La selección cerró su gira por Brasil

Por Lucila Coccia.

La selección femenina mayor cerró la doble fecha de amistosos ante la potencia Brasil con dos derrotas, pero con algunos puntos a destacar. Los encuentros ante la verdeamarela marcaron el debut auspicioso de Germán Portanova al frente de la albiceleste.

A pesar de las dos derrotas en tierras brasileñas, Argentina no dejó una mala imagen, todo inicio de ciclo necesita una adaptación y Germán Portanova lo sabe. En ciertos momentos, se debe dejar el exitismo de lado para poder observar el panorama completo. Argentina perdió el primer encuentro 1-3 y el segundo fue 1-4, pero en ambos partidos se pudo ver la idea de juego del ex DT de la UAI Urquiza. La albiceleste mostró una cara completamente diferente a la que había dejado Carlos Borrello y en esta nueva era el equipo buscó ser protagonista. 

A sabiendas de la potencia de sus rivales, el equipo se mantuvo con la misma idea de juego y con algunos altibajos intentó ser punzante en la presión y en el ataque. Quizás el punto más bajo de esta selección es la tenencia del balón en el mediocampo, que sin Lorena Benitez, que se recupera de una rotura del ligamento cruzado anterior en su rodilla derecha, quedó sin una clara dueña.

En esta primera convocatoria el ex DT de la UAI Urquiza eligió a una mayoría de jugadoras locales, con la sumatoria de algunas en el exterior entre las que estuvo Florencia Bonsegundo. La cordobesa, quien había decidido no acudir a las citaciones anteriores bajo el mando de Carlos Borrello, volvió a vestir la “11” albiceleste y selló su regreso con un gol.

La supremacía de la Canarinha en el continente es un hecho, casi sin fisuras, desde que el fútbol femenino empezó a ser regulado por la FIFA, en 1991. El único equipo que logró sobreponerse a las brasileñas lideradas por Marta, la mejor jugadora de la historia, fue la Argentina campeona en la Copa América de 2006. Desde ese entonces el fútbol de Brasil dio un salto de calidad, mientras que el argentino fue aplazado y ninguneado hasta que las mismas jugadoras alzaron la voz. 

Hoy con la semi profesionalización del torneo local y luego de la notable actuación de Argentina en el Mundial de Francia 2019, la AFA se está poniendo a la altura. Esta nueva postura de la casa madre del fútbol argentino se traduce en por lo menos respetar el calendario de amistosos internacionales. Esta doble fecha ante Brasil, que a priori había sido cancelada por la pandemia, marca el camino a seguir para llegar de la mejor manera a la Copa América de 2022. Competencia que otorga 2 lugares en los Juegos Olímpicos de París 2024, 2 pases al Mundial de Australia y Nueva Zelanda de 2023 y un puesto en el repechaje. El camino aún es largo, pero el inicio es por lo menos auspicioso.