Las reglas y roles de juego

Por Daniel Prassel.

Más de 60 días de cuarentena, y seguimos de pie y dando pelea, situación a la que se llega por las adecuadas medidas de nuestro Gobierno Nacional, por nuestro Pueblo que de lucha sabe bastante y por miles de compañeros y compañeras solidarixs repartidos a lo largo y a lo ancho de nuestros barrios que arman ollas, gestionan merenderos y organizan dispositivos de contención para sus comunidades, sin todo eso el humor social seguro sería diferente, afortunadamente hemos decidido cuidar la vida y aunque pareciera que no debiéramos ni explicar de qué se trata esta decisión dada su obvia importancia, hay un grupo de operadores que pretenden llevar al Pueblo a una debacle de hastío e indignación horadando horas y horas desde las empresas masivas de comunicación, la nota de hoy refiere a estas cuestiones que no son menores teniendo en cuenta el delicado presente que estamos atravesando.

Ya hemos dicho que el “Derecho a la información” es un derecho humano, componente clave del derecho a la libertad de pensamiento y expresión y como también el acceder a la información es fundamental para el desarrollo pleno de una democracia transparente y vital, pues bien, que pasa cuando las empresas masivas de comunicación mediante sus voceros hacen exactamente lo contrario, inmediatamente surgen varios interrogantes, es posible una democracia saludable si se miente a diario sin ninguna sanción? ¿Es posible un pueblo consciente de sus derechos si solo le inoculan odio y confusión?

En reiteradas ocasiones vemos cómo los “periodistas” al tratar determinados temas, hablan de reglas de juego claras como si se tratase un axioma que no admite contradicción o repetir hasta el hartazgo “seguridad jurídica” como loros cuando defienden los intereses de sus patrones, ahora bien, ¿y las reglas de juego claras para el Pueblo? ¿Cuáles son? ¿Bancarse hoy a los distintos comunicadores que defenestraron a nuestro gobierno nacional y popular en los supuestos “medios compañeros”? Y encima dando directrices de lo que está bien o mal, que decía el otro gato cuando un ya olvidado Anoop Singh visitaba nuestro hermoso país, no recuerdo que lo haya sindicado como un buitre, aunque era, a fin de cuentas, el representante de los mismos.

Observemos también al Sr que escribió un buen libro, aunque no será jamás un best seller, sobre el fiscal chorro, ¿alguien se acuerda como opinaba sobre nuestro gobierno en 2013 por ejemplo? Entonces es sencillo, para que la buena información llegue a destino tenemos que tener buenos periodistas, y por buenos entendemos, profesionales que no falten a la verdad y que por supuesto, si es que van a panquequear porque como decía el recordado Tusam “puede fallar” que no les salga gratis como venimos viendo.

En la política pasa exactamente igual sin buenos politicxs no hay forma de que el Pueblo salga ganando, estos mismos operadores se pasan la vida hablando de la buena política sin reparar ni un poco en las consecuencias de sus actos como formadores de opinión, es un buen momento para que no pasen inadvertidos, sino que jurídicamente debieran dar respuestas cuando les fueran solicitadas por la información errónea que a veces circulan.

Otro aspecto a considerar es la segunda parte del título elegido para la columna de hoy que reza “los roles de juego” y acá lisa y llanamente debemos ser tajantes, es un gravísimo error que una empresa masiva de comunicación (la que fuere) anuncie antes que nuestras autoridades democráticamente elegidas, las medidas que se van a tomar, que les pasa, ¿comieron vidrio? Una empresa de comunicación tiene otra función, otro rol, la verdad que con lo que nos costó lograr la democracia, debemos ser firmes ante este avasallamiento que desdibuja nuestras magistraturas y socava el poder político, vuelvo a insistir con preguntas, si yo como humilde mortal tengo noción de todo esto, ¿los periodistas no lo saben también? ¿O será que juegan otro partido que no estamos viendo? ¿Se imaginan ustedes que cualquier político se pusiera a hacer periodismo, que opinarían? La verdad no admite otras realidades, cada zapatero debe ir a sus zapatos como debe ser siempre.

Párrafo aparte para los agoreros de siempre que suelen habitar las cloacas habituales que ya conocemos, hoy además de no ocupar su rol periodístico se han convertido en operadores políticos a cara descubierta de los grandes poderes reales, e insisto, no se puede tolerar el daño que causan a la sociedad con sus páginas inundadas de mentiras, mugre y rencor hacia un gobierno que eligió cuidar la vida de su PUEBLO y que va atendiendo cada frente de la mejor manera posible, estaría bueno que ahora que se destapó la olla empiecen a atender al dolape de CABA con el genocidio por goteo que implementó desde que son gobierno, lo de Ramona es un ejemplo irrefutable de cómo ven la política los residuales como gusta apodar el otro gato.

Hoy no podemos seguir perdiendo tiempo con el “idiota de bolsonaro” sino denunciando las 24 horas y yendo a buscar a los que se la llevaron y que están atrincherados para no pagar siquiera por una única vez, unos pesos para colaborar en un contexto complicadísimo que no sabemos cómo va a terminar.

Garanticemos el derecho a la buena información exigiendo que sean difundidas las noticias que realmente pueden cambiar la vida de las mayorías populares ya que lo demás es circo para no mover el amperímetro, y ojo que mientras no le pongamos cascabel al gato (Ahora si hablo de Macri) por abajo y silenciosamente se están reagrupando para jodernos el año que viene, así que hay que cuidar la vida como lo venimos haciendo y por supuesto seguir cuidando, a nuestro Gobierno, ese es el verdadero rol de los militantes.

Antes de irnos no queremos dejar de citar el orgullo de recordar que en mayo de 1984 hace 36 años empezaba a dar sus primeros pasos, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) que no solo ha realizado un aporte extraordinario dando respuesta a una necesidad histórica en nuestro país, sino que es un ejemplo a nivel mundial en la investigación de violaciones a los derechos humanos.

“El hábito no hace al monje”

Más Estado, Más Solidaridad, Más Comunidad, como nuestrxs 30.000 nos enseñaron