista para radio Gráfica Pedro Peretti, señala que “Argentina tiene que redistribuir su modelo agropecuario, urgente”.

Remarcó además que: “El gran triunfo cultural de la oligarquía terrateniente argentina es tratar a todos como iguales. Acá se ha invisibilizado el tema latifundio, la concentración económica y de tierras”

Ellos no son el campo, el campo está compuesto también por los chacareros y los peones.  Es imperiosa la intervención del estado en una alianza con la agricultura familiar. La tierra para el que la trabaje.

Es un problema ideológico, modelos contrapuestos de desarrollo. Una discusión que hay que plantear fuertemente.

Lograr imponer un modelo que reoriente la producción agropecuaria en función de las necesidades del país y no a expensas de aquellos que concentran la riqueza y generan un país desigual, pensar en el mercado interno como eje fundamental para el desarrollo.

Pararnos firmes y recuperar los latifundios que están en manos de extranjeros y de los que siempre saquearon al país, los especuladores de siempre. Apellidos muy vinculados con la derecha rancia de nuestro país.

Es imperioso plantear una política en defensa de nuestra soberanía alimentaria y por qué no, ir por una reforma agraria.

Esa discusión es la que tenemos que plantear, lo que sin dudas está fuera de discusión es que esta gente, tiene la obligación moral de hacer un aporte solidario por única vez en este contexto de pandemia.

Pero tienen la obligación eterna de pagar un impuesto por todo el daño que han hecho.

Que lo tomen como una reparación histórica en favor de los condenados de la tierra.

Termino con una frase de  Arturo Jauretche dicha en 1956: “

Nos equivocamos les quemamos el Jockey Club, pero no les sacamos los campos.”

Arturo Jauretche