La propuesta argentina sobre la deuda externa

Horacio Rovelli.

La deuda externa Argentina se incrementó en más de 100.000 millones de dólares en el gobierno de Cambiemos para pasar a ser de 323.065 millones de dólares al 31 de diciembre de 2019. Una parte, 66.238 millones de dólares, están en 21 títulos en moneda y jurisdicción extranjera y es sobre los que el gobierno argentino plantea un canje de los mismos con nuevos plazos y nuevas tasas de interés, tras demostrar la imposibilidad que la Argentina pueda afrontar los pagos con las cláusulas originales, estudio que avaló el mismo FMI (Fondo Monetario Internacional).

Otra parte es la deuda con el FMI, unos U$S 44.000 millones; otros aproximadamente U$S 30.000 millones es con organismos internacionales de crédito como el Banco Mundial, el BID, la CAF, etc.; otros 130.000 millones es deuda intra sector público (FGS de la ANSeS, BCRA, Banco de la Nación Argentina, diversos fondos fiduciarios, etc.); y los U$S 53.000 millones restantes es deuda con el sector privado en moneda nacional e incluso en moneda extranjera, pero en jurisdicción nacional (sobre los cuales el gobierno nacional envió un proyecto de ley de restructuración para asimilarlos al canje propuesto a los títulos de jurisdicción extranjera y de acuerdo a la cláusula RUFO[1]).

El principal problema es que ese incremento de la deuda se tomó para pagar el déficit fiscal que es en pesos, por lo que el Estado Nacional le vendió esos dólares al BCRA y éste a los bancos a un precio atrasado ex profeso para que la bicicleta financiera funcione y en su mayor parte, unos 86.200 millones de dólares lo fugaron, lo sacaron del país, con el agravante, por ejemplo, que los cien primeros compradores (personas físicas o jurídicas) lo hicieron por 24.679 millones de dólares. Se endeuda el Estado y se beneficia una minoría rentística.

Pero lo planteado en el párrafo anterior no invalida que la Administración Nacional tomara deuda por más de cien mil millones de dólares por los cuales colocó título públicos cuya lámina valía cien dólares, que quienes lo compraron lo hicieron muy cerca de ese valor y que, tras la corrida encabezada por el JP Morgan, Deustche Bank, Goldman Sachs, HSBC, Morgan Stanley y otros en abril de 2018, que fueron los primeros que vendieron en esa fecha los títulos argentinos a bajo precio porque prefirieron pasarse a dólares (que compraron por ejemplo, el 25 de abril de 2018 a $ 20,20 por dólar y a los tres meses valía más de $ 40.- cada dólar), prefirieron ganar el 100% o más en tres meses que esperar con el título de deuda.  Obviamente a ellos los siguieron otros tenedores de títulos argentinos y eso empujó a la baja en el precio de mercado de todos los títulos de deuda y también del valor de las acciones de las empresas argentinas.

Ante esa situación irremediable se acuerda con el FMI en junio de 2018 por lo que se logra reflotar al gobierno de Macri y, paralelamente, aparecen los actualmente principales poseedores de los 21 títulos de deuda argentina con jurisdicción extranjera, comprando por la mitad de su valor nominal o menos, que son los fondos de cobertura Blackrock, Franklin Templeton, Gramercy, Fidelity, Ashmore, Pimco, etc. 

El gobierno argentino hizo la primera propuesta de canje global el 19 de marzo de 2020, donde se imponía un período de gracias hasta el 2023 y los títulos nuevos tenían una tasa de interés del 0,5% anual, que no fue aceptada por la mayoría de los bonistas.

El 21 de abril de 2020 hace una segunda propuesta de canje de deuda, al día siguiente vencían los intereses de tres títulos de deuda incluidos en la oferta de canje antedicha por 503 millones de dólares, que no se pagó, con lo que la Argentina, de hecho, entró en cesación de pagos.

Esta segunda propuesta no se acuerda porque el grupo Ad-Hoc que lidera Blackrock propuso que en el canje de la deuda de la Argentina de todos los títulos en jurisdicción extranjera se utilice la cláusula Indenture 2005 y, exigía que cualquier deuda posterior argentina también sea emitida bajo la indenture 2005 hasta que se terminen de pagar estos bonos, es decir, una suerte de condena a convivir con la amenaza de que cualquier modificación debe ser aceptada por el 85% de sus poseedores hasta el año 2046 (vencimiento final de la deuda refinanciada).

El equipo del Ministro Martín Guzmán cuando observa esta imposición del grupo Ad Hoc, dio por terminada la conversación porque bastaría con que algún bonista reúna el 15% de los bonos elegibles con el «indenture 2005» y decida rechazar la oferta de la Argentina para que la reestructuración para que la misma no se realice.

LA PROPUESTA DE LA DEUDA ARGENTINA ANTE LA SEC

En ese marco la Argentina presenta el lunes 6 de julio 2020 ante la SEC (Comisión de Valores de los Estados Unidos) una enmienda a la oferta de reestructuración de deuda pública en moneda extranjera bajo legislación extranjera presentada el 21 de abril de 2020. Esta oferta modificada queda sujeta a partir del día lunes 6 de julio a un período de suscripción que vencerá el día 4 de agosto del corriente año.

Asimismo, del Ministerio de Economía de la Nación informó y cumplió en enviar al Congreso de la Nación un proyecto de ley para reestructurar la deuda pública en moneda extranjera bajo ley argentina en condiciones equitativas al canje propuesto para la deuda en moneda extranjera bajo ley extranjera.

La propuesta argentina consiste básicamente en un canje de los 21 títulos de deuda por nuevos y que por ley nacional se le reconoce la prorroga de esa jurisdicción extranjera.  Para estos casos se dan 12 propuestas distintas que van desde a) los Bonos con interés anual fija del 1,00% en USD 2030;  b) los Bonos con interés anual fija del 0,5% en Euro 2030; c) los Nuevos Bonos 2030 en USD que devengan tasas de interés variables que van del 0,5% al inicio a 1,750% al vencimiento final; d) los Nuevos Bonos 2030 en Euros devengarán intereses del 0,125% anual; e)Los Nuevos Bonos 2035 en USD devengarán intereses anual variable que va de 0,125 a 5% al final; f) los Nuevos Bonos 2035 en Euro devengarán intereses anuales variables de 0,125% al 4,0%. g) Los Nuevos Bonos 2038 en USD devengarán intereses anuales variables de 0,125 a 5,0%; h) Los Nuevos Bonos 2038 en Euros devengarán intereses anuales variables del 0,1250 al 4,250%; i) Los Nuevos Bonos 2041 en USD devengarán intereses anuales variables desde 0,125% a 4,875%; j) Los Nuevos Bonos 2041 en Euros devengarán intereses anuales variables de 0,125% a 4,50%; k) los Nuevos Bonos 2046 en USD devengarán intereses anuales del 0,125% a 5,0%. l) Los Nuevos Bonos 2046 en Euros devengarán intereses anuales desde 0,125% a 4,125% en el año 2046.

Depende de cuál de las doce opciones se tomen, pero en promedio el valor presente para los títulos en dólares es de 53,5 dólares por láminas de 100.  Y en las opciones en euro es de 50,8 euros por láminas de 100, siempre en el marco del exit yield del 10% que es reconocer una tasa de riesgo país de 1.000 punto por encima de la tasa de los EEUU, por un lado y, por otra parte, los títulos que provienen del canje del año 2005 que tenían la cláusula identure 2005, continúan con la misma.

La deuda es legal porque el gobierno de Cambiemos se endeudó y el Congreso de la Nación, con el voto afirmativo de muchos de los que hoy son conspicuos miembros de la bancada oficial, le autorizó todos los años a tomar esa deuda.  La deuda que no fue autorizada por el Congreso de la Nación es la tomada con el FMI, pero el problema legal y hasta de acusación por mal desempeño de la función pública y no respetar los preceptos constitucionales les cabe a los funcionarios que firmaron el acuerdo (Ministro de Hacienda y Presidente del BCRA), pero el FMI es un Fondo en que la Argentina es país miembro y no puede desconocer “hacía afuera” esos compromisos.

La propuesta Argentina ante la SEC como lo reconoce el mismo Ministro Martín Guzmán, es un esfuerzo desmesurado por que cualquiera sea la alternativa elegida por los acreedores de canje de títulos va costar pagar y condiciona nuestro presente y nuestro futuro.

No habían pasado 48 horas de la presentación Argentina que el fondo Blackrock dejó trascender que no va  aceptar la propuesta pese a que tiene fuerte participación en empresas en el país y le convendría que la economía local se recupere, pero pesa también que de aceptar la quita formal (hoy por ejemplo el BONAR 2024 devenga una tasa de interés anual en dólares del 8% y como se compra a menos del 50% de su valor nominal la tasa de interés real, si se pagará, es más del 16%), sería un ejemplo a seguir por muchos países y seguramente que ellos poseen títulos de deuda de esas naciones que están en condiciones similares a la nuestra.

El Gobierno argentino hizo una propuesta formal y depende de que la acepten una parte considerable de los acreedores (más del 50%) y estaría dispuesta a incurrir en default con las intimaciones de pagos judiciales correspondientes con los que no acuerden, esta situación se llama cláusula “Pac-man” y permite que Argentina realice cierres parciales y luego seguir avanzando en el proceso de canje.

Debemos comprender que no es lo mismo defaultear con Paul Singer que es un pequeño usurero con claras y manifiestas influencias en los tribunales de deuda de los EEUU, que con Larry Fink, Presidente de Blackrock que afirman que administra activos por unos 6,5 billones de dólares (casi 20 veces el PIB argentino) y con vinculaciones de todo tipo, incluso en la misma Argentina, pero, también, se debe considerar que el gobierno nacional no quiso llegar a esta situación.

Se acepte o no la propuesta Argentina, va a ser un condicionante en la economía del país, razón por demás para averiguar donde se fueron gran parte de los dólares de la deuda y, si la gestión fue de acuerdo a derecho y proceder internamente a que se haga público y se castigue a los culpables por el delito de malversación de fondos públicos y abuso de autoridad. 

CONTRAPROPUESTA

La propuesta a fines de julio de 2020 que realizan los grupos Ad Hoc, Exchange y el Comité de Acreedores de Argentina (ACC) que llamaremos acreedores agrupados, parte de un valor presente de U$S 56,5 por cada U$s 100 de valor nominal y representa un acercamiento respecto a la anterior versión enviada por los dos primeros agrupamientos. Sin embargo, aún se encuentra 3 dólares por encima del ofrecimiento de U$s 53,5 que el Gobierno formalizó hace dos semanas en la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC por su sigla en inglés) y que tanto el presidente Alberto Fernández en la reunión del día 22 en el Consejo de las Américas, como el ministro de Economía, Martín Guzmán, en declaraciones a los medios, ratificaron como definitiva.

Existen otras diferencias menores que son:

a) En el cupón de intereses promedio, los acreedores agrupados piden una tasa del 3,4% anual, mientras que el Gobierno propone 3,07%. En este punto, la diferencia se concentra en el bono que recibirán los tenedores de los títulos Globales (los que emitió Mauricio Macri) más cortos, un segmento donde Blackrock, Ashmore y otro miembro de Ad Hoc tienen preponderancia.

b) Otro aspecto que mejora el valor presente de los nuevos bonos es que en su propuesta los bonistas agrupados piden adelantar dos meses la fecha de pago semestral de las amortizaciones de capital y de los cupones: desde marzo y septiembre como ofrece el Gobierno nacional, a enero y julio como solicitan.

c) Además, reclaman un fuerte aumento de los cupones del bono a 2030 que compensará a los intereses corridos desde el 22 de abril 2020 (que se dejó de pagar) hasta que se acuerde. La propuesta oficial incluye una tasa del 1% para este título y los bonistas reclaman 4,9%, por ser la tasa que el Fondo Monetario Internacional (FMI) le aplicó a la Argentina en su último stand by, hoy vigente, e infieren que es la tasa de interés que el organismo que dirige Kristalina Georgieva volvería a cobrarle al país si renueva el acuerdo con otro stand by.

EL TRASFONDO DE LA TRAMA

Blackrock fue acusado en el año 2014 por la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner de buscar «desestabilizar» a la Argentina, cuando ese fondo le compró a Paul Singer (Ceo del fondo buitre N M Elliot a quien el gobierno de Macri en el año 2016 le pagó toda la deuda, los intereses y las costas judiciales) la imprenta Donnelley, que se presentó a quiebra y despidió 400 trabajadores.

Blackrock reconoce participación en la Argentina en el Grupo Financiero Galicia, y en los bancos Macro y Santander. Es accionista de YPF y en el grupo Mindlin (Edenor, Transportadora de Gas del Sur, Pampa Energía), Central Puerto, Loma Negra, IRSA. Telefónica, Coca Cola, Bayer, Procter & Gamble, Tenaris, Mercado Libre, TGN, Arcos Dorados y Adecoagro.

La firma Tenaris por ejemplo, es una empresa metalúrgica subsidiaria del Grupo Argentino Techint (presidido por Paolo Rocca), líder mundial en la producción de tubos de acero sin costura para la industria del petróleo. Produce además tubos de acero con costura (soldados), servicios para la industria de la energía y otras aplicaciones energéticas. Está constituida en el Gran Ducado de Luxemburgo, aunque produce en Campana, Argentina.  Tanto la familia Rocca, como sus empleados de confianza como Héctor Zabaleta  y Luis Betnazza, quienes debieron hacer acuerdos con la justicia argentina como arrepentidos cuando Paolo Rocca dijo desconocer que se había pagado cien millones de dólares para facilitar la indemnización por la expropiación de  SIDOR en Venezuela[2], aparecen en todas las investigaciones de fuga de capital que hiciera la Cámara de Diputados de la Nación. Y por supuesto en la lista que da a conocer Horacio Verbitsky[3]   en el periódico digital El Cohete a la Luna, donde afirma que en la fuga de 86.200 millones de dólares en la gestión de Cambiemos: “El Grupo Clarín, Techint, Arcor, Pampa Energía y Aceitera General Deheza están entre los mayores responsables de la misma”.

De acuerdo al cálculo que estima la salida de capitales en 86.200 millones de dólares, sólo 853 empresas adquirieron divisas por el 73,8%, lo que demuestra la concentración del dinero en unas pocas manos muy poderosas. “Accionistas de esas empresas como Héctor Magnetto, Paolo Rocca, Luis Pagani, Marcelo Mindlin y Miguel Acevedo conforman hoy además el sector que presiona al gobierno de Alberto Fernández para que mejore la oferta para el pago de la deuda contraída bajo la ley de Nueva York, al tiempo que se aprovecha de las medidas paliativas para el pago de salarios en medio de la pandemia del coronavirus” dice Verbitsky en la nota.

UNA PELEA DESIGUAL Y UN FUTURO INCIERTO

El Ministro Martín Guzmán encabezando la delegación Argentina batalla contra los fondos de cobertura y, no se puede precisar quiénes son los propietarios de los títulos de deuda argentinos que esos fondos administran. Quienes son los dueños de los títulos de deuda argentina que administran Blackrock, Fidelity, PIMCO, Templeton, Greylock, Gramercy, Ashmore, Fintech que totalizan la mayor parte de los 66.200 millones de dólares que están en moneda extranjera y en jurisdicción extranjera y cómo se relaciona esa titularidad con la fuga de capitales.

En la negociación de la deuda y cuando la Argentina presentó su primera propuesta de pago, la respuesta se la dio el mexicano Gerardo Rodríguez (ex Subsecretario de Finanzas del Presidente Felipe Calderón de México 2006-2012) y en ese momento representante de Balckrock en América Latina que le dijo textualmente: “Ustedes no saben con quién se meten”. Es más, el abogado Dennis Hranitzky[4], representante del grupo financiero Exchange Bondholders Group (que se sumó a Blackrock en rechazar la propuesta Argentina) se atrevió a decirle al gobierno argentino: “Lo que nos tienen que mostrar es un sacrificio que duela”.

Que la mesa chica de la CGT firme con AEA (Asociación Empresaria Argentina) que fueron los promotores del golpe militar del 24 de marzo de 1976 y sus principales beneficiarios y hoy máximos fugadores de capitales y socios de los fondos acreedores, proponiendo: “La inserción inteligente de la Argentina en el mundo” y en particular destaca que “se aspira a un resultado positivo en las negociaciones con los acreedores externos” se entiende solamente desde la subordinación a la lógica financiera, sin dignidad ni vergüenza (como no sería raro que ellos o por terceras personas también tengan activos que administran esos fondos de cobertura).

CONCLUSIÓN

La Argentina cuenta con abundantes recursos naturales, la pampa húmeda, valiosos minerales, petróleo y gas, una cantidad importante de trabajadores disponibles y una capacidad ociosa considerable en su industria y comercio y con un potencial muy fuerte en la construcción.  Ordenado el tema de la deuda y superada la pandemia tiene todas las condiciones para crecer y hacerlo en forma sostenida y distribuyendo ingresos, depende de fijar grandes objetivos y caminos para llegar al mismo, que sea consensuado por la población y que se lleve a cabo con responsabilidad y disciplina, pero el primer paso es resolver quienes son los verdaderos dueños de la deuda y que hicieron los mayores compradores de los 86.200 millones de dólares fugados con los mismos y es ahí donde creemos que las líneas paralelas  dejan de serlo porque se cruzan.


[1] La cláusula RUFO es la que obliga a dar igual trato a todos los acreedores, por ende si a uno de ellos se le reconoce mayor interés y/o menor plazo para pagar el capital y/o los intereses, se le debe otorgar igual trato  al resto de los acreedores.

[2] Igual conducta tuvo en Brasil cuando  los ejecutivos de la siderúrgica Tenaris/Techint fueron denunciados por haber «pagado ventajas indebidas» al entonces director de Servicios de Petrobras, Renato Duque 

[3]  “Los Conocidos de  Siempre”  El Cohete a la Luna del 17 de mayo de 2020.

[4] Dennis Hranitzky  fue el abogado de Paul Singer (NM Elliot) que embargó la  Fragata Libertad en octubre de 2012, en el puerto de Ghana. Y Gerardo Rodríguez demuestra lo funcional que son los tecnócratas llegan a cargos decisivos en la administración pública y después pasan a ser funcionario de los acreedores.