La Semana de la Dulzura

Por Daniel Prassel.

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No son días azucarados para el Sr Carlos Pedro Tadeo Blaquier, ex dueño de la empresa Ledesma, y el administrador de la firma Alberto Enrique Lemos, ya que, como bien se supo, la Corte Suprema de Justicia revocó una sentencia que los había beneficiado con la “falta de mérito” en el proceso que los tiene como partícipes de delitos de lesa humanidad, acusados de haber facilitado vehículos que se usaron para la detención ilegal de personas, en lo que se conoció como “La Noche del Apagón”, hechos sucedidos entre el 20 y el 27 de julio de 1976, cuando la dictadura cívico-militar y la empresa Ledesma organizaron cortes de luz en varias localidades de Jujuy, con el objetivo de secuestrar a trabajadores, estudiantes, militantes y profesionales del campo popular.

Cabe destacar la importancia medular de esta noticia, porque como decimos siempre, la Dictadura además de ser el genocidio de 30.000 compatriotas, fue también una agresión neoliberal dispuesta a modificar las estructuras económicas de nuestro país en favor de minorías oligárquicas y elitistas, entreguistas del patrimonio nacional y totalmente amigas de los intereses foráneos.

Dimensionemos también el alcance que tendrá este juicio, ya que nuevamente estamos ante la posibilidad de volver a dejar expuesta, la complicidad civil con los asesinos del Pueblo, situación que obliga también a seguir tirando del ovillo para avanzar a la compleja telaraña que representa el capítulo de la última dictadura cívico-militar para nuestro país.

Más allá de la positividad de este fallo, que permite seguir avanzando en esta causa, no podemos ni debemos dejar de decir que cuando se trata de delitos de lesa humanidad, el sistema judicial muestra una de sus peores caras, ya que se toma años en opinar sobre los mismos, y considerando la edad de Blaquier (93 años) es fácil advertir como se juega a favor de la impunidad biológica de los imputados en estos procesos.

De todos modos, la posibilidad de seguir desenmascarando estas complicidades civiles, representa un aporte tremendamente significativo para acercarnos a empezar a discutir sobre la legislación ilegal que nos dejó la dictadura y que aún sigue en plena vigencia, ya que son verdaderos instrumentos que todavía someten al pueblo, habiendo unas 417 normas que deben ser revisadas, discutidas y finalmente derogadas.

Esas normas atraviesan los más diversos ámbitos: desde el funcionamiento de los bancos y la relación del Estado con la Iglesia, hasta el régimen de tiendas libres de impuestos en aeropuertos (free-shop), pasando por la estructura judicial y aduanera. Este enorme paquete de leyes incluye también algunas tan significativas como la Ley de Entidades Financieras (21.526), la Ley Para el Personal de la Policía Federal (21.965) y el Régimen Penal de Minoridad (22.278).

Hay que seguir insistiendo en estos temas, porque como vemos, son excluyentes para poder construir la argentina que nos merecemos y por la cual soñamos, pudiendo repensar la dictadura no en clave de pasado sino de presente cuando nos preguntamos porque nos vulneran derechos o las injusticias de este sistema que cada vez se encuentran más consolidadas y estructuradas.

Por supuesto no es empresa fácil, derrotar al modelo económico que nos han dejado impostado, y mucho menos si le agregamos los diez años de la trasnoche Menemista y los cuatro de peste amarilla Macrista, que lo han fortalecido sin dudas, permitiendo en los tres casos el arribo del FMI a condicionarnos y ponernos de rodillas, provocando hambre, exclusión y dolor al Pueblo.

Clarísimo lo expresa el Cro Máximo Kirchner en la cámara baja al preguntar a los y las presentes: “¿Les parece a ustedes que la podemos pagar en 10 años?”, en relación a la infame deuda contraída por el Macrismo y luego afirmando: “No me quiero imaginar cómo vamos a hacer compatible el crecimiento y desarrollo que necesita la Argentina para dar respuesta a la gente con lo que quiere el Fondo”.

Paso a paso como inmortalizo un técnico académico, habrá que seguir desandando este camino de memoria, verdad y justicia, que con su potencia reparadora y transformadora nos sigue ayudando a comprender porque se vive como se vive.

Sigamos construyendo con los valores de siempre, la política como herramienta de transformación, la solidaridad como bandera y la memoria como faro indiscutido, para que podamos alcanzar la comunidad que garantice la justicia social para la gran masa del Pueblo argentino.

“No existe culto a ninguna personalidad revolucionaria viva, como estatuas, fotos oficiales, nombres de calles o instituciones. Los que dirigen son hombres y no dioses”, Cro Fidel Castro.

Más Estado, Más Solidaridad, Más Comunidad, como nuestrxs 30.000 nos enseñaron.