La oposición son los medios

Por Oscar Rodríguez.

Cuenta la historia que en un encuentro entre Carlos Menem y el CEO del Grupo Clarín, allá por la década del 80, el presidente en esos momentos, le preguntó a Magnetto en broma, ante algunas exigencias del Grupo:

«¿Usted quiere ser presidente, entonces?».

La inmediata respuesta fue:

«Ese es un puesto menor».

Alfonsín en uno de sus memorables discursos, dijo que era muy difícil sobrevivir a tres tapas de Clarín.

Néstor Kirchner, cuando ejercía la presidencia, también hizo referencia al grupo expresando: «El país no quiere monopolios mediáticos… ¿Qué te pasa Clarín, estás nervioso?».

Cristina Fernández señalaba con estas palabras la dinámica informativa del monopolio mediático: “Parece ser que hay una prohibición decretada desde algún lugar de que comunicar a los argentinos que las cosas nos van mejor o que también pasan cosas buenas en la República Argentina fuera algo que está de más o molesta”.

Los medios hegemónicos están instalados, ya no como medios de comunicación sino como protagonistas de la dinámica política del país y de América.

Son tanques mediáticos que ante la más mínima molestia que les provoque un gobierno democrático no tienen inconveniente en disparar los cañones contra quien sea.

El arsenal con el que cuentan, por suerte no contiene pólvora como antaño. Pero producen un tremendo daño en la percepción de la realidad de la población. Colonizando pensamientos cuyos efectos devastadores perduran por décadas.

Esos tanques mediáticos cargados de odio, en cuanto alguien trata mínimamente de responder racionalmente y argumentando una respuesta, inmediatamente surge la victimización apelando rápidamente al manido discurso de la falta de libertad de expresión.

Cierran filas y comienza el asedio a quien tuvo la osadía de responder al ataque.

Los soldaditos periodísticos, atacan sin ton ni son disparando a mansalva palabras ofensivas sin citar fuentes y sin tener el más mínimo argumento, van a la carga barraca con la tranquilidad de saber que no van a sufrir ninguna consecuencia. Son inmunes.

Pertenecen a un ejército que bajan del norte tratando de colonizar el sentido común imponiendo agenda, y también subjetivando a su modo la realidad.

En nuestro país ante un gobierno que no les es funcional, un gobierno que es contrario al círculo rojo y a los intereses de la embajada de EEUU, los medios hegemónicos de incomunicación están empezando a ensayar el asalto final.

Ante una oposición política que se quedó sin ideas, una oposición política donde el máximo referente emprendió la retirada, una oposición que es presidida por la patito, que juega a ser superhéroe desde un balcón. Pocas perspectivas de una oposición seria que aspire, en un futuro a poder ganar una elección, sin ayuda del grupo usurpador de papel prensa.

Una oposición que se disfraza, en la actual situación de pandemia, que te hace creer que se alinea con el gobierno nacional, pero cuando aparece una expresión en la calle que le disgusta no duda en reprimir.

Políticamente no hay oposición, piden a gritos que se abra el congreso, ahora cuando hay un tratamiento de algún tema que los incomoda dicen a gritos que no van a debatir.

Están perdidos. Intelectualmente son muy limitados, no tienen capacidad ni argumentaciones para llevar adelante posiciones serias de qué modelo de país plantean.

Si bien ya dejaron en claro hacia dónde van, con 4 años de decisiones desafortunadas en cuanto a los intereses de los argentinos, pero muy afortunadas en cuanto a los intereses de la elite económica que defienden y forman parte.

Esa maquinaria que los puso en el gobierno en el 2015, entra en desesperación, al ver cómo bajan los números de aceptación de la oposición y cómo suben los del Gobierno.

Si bien nunca fueron proclives a debatir ideas, por el solo hecho de que el posicionamiento ideológico que tienen apunta a la concentración de la riqueza y la especulación financiera.

Ahora en este contexto, menos.

El éxito del gobierno de les Fernández los pone nerviosos.

El cierre del acuerdo que parecía imposible con los bonistas, tiene que ser invisibilizado para la ciudadanía.

Hay que imponer otros temas. Entonces empiezan a desempolvar los tanques que tuvieron guardados durante cuatro años. Hora de poner en funcionamiento aquello que les dio resultado y los catapultó al poder ejecutivo por primera vez por elecciones democráticas sin romper el orden constitucional.

Imponer agenda mediática, decir en qué hay que pensar. 

Aquello que Maxwell McCombs, describió como la agenda settings.

Diarios, radios, televisión y las nuevas tecnologías (trols) van manejando las diferentes fases de la agenda setting.

Excelentemente utilizada por los medios hegemónicos de incomunicación no sólo en nuestro país, sino también en américa.

A falta de oposición política se les hace imprescindible construir una oposición mediática.

Tienen que empezar a construir una realidad. Está claro a esta altura de los acontecimientos y con tanta agua corrida por debajo del puente, la realidad política, económica y social está mediada por los medios de comunicación.

Platón crea el mito de la caverna para mostrar en sentido figurativo que nos encontramos encadenados dentro de una caverna, desde que nacemos, y cómo las sombras que vemos reflejadas en la pared componen aquello que consideramos real.

En 1922 Walter Lippmann esbozaba la idea de que los medios informativos determinan los mapas cognitivos que nos hacemos de la realidad. Según Lippmann la opinión pública responde no al entorno si no a un pseudo entorno construido por los medios de comunicación.

Ante la gestión exitosa del gobierno hay que crear una nueva realidad.

El país es un desastre, la cuarentena más larga del mundo, tantos días encerrados para nada, destruyeron la economía. Arreglaron con los bonistas, pero ahora hay que ver qué pasa con la deuda con el fondo, no es momento para plantear una reforma judicial.

¿Les suena algo de esto?

La construcción de subjetividad a partir de la imposición de en qué y cómo hay que pensar.

Los medios marcando agenda a propios y extraños.

Impuesto el tema, los políticos opositores tienen ya algo que decir, por supuesto que guionados por el grupo mediático usurpador de papel prensa.

Volviendo un poco a lo que es la agenda setting, y sin temor a ser reiterativo, Maxwell McCombs en la década del 70 señalaba que los medios fuerzan la atención hacia ciertos asuntos, refuerzan la imagen pública de las figuras políticas y presentan objetos sugiriendo a los individuos sobre qué deben pensar, saber y sentir.

Durante el gobierno de Cristina Fernández la construcción mediática fue crear una pseudo realidad de pegar su gestión a la corrupción.

Esto a pesar de que no hay una sola prueba que pueda demostrar lo que se afirma, contrariamente a todos los actos ilegales cometidos durante el macrismo.

Se van cumpliendo las fases de la agenda setting, la primera es de qué hay que pensar. Si analizamos tapas de diarios, noticieros de radio y televisión y post de redes sociales podemos notar que un acontecimiento de trascendencia para el país, como lo es el acuerdo con los bonistas pasa a un plano secundario, titulan Clarín y La Nación “Ahora el foco está puesto en la negociación con el FMI” siempre te van corriendo el arco. Le tiran el guión a la oposición política.

Impuesta esta primera fase avanzan hacia la imposición del contenido ideológico de cómo hay que pensar. Así la alienación llega al grado de estar convencidos que los gobiernos progresistas son profundamente corruptos. Cuando la realidad demuestra lo contrario.

Someten a la estigmatización sin el más mínimo fundamento.

Y por último la fase de la reacción por acción o inacción.

Aquellos que esbozan la frase “No me conmueve el arreglo de la deuda, yo tengo que seguir trabajando” estos individuos tienen una profunda necesidad de orientación en cuanto a los acontecimientos públicos es por eso que es más probable que presten atención a la agenda de los medios de comunicación. Caen en la inacción de entender de qué se trata.

En la medida que podamos entender este funcionamiento vamos a tener más posibilidades de darle a los medios la posibilidad de recuperar la senda de ser fuentes primarias de información.

Este medio, Identidad Colectiva, vendría a ser ese prisionero de la caverna de Platón que consigue liberarse de las cadenas y comienza a ascender. Observa el fuego más allá del muro y logra el conocimiento. Entonces, regresa para compartir esto con los prisioneros en la caverna, pero no puede ver bien, porque se ha acostumbrado a la luz exterior. Los prisioneros que se quedaron, al observar que no ve bien creen que el viaje lo ha dañado y no desean acompañarlo fuera por temor a quedar ciegos, estos prisioneros harían lo posible por evitar dicha travesía (alcanzar el conocimiento) llegando a matar incluso a quien se atreviera a intentar liberarlos.