Las pibas lo van logrando

Por Lic. Mariela Montiel.

Los derechos se conquistan a base de lucha y este 11 de diciembre de 2020, las mujeres hemos logrado un derecho fundamental frente a una problemática que va en aumento cada año, el aborto clandestino es un hecho y había que darle respuesta, es así que luego de 13 años de intentos frustrados, la Honorable Cámara de Diputados de la Nación Argentina ha dado media sanción a la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

Un proyecto de ley que se trató por primera vez en 2018, en el marco de un gobierno neoliberal y que a pesar de lograr media sanción en Diputados, el Senado lo rechazó. Esta vez, la ley fue promesa de campaña del presidente Alberto Fernández y en consecuencia ha sigo el Ejecutivo Nacional quien ha enviado el proyecto que obtuvo media sanción, luego de 22 horas de debate, con 131 votos positivos, 117 negativos y 6 abstenciones. Se espera que el 19 de diciembre obtenga dictamen para ser tratado en la Cámara de Senadores, presidida por la vicepresidenta de la nación la Dra. Cristina Fernández, allí la aprobación seria sin modificaciones aparentes, debido a que ambas cámaras han trabajado en conjunto para lograr consenso y no demorar la ley.

La ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo establece que las mujeres pueden ser atendidas en los hospitales públicos hasta la semana 14 de gestación sin ser penalizadas. Además, la ley es acompañada de una complementaria: ley Nacional de Atención y Cuidado Integral de la Salud durante el Embarazo y la Primera Infancia, también llamada de los “Mil días”, que propone acompañar, proteger y apoyar integralmente a las embarazadas, puérperas y recién nacidos hasta los 3 años. Del proyecto original, se ha modificado el artículo 11 que establece que los sanatorios privados que no quieran realizar abortos podrán negarse y no recibirán ninguna sanción. Esta inclusión de la objeción de conciencia institucional servirá, según argumentaron los diputados que la promovieron, para que no haya conflictos con clínicas muy identificadas con los diferentes credos. La realidad es que el aborto clandestino ha sido un negocio para las clínicas privadas y este artículo lo sigue garantizando.

La lucha se ha reflejado en una realidad efectiva. Los debates han dejado algunas conclusiones. Si bien la problemática del aborto existió y va en aumento, es una decisión personal, de cada mujer y los argumentos para interrumpir un embarazo son tantos como mujeres en el planeta, pero es indudable que el estado nacional, mediante el sistema de salud pública debía asumir la responsabilidad de evitar las muertes por abortos inseguros. Por otro lado, la historia demuestra con sobrados ejemplos que ninguna ley ha llevado su uso masivo. La legalización no implica obligatoriedad. Tenemos ley de Educación Sexual Integral desde el año 2006 en nuestras escuelas para prevenir abusos, embarazos no deseados y protección de enfermedades infectocontagiosas. Estamos a un paso de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo para garantizar que la maternidad sea una elección de cada adolescente/mujer y también la Asignación Universal por Hijo que acompaña a quienes deciden la maternidad.

Luego de la aprobación en Senado, habrá que luchar para lograr soberanía política e independencia económica para que todas las leyes de nuestro país puedan ser garantizadas. Sin soberanía no hay justicia social.