Lo Personal es Político

Liliana Etlis.

Generalmente me encuentro con teorías y prácticas que parten de diferentes formas de interpretar la realidad y diferentes epistemologías. Al ser un campo dificultoso tomar estas nociones juntas, propongo comenzar deshilachando el título para dar cuenta de un eje interesante a desarmar que es el de la influencia de la colonialidad en la construcción del feminismo ya que, hasta el día de hoy, impacta y resuena en la vida cotidiana, militante, académica, laburante, de desocupadxs, sindical, artística y otras formas de expresión en las formas y contenidos de lucha política. Es por eso que solo voy a circular andando alrededor de un concepto que proviene de los años 60-70 y es que lo personal, lo íntimo, lo privado es político, abriendo de esta manera posibilidades de resignificar influencias e intentar iluminar la oscuridad en la que fuimos y somos sometidos.

La frase que quedó como huella durante los años 60-70, lo personal es político, apunta contra el binarismo de la Modernidad, que asocia lo privado a lo femenino y lo público con lo masculino, buscando despolitizar lo primero.  La consigna feminista acentuó los cambios en la geografía del poder, ya no ubicada en la relación capital-trabajo sino también en cuerpos y subjetividades. Fue durante la denominada*segunda ola* donde el eje era la búsqueda de la igualdad política, social y cultural de las mujeres, reclamos como la maternidad voluntaria, la libertad sexual y otrxs. En ese momento comienzo a cuestionarme las diferencias entre los intersticios y entrecruzamientos donde interrogo junto a otras feministas ¿cómo llegamos a la construcción de lo que denominamos mujer y qué hay detrás de las ausencias? Sintéticamente para saber, conocer, dónde damos batalla tiene que haber un reconocimiento como ¿Qué somos? Es decir, desde el SER. Las respuestas que más me convencen para transitar este momento de la lucha, son los procesos de construcción de ideas, subjetividades y para ello hay que ir con la máquina del tiempo a varios siglos atrás, cuando surge la Modernidad y poder deshilachar nociones que el eurocentrismo ha instalado como narrativa en nuestramérica, una lógica de funcionamiento donde disciplinan y controlan nuestros cuerpos y sus mecanismos sociales, entre ellos el de sexualidad.

Muchxs analizadores de la línea con la cual acuerdo, la Epistemología del Sur, plantea la diferencia entre el SER y el NO SER, siendo separados ambos conceptos por una línea imaginaria que es la de la racialización. Imaginemos. Del lado del SER la idea colonizarora Pienso luego existo, donde se generan necesidades a través de satisfacciones creando subjetividad consumista, se racionaliza desde un lugar jerárquico fundamentalmente siguiendo el modelo que cinco países han definido a través de sus líneas editoriales: EEUU, Francia, Inglaterra, Italia y Alemania, dueños del conocimiento eurocentrado.

¿Recuerdan la línea imaginaria que comentaba antes sobre la racialización? Del otro lado estaría la noción Conquisto luego existo, transitando entre ellos por la desaparición de los cuerpos, el cambio cultural, el asesinato. La cara oculta es el genocidio.

En la Colonialidad del Saber, muchos autorxs explican los procesos con valoración negativa en la zona del No Ser que la tipificación eurocéntrica caracteriza favoreciendo la explotación de los pueblos principalmente migrantes, minorías étnicas, mujeres y varones explotados hasta la muerte, personas adultas mayores y personas con capacidades diferentes con prácticas violentas hacia este sector y que además no son sujetos de derechos humanos ni desde las leyes ni desde las normas. Son los Nadies.

De esta manera se fue regulando a través de una matriz controles y disciplinamientos entre ellos el de sexualidad y género. Incluye la invención del concepto mujer, la heterosexualidad como norma y el modelo de la familia cristiana-victoriana como célula central. Paralelamente a través de las instituciones y las diferentes concepciones del mundo, se vislumbra un control del poder que se relaciona con la subjetividad y el conocimiento, contribuyendo a formar subjetividades consumistas.

Se agrega la del control de la economía, apropiación de tierras, recursos naturales y explotación del trabajo, relación con el FMI, otras y el de la autoridad ligado al estado moderno-colonial y formas de gobierno.

El Patriarcado de este modo, fue regulando las relaciones sociales de género y sexualidad favorecidos por la economía, la autoridad y el conocimiento. El racismo regula hasta el día de la fecha, los grupos humanos en base a la sangre y al color de piel, agregando las 3 investigaciones últimas desde el paradigma de la interseccionalidad, la clase, la etnia, el género, la sexualidad y el grupo etario, siendo fundamental el concepto de racismo como organizador social a través de la instituciones como las universidades y establecimientos educativos como denuncia R.Grosfoguel.

El concepto de patriarcado fue tomado desde diferentes posiciones feministas y fue teniendo en cuenta la presentación de significados según el campo de problemáticas que aborde determinada concepción, de cada línea de pensamiento y lucha, en la búsqueda de una explicación que diera cuenta de los sentimientos de opresión y de subordinación con el deseo de transformar la realidad.

Salir de lo binario eurocéntrico invita a reflexionar una idea que siempre me causó interés en profundizar, debatir, conocer opiniones principalmente de varones para poder llegar a comprendernos debido también a que en ciencias sociales muchas veces se mezclan conceptos y se llegan a conclusiones que, en vez de acercarnos, nos hunde a la infinita soledad, quedando sin tiempo ni posicionamiento y dando lugar a un desencuentro y modos de concebir la realidad en forma neutral-neoliberal.

Clasificaron quiénes tenían el saber, además del poder, hombres blancos y cristianos. Los mulatos, mestizos eran los que carecían, según esta mirada racista, de conocimiento, tensionando dos aspectos simultáneos, una historia de Europa y EEUU en relación a sus colonias y otra de éstas en relación a Europa y EEUU y sus consecuencias en la formación de subjetividades indiferentes y de no lucha.

El concepto de mujer comenzó a organizar lo femenino y lo masculino, según los roles sociales de la cristiandad.

M. Lugones investigó un eje esclarecedor que es la indiferencia de los hombres que fueron víctimas de la dominación racial, de la colonialidad del poder y su consecuencia siendo inferiorizados por el capitalismo global, cuestionando las violencias del estado del patriarcado blanco y que los hombres mismos perpetúan contra las mujeres en el mundo, sin respuestas a una situación de coerción.

Lo que visibiliza es que el problema no es biológico, sino que tiene que ver con el lugar que ocupan en relación a la sociedad.

La indiferencia está relacionada a otra indiferencia que es la de las transformaciones sociales profundas en las estructuras comunales y al rechazo al orden colonial.

Mujeres indígenas, de color, mestizas, mulatas, negras, una trama compleja de las víctimas de la colonialidad de género han sido estigmatizadas y violentadas física, moral, psíquica, institucional, vicaria, y otras. Es por algunos de estos elementos que las mujeres no blancas de las luchas liberatorias llevadas a cabo en nombre de la mujer, muestran una versión generalizadora poco creíble; según las mujeres de color y con justa razón, denuncian que las narrativas homogenizan a la mujer que luchó por dignidad y derechos y la blanca burguesa europea.

El concepto de raza reposiciona las relaciones de superioridad e inferioridad establecidas por la dominación concibiendo a las relaciones humanas en términos biológicos sin tomar en cuenta las clases sociales a las que pertenecen, las disputas históricas sobre el control del trabajo, el sexo, la autoridad colectiva y la intersubjetividad cuando en realidad son relaciones de poder. Así surgen identidades geoculturales y sociales nuevas como ser europeo o americano, desplazando y colocando como identidades raciales al indio y al africano. Por eso es que la colonialidad no es solo un tema de racismo, sino que tiene que ver con sistemas de poder, control al acceso sexual, la subjetividad, la autoridad y el trabajo. El colonialismo no incluye relaciones racistas de poder, en cambio el concepto de colonialidad si las incorpora.

Para concluir, el género no era un principio organizador en la sociedad antes de la colonización, ha sido articulado en el patrón occidental para separar cuerpo y razón para que el binarismo y la jerarquía sea una de las herramientas de dominación y opresión siendo las mujeres definidas a partir de la relación de conceptos que favorecen la inferiorización racial y la subordinación del género. La organización social no tiene por qué ser heterosexual o patriarcal.

Ejemplo de ello es el espectáculo por parte de los medios respecto al insulto hacia Florencia Peña y la falta de visibilización ante las nenas violadas en el norte por los hijos de latifundistas o la violación de una de ellas embarazada peligrando su vida, el famoso chineo que venimos algunos profesionales denunciando desde hace años sin respuestas efectivas, principalmente hacia las nenas de pueblos originarios, las 5 wichis así como también el tráfico de infantes en Misiones desde hace décadas, su venta para parejas porteñas que no pueden tener hijos por diferentes situaciones y el tráfico de tratas en Entre Ríos y lugares de frontera.

Así la desigualdad.

De este modo ¿Lo Personal, Lo íntimo, Lo privado ¿es Político?

La reducción del género a lo privado, al control sobre el sexo y sus recursos y productos es una cuestión política e ideológica ya que se presenta solo desde el lugar de la biología, fragmento de una producción cognitiva de la Modernidad quedando clasificado los europeos-as blancos-as y las personas colonizadas no blancas.

Esta construcción favoreció la noción de un feminismo donde las mujeres eran vistas como frágiles, débiles corporalmente, mentalmente disminuidas, recluidas al espacio privado, sexualmente pasivas, desde esta perspectiva, la mujer blanca burguesa poco tiene que ver con la mujer de color explotada o el hombre en estas últimas condiciones ocultando la racialización de los cuerpos y considerarlos sin considerar a los cuerpos como cuerpos políticos. Las representaciones de género y sexualidad tienen que estar presentes en la enunciación del racismo y como consecuencia en los discursos y prácticas en un solo camino no binario sino como nuevas formas de construir políticas.