La radio a todo volumen

Por Adrian Korol

La radio es un elemento omnipresente en la obra de Charly García. 

El big bang del universo García es radio.

Puede sintonizarse una línea de tiempo musical, desde Sui Generis en adelante con sólo girar el dial, de un artista radioescucha y encima con oído absoluto.

“Oye hijo las cosas están de este modo, una radio en mi cuarto me lo dice todo” advierte en Instituciones, es 1975 y el señor Tijeras la tiene afilada

Tiempo antes Charly confesaba en invierno que “la radio nos confunde a todos” y esa misma será la radio que sonará “a todo volumen” cuando ya me empiece a quedar solo.

“Si queres escuchare a la BBC” con tal que no bombardeen Buenos Aires. Y para recibir esas señales “solo tengo esta pobre antena que me transmite lo que decís” aunque haya “total interferencia” porque siempre “tiene un radio para vivir”.

“Los cantores de radio pueden desaparecer” pero si eso ocurre García tiene un plan final “Quemaré la vieja radio, romperé todos los diarios y ni hablar de la TV”

“Estas prohibida, pásenlo en la radio” y lo pasan, no suena en Spotify sino “en la radio suena un violín” y “escucho el bit de un tambor entre la desolación de una radio en una calle desierta”

Charly es una radio.  Es radio arte. Potente. Como la torre de Tesla.

Escuchemos (con” la radio a todo volumen”):

Charly y la radio