Las 3 patas de la subjetividad

Por Oscar Rodríguez.

“En un estado totalitario no importa lo que la gente piensa, puesto que el gobierno puede controlarla por la fuerza empleando porras.Pero cuando no se puede controlar a la gente por la fuerza, uno tiene que controlar lo que la gente piensa, y el medio típico para hacerlo es mediante la propaganda, marginalizando al público en general o reduciéndolo a alguna forma de apatía” (Chomsky, N., 1993)

En esta contingencia del país y del mundo nos ponemos a debatir y a tratar de comprender cómo es posible la manifestación en contra del aislamiento obligatorio y preventivo para preservar la salud.

Algunos observamos con asombro a los caceroludos, que nunca faltan. Siempre dispuestos a hacerse eco de la matufia mediática inoculadora de odio.

Intrigan, inventan, especulan con el solo propósito de continuar con privilegios para una elite.

Son los mismos de siempre, qué se puede esperar, basan su construcción en el odio y la mentira. Se repartieron las tierras en el inicio de la PATRIA, degollaron a Peñaloza, fusilaron a Dorrego, celebraron la masacre de gauchos y pueblos originarios, adoraron el cáncer de Evita, bombardearon la plaza de mayo, desaparecieron 30.000 personas.

La destrucción vino de la mano de los oligarcas de siempre, no del peronismo. Primera subjetividad que queremos resaltar, te repiten, te dinamitan la racionalidad.

Lo primero que se genera es la figura del mal, la construcción del enemigo.

Punto de partida esencial para empezar a direccionar el pensamiento. Primera pata para la construcción de la subjetividad: la mediática. Tenemos un bombardeo que provoca una enajenación.

No solamente la noticia sesgada; sino también, la NO NOTICIA. El invento mediático (una mentira que se repite muchas veces pasa a ser verdad), se emplea en el manejo de engranajes que llevan a la manipulación de la opinión pública.

El sometimiento de las masas a partir de la carga subjetiva, en cómo y cuándo se baja la idea que se quiere imponer.

Crear una situación de tensión y molestia con el enemigo creado, donde el deseo que se impone es el de la desaparición del enemigo para liberar la tensión.

Tenemos el componente del enemigo; ahora hay que generar un odio profundo y que la sola presencia provoque un estado de irritación (en este momento el bombardeo mediático es fundamental).

Una vez logrado el objetivo es necesario construir al salvador: aquel que nos va a liberar de la tensión y nos va a permitir desterrar ese mal que nos atormenta. Segunda pata desde donde se construye la subjetividad.

Crear la identificación con ese salvador, esa identificación es un proceso de transformación realizada en el mismo aparato psíquico del individuo por fuera del espacio habitual y que no puede ser percibido en forma directa por los sentidos. Es un espacio del dominio inconsciente.

Esa construcción tiene que ser la contrapartida del enemigo creado.

Si la construcción del enemigo grita, el salvador tiene que hablar de una manera suave y pausada, se tiene que mostrar como la antítesis, aquel que va a hacer lo contrario.

Crear un discurso conciliador, la imagen también tiene que estar orientada en la transmisión de paz.

Para imponer esto es necesaria y fundamental la participación de los medios hegemónicos de comunicación generando una coraza mediática que ponga a resguardo al salvador.

Con todos estos factores que son absolutamente subjetivos se genera un pensamiento único y que es tomado por objetivo.

Se genera objetividad a partir de subjetividad.

Se construye el pensamiento único; según Arthur Schopenhauer es aquel pensamiento que se sostiene a sí mismo formando una unidad lógica independiente y que no requiere de ningún tipo de análisis o evaluación lógica; es así porque lo dice todo el mundo y punto.

Tercera pata: Creación de sentido común.

Romper esa lógica resulta prácticamente imposible según un estudio liderado por Stefano Palminteri, de la Escuela Normal Superior de París (Francia) y el University College de Londres (Reino Unido) y que recoge la revistaPloS Computational Biology, en esa construcción entran en juego los prejuicios que son los que imposibilitan que se pueda desarrollar un análisis crítico y activar nuestro raciocinio. En este sentido no se considera lo fáctico.

Si los hechos reales entran en conflicto con los prejuicios estos últimos se imponen.

Hay miles de muertos en el mundo por un virus y se tiene la percepción de que es un invento para coartar la libertad.

Es así como se torna difícil y hasta imposible que algunas personas cambien su percepción de la realidad, aunque tengan una evidencia que se torne incontrastable.

En su trabajo Stefano Palminteri, comenta: «Es como si no escucharas las voces en tu cabeza diciéndote que estás equivocado” incluso si llevás adelante acciones que comprometan tu vida…. Romper un aislamiento.

La derecha tuvo la habilidad de conquistar el sentido común, fijate esto: cuando algo se hace con cierta ilegalidad se dice “Se hizo por izquierda”. Cuando se está de acuerdo con algo “Le damos la derecha”

En su libro “La conquista del sentido común” Saúl Feldman ubica al sentido común en el campo de las creencias expresadas en ideas y opiniones, que de algún modo coagulan en una comunidad y son aceptadas de manera general, y que están fuertemente enraizadas en las emociones por fuera de cualquier ideología.

Empezar a serruchar las patas de la subjetividad nos va a ayudar a generar un pensamiento crítico que nos dé la libertad de pensamiento para elegir lo mejor para nosotros y para nuestro país.