La respuesta de Cafiero ante las presiones rupturistas de Uruguay

Por Ezequiel Vega.

Luego de las elecciones de las PASO, el gobierno se vio obligado a hacer cambios de gabinete. Uno de ellos fue el reemplazo de Santiago Cafiero por Felipe Solá en el Ministerio de Relaciones Exteriores.

La primera prueba de “fuego” sucedió en el plano comercial durante esta última semana luego de que Lacalle Pou anunciara su intención de avanzar en un Tratado de Libre Comercio con China (TLC). A estas declaraciones se sumaron las del Ministro de Finanzas de Brasil (Paulo Guedes) que avalaron la decisión del jefe de estado uruguayo.  El funcionario de Bolsonaro indicó que “aquellos países que no se sintieran cómodos abandonaran el Mercosur”,  haciendo alusión al gobierno argentino.La situación de tensión llevó a Cafiero a reunirse con sus pares Bustillo y França para lograr un acuerdo que permita una salida en conjunto con todos los países miembros y respetando el estatuto del Mercado Común. No sorprende el camino elegido, contrario a las normativas del Estatuto Fundacional del bloque. Desde que asumió la presidencia el mandatario uruguayo  aspira a que su país “se abra al mundo” utilizando un discurso similar al del macrismo en Argentina.

Expresar que Montevideo estaría dispuesto a sellar  un acuerdo de libre mercado con Pekín es directamente una provocación a los demás estados, ya que pone en riesgo los 30 años de construcción e integración del Mercosur.

Esto podría tener un  impacto negativo en las producciones locales. Los precios de ciertas manufacturas de origen industrial o bienes de capital producidos en la nación de Xi Jinping serían sumamente competitivos. En vez de incentivar la producción nacional e impulsar un proceso de industrialización, se optaría por importar de manera indiscriminada.

Queda claro que la mirada del actual Ejecutivo de Uruguay es totalmente contrapuesta a la que pretende Argentina, que se encuentra direccionada hacia un proceso de sustitución de importaciones con características propias de la globalización del siglo xxi. 

En respuesta al anuncio de Lacalle Pou, el ex Jefe de Gabinete, con sus pares de Brasil y Uruguay, logró calmar las aguas y acordar la reducción del 10% del Arancel Externo Común (un guiño a los exportadores e importadores que tienen sus principales clientes o proveedores dentro del bloque).

Este acuerdo quedó en conformidad con los principios fundacionales del Mercosur que dar una señal que promueven la toma de  decisiones  en conjunto.  El trabajo realizado por Cafiero y Scioli demuestra que el eje del gobierno argentino está puesto en el multilateralismo, el pragmatismo y la conciliación. 

Los esfuerzos del canciller argentino y del embajador en Brasil están protegiendo los intereses y unidad del bloque más allá de las diferencias ideológicas  que existan entre Montevideo, Buenos Aires, Brasilia y Asunción.