La miopía política es personal

Por Luciana Hidalgo.

Había una vez un problema de vista que, aplicado a la política, provocaba la opresión del Hombre. Esto generaba que de cerca todo sea maravilloso, pero no así de lejos. Algo así como la incapacidad de planificar y prever en la vida, el no querer ver.

En lo inmediato se cuidaba la salud mediante el aislamiento social, pero no se avizoraba las consecuencias del impacto económico en los estómagos del pueblo.

Se paliaba el hambre con ollas populares en lo inmediato, pero no se veía que se asomara la soberanía personal que brinda el trabajo digno.

Algo así como pensar que cuando se tiene una hija, alcanza con darle un abrazo y no se le diera de comer o viceversa.

No vamos a negar que, aun así, el pueblo haya sido muy perseverante para seguir viviendo, más allá de todo y a pesar de todo. Pero eso no justifica el pensar que, por lejano que parezca, y borroso que se vea, la dignidad del Hombre no existe.

Por eso es tan importante que seamos introspectivos en lo personal, porque, al fin y al cabo, termina afectando en las decisiones y la vida política. Ese “afectar” puede provocar muertes, porque de las decisiones políticas, de cómo se construya en la política, depende la vida de un país.

Unos padres que sólo les den de comer a sus hijos, sin demostrarle cariño, afectarán severamente su vida futura. La carencia afectiva también existe y en estos tiempos, donde es urgente recrear La Comunidad Organizada, tenemos que mirar lo que pasa en casa.

De esta manera podremos empezar hoy a mirar la vida del Hombre con una mirada integral. El Hombre es cuerpo, alma y mente. Hacen a la vida del cuerpo el alimento, el descanso, la higiene y la vivienda. Hacen a la vida del alma los afectos, las costumbres y su estructura de valores. Hacen a la vida de la mente, la información que consumimos y las creencias que estamos dispuestos a sostener, y que creamos, mediante nuestras vivencias.

Si no apelamos al derecho/ejercicio de nuestra soberanía personal, no podemos militar y, mucho menos gestionar, una Nación soberana.

El escrito de “La comunidad organizada” nos ofrece una interesante mirada sobre el concepto del “orden”. Describe al “equilibrio” como el orden que se necesita para desarrollar nuestras virtudes. Un orden que nos permita transitar un camino que nos lleve a la felicidad y grandeza de la Patria, es el desafío al que nos estamos enfrentando como humanidad. Hacer la introspección debida nos hará poder aportar lo mejor a nuestro quehacer comunitario, en estructuras políticas, que no cómo nos tratamos entre las personas, para así crear “un estilo de vida que nos permite decir de un hombre que ha cumplido virilmente los imperativos personales y públicos: dio quien estaba obligado a dar y podía hacerlo, y cumplió el que estaba obligado a cumplir” (Oración de “La Comunidad Organizada” Juan Domingo Perón). –