La República ¿parlamentaria?

Por Julio De Vido (h).

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En medio del camino de un escenario de crisis sanitaria provocada por la pandemia, económico y social tras las nefastas (o inexistentes) políticas públicas en conjunción con la convicción imperante en los miembros del gobierno anterior de la inviabilidad de construcción de un nuevo modelo económico sin un 40% de pobreza estructural y el exponencial endeudamiento de la gestión macrista para solventar gastos corrientes, el gabinete actual se encuentra encasillado en la ejecución de políticas coyunturales para atacar día a día los focos que se le presentan.

Con los principales medios de comunicación echando leña al fuego haciendo uso de todo su poderío para marcar la agenda en alianza con los intereses de los principales grupos económicos quedan evidenciados los temores de algunos funcionarios ejecutivos que en sus manos tendrían la tarea de comenzar a interpretar las necesidades de la economía real y de la tan aclamada “reconstrucción”, sin embargo, el temor al semáforo de Clarín suele ser mayor al del dedo del pueblo de carne y hueso, el que incondicionalmente mostró su respaldo el 17 de octubre.

A pesar de ello, un sector de la coalición gobernante pareciera haber recogido el guante, y ese sector no está justamente en Balcarce 50, es un poder del Estado que, entre otros, el macrismo se ha encargado de pisotear y cerrar tácitamente, no podían, también, decir que querían cerrar el Congreso.

Si, el Congreso cuyos tiempos muchas veces distan de los de la sociedad y sus cambios y transformaciones comienza a perfilarse como una especie de incubadora de ideas y de acciones en algunos casos propias del Ejecutivo. Claro que esto es posible porque al menos 2/3 del poder real del Frente de Todos tiene sus despachos en Entre Ríos entre Hipólito Yrigoyen y Rivadavia, pero más importante aún, sus actores ven como la pandemia capturó la atención y los recursos de una importante porción del gabinete mientras otro tanto del mismo “no pide la pelota”.

Uno de esos temas abordados por el legislativo es uno al que seguramente ya los tengo agotados que es la crisis en la que se encuentra el sector de los biocombustibles ante el incumplimiento sostenido por meses de la Secretaría de Energía en la actualización de los precios de los mismos, el próximo vencimiento del marco normativo que los regula y la incertidumbre que esto genera y el intenso lobby del sector petrolero y automotriz. Sobre esto último se expresaron en comisión el senador Parrilli y la senadora Sapag, ambos representantes de provincias petroleras, el primero fue más incisivo y en cierta forma pidió al sector petrolero ser más coherente en sus acciones y solidario en sus pedidos, al ser este un sector sumamente demandante de apoyo y políticas estatales, pero claro, solo para ellos.

La senadora Sapag hizo una reflexión orientada al beneficio que representa la industrialización en origen que muestran los biocombustibles frente a los que sucede con los hidrocarburos, en línea con un reclamo que suele plantear el diputado Kirchner en sus presentaciones, la industrialización de los mismos se suele realizar a miles de kilómetros de los pozos como tampoco la torre de YPF  está ni en Caleta Olivia, ni en Comodoro Rivadavia, ni en Neuquén sino en un territorio que no genera ni un barril de petróleo diario, como los domicilios fiscales de las empresas productoras.

Todo esto se dio en el marco de una decisión interna impulsada por la senadora Sacnun de prorrogar el marco normativo, medida que como ya expusimos en esta sección no era la ideal, luego de quince años de exitosa aplicación de la ley de promoción de los biocombustibles es momento de avanzar en una legislación superadora y que tenga en cuenta el avance tecnológico que ocurrió en estos años y los nuevos desafíos que se presentan.

La senadora Sacnun poca responsabilidad tiene en ello a pesar de impulsarlo, la introducción de este artículo en la que se pone el foco en ciertos sectores del ejecutivo es considerablemente más influyente en lo sucedido, recordemos por cierto que Energía estuvo encabezada durante nueve meses por algo más cercano a un ocupa que a un secretario, y por sobre él un ministro que tenía a su cargo el área (la misma hoy está bajo el ala de Economía) interesado en defender a los que ya caracterizamos como “los petroleros”, subsecretarios poco comprometidos en la defensa de los intereses del país, la soberanía energética y la diversificación de la matriz productiva.

Es a priori un hecho alentador la intensa actividad parlamentaria aún en tiempos de pandemia, comisiones y sesiones virtuales, sin embargo a pesar de las buenas voluntades y la indiscutible vocación política de buena parte de los representantes del Frente de Todos, la propia palabra lo dice, ejecutar no es su tarea, ni este es un proceso lineal de mera aceptación de los actos legislativos, la pre ejecución, con el trabajo que ello conlleva como así también, el control de las acciones posteriores a la reglamentación dependen más de los actores de gobierno coordinados por la Casa Rosada, la pasividad por acción u omisión  de los ejecutivos conlleva demoras y errores inaceptables en tiempos en los que el país y el gobierno necesitan retomar la agenda de la economía real y encarar la verdadera “reconstrucción” que se pregona desde los anuncios oficiales.