La Torre de Babel o la Comunidad Organizada

Por Jesús María «Tito» Plaza

La abrumadora realidad que genera la pandemia, me exime de todo comentario del presente. La necesidad de pensar en lo que viene, es también otra encrucijada, el futuro pos desastre global, es de una aleatoriedad que complica el análisis.

Conozco tres vectores de estudiar el desarrollo de la humanidad y su proyección universal, la política, la economía y la cultura. Tanto la política cómo la economía, son fenómenos cíclicos, se agotan y se renuevan en el transcurso del crecimiento social que requiere la evolución del ser humano, individual y colectivamente. Por otro lado, la cultura no es cíclica, se realimenta así misma y avanza sobre los tiempos y las realidades.

Intentar diagnosticar sobre las incógnitas que presenta el futuro, me remonta al pasado, me lleva a la época de las cavernas y de ahí al crecimiento de los procesos de desarrollo de la humanidad. Es en esa etapa, en que la aparición del fuego, revoluciona la forma de vida del ser humano. Se cocina el alimento, se ilumina la noche y se calientan los climas gélidos. Someramente narró las consecuencias del fenómeno, aparece la política en el intento distribuir lo que el avance consigue entre los miembros del grupo original, aparece la economía para provocar el aumento de controlar las necesidades. Esa herramienta revolucionaria, el fuego, provocó el advenimiento de nuevos círculos comunitarios, pasando de la familia a los clanes o tribus. En estos estamentos primitivos, la política surge para organizar el alimento producto de la caza y de la pesca y la economía reacomoda la productividad. En ésta evolución, otro hecho revolucionario surge para transformar el desarrollo, el cultivo. Mientras el hombre continúa cazando y pescando caracterizado cómo nómada, la mujer se instala en la tierra y cultiva, no transita en la búsqueda de subsistencia y alimentación, dando lugar al hecho político de la distribución y al fenómeno de la economía en la producción. Así, la política y la economía, avanzan en la historia de la humanidad, en ciclos acordes.

En ésta breve reseña del desarrollo sociológico, transitamos de la familia al clan y de la tribu a la conformación del Estado, siempre con la aparición de la tecnología como instrumento revolucionario. Simplificando, del fuego al internet.

Ésta perorata previa, producto de la aleatoriedad a la que hice mención en el principio de la nota, me lleva predecir de manera subjetiva, que nuestro destino, se bifurca. Entrar a exponerlo y aceptar el nuevo paradigma, con la idealización de la política y la economía como ciclos, se planta en la consistencia de ese proceso que se realimenta y denominamos cultura. Sobre ésta base, me animo a visualizar dos destinos, para después de la criminal pandemia, que seguro transformará todo en vetusto y creará una nueva etapa, desde la creatividad de las nuevas generaciones.

Nuestro planeta puede reciclarse en la competitividad del individualismo o en la cooperación de una humanidad que se organiza. O la Torre de Babel o la Comunidad Organizada.

Argentina, no es ajena a éste atrevido pronóstico, el futuro de la política y de la economía en un nuevo ciclo, sustentadas en la fuerza cultural de un peronismo presente, tiene estás alternativas. Tenemos una ventaja, además de una renovación generacional de los sujetos de la política, de conocer las bases filosóficas de la Comunidad Organizada.

Acá se planta mi esperanza.