La milanesa de la verdad

Por Oscar Rodríguez.

“Se sigue adoctrinando sistemáticamente en la enseñanza de la historia para lo cual los réprobos son los que defendían la soberanía y los próceres los que la traicionaban para fines institucionales”.

Arturo Jauretche

Nadie discute a esta altura de nuestra historia que Argentina es un país peculiar.

Nuestra idiosincrasia así lo demuestra.

Nos han contado la historia de una sola manera. Que nos pone entre la civilización y la barbarie. Pero…. ¿Qué es la civilización? ¿Qué es la barbarie?

La sociedad Argentina se fue construyendo en base a representaciones y definiciones de la realidad, de la verdad según como nos fue contada influyó en el comportamiento social. Construyeron nuestra “objetividad social” y a partir de ahí somos… LA SOCIEDAD ARGENTINA.

Nos dijeron que éramos “derechos y humanos”, nos dijeron que el “silencio es salud”, nos dicen que los argentinos sabemos de todo.

Indudablemente somos especialistas en todos los temas, fútbol, arte, ciencias, política….

Nos gusta opinar y debatir, y cuando un asunto entra en duda no falta el erudito, aquel que salta y dice…. “Escuchame a mí, yo tengo la posta, les voy a decir la verdad de la milanesa”

La milanesa, uno de los platos favoritos en nuestro país.

Hasta le dimos el don de la verdad.

Aquella afirmación “La verdad de la milanesa” le da un carácter fáctico a este plato exquisito.

Los poseedores de la verdad de la milanesa tienen la posta, son los iluminati, los que dan luz a los temas que generan controversia. 

Cuando la discusión levanta temperatura y no nos ponemos de acuerdo, si entre los presentes está el poseedor de la verdad de la milanesa.

La tira sobre la mesa y se terminó la discusión.

No hace falta que argumente, porque es la verdad de la milanesa. Punto….

Dependiendo de qué lado se haya servido en el plato, esa milanesa nos va a mostrar solo una cara de la verdad.

Recuerdo de pequeño, mi abuela hacía las milanesas de un lado cruditas y del otro lado quemaditas, cuando le pregunté porque las hacia así, obtuve una sabia respuesta:

“A los que les gusta quemaditas se las doy de ese lado y a los que les gusta crudita se las doy del lado donde están cruditas”

Y acá se termina la exclusividad de la verdad de la milanesa.

Entonces ¿dónde está la milanesa de la verdad?

Continuando con las citas del gran pensador Arturo Jauretche:

 “Cuando me levanto por la mañana con una duda sobre algo, leo el Diario La Nación, me fijo en lo que dicen ahí y me paro en la posición contraria”.

Y esto es entender qué lado de la milanesa nos están mostrando, tan simple como eso.

Tristemente nuestra sociedad está siendo dominada por la generación de subjetividad de los medios hegemónicos de “incomunicación”

Los poseedores de la verdad de la milanesa son los que ven la cara quemada que les muestra el grupo clarín y la Nación.

La sociedad Orwelliana 1984 era consciente de que estaba siendo dominada, hoy no tenemos conciencia de esa dominación.

Nos dominan generándonos una subjetividad que hace que atentemos contra nuestro propio interés como sociedad.

Es la perversidad del neoliberalismo.

Las operaciones mediáticas que vienen manipulando nuestra percepción de la realidad va evolucionando.

La era digital nos sumergió en el “dataismo” que nos va alejando de las ideologías, nos van tirando datos, datos y más datos sin ningún tipo de verificación, muchas veces con la intención de generar desorientación.

En si los datos sin un posterior análisis carecen de sentido.

Es difícil poder distinguir lo importante de lo accesorio, nos basamos en el conocimiento de datos manipulados, una forma de conocimiento limitada y rudimentaria.

Somos el producto de lo que nos fueron otorgando la familia, la escuela y los medios.

El poco pensamiento crítico nos llevó a ser víctimas de manipulaciones de todo tipo.

La propaganda, la mentira, la información falsa.

Muchas veces hemos basado nuestro conocimiento en lo que vimos o leímos en los medios.

Las operaciones mediáticas van migrando al mundo digital mediante el uso de la memoria artificial.

El riesgo de esto no solo es la manipulación si no que lo es el escepticismo que se genera. 

Comienzan a construir medios digitales ocultando su rol de operadores de la información, se paran en versiones adulteradas de la realidad. Y ahí comienzan con el bombardeo.

Aquello que se ha llamado la posverdad, dando a entender que antes sí había una verdad.

La verdad de la milanesa, la posta…

En realidad, esa verdad depende de quien la muestra, las variantes de parodia, propaganda y trucaje de imágenes existió siempre.

“Estamos ganando la guerra”

Como hacía mi abuela, a los que les gustaba la milanesa quemadita se las daba del lado quemado y a los que les gustaba crudita se las daba del lado crudo.

Pero en si era la misma milanesa. Todos contentos viendo una sola parte de la milanesa.

La desinformación es eso, mostrar una sola cara.

Utilizando nuestros prejuicios y preconceptos estratégicamente, para reafirmar los conceptos de nuestra “realidad ideológica”

No existe la posverdad porque nunca existió la verdad.

Las mentiras informativas o fake news no son un concepto moderno. 

La huella digital que vamos dejando en nuestra navegación en internet es utilizada por la inteligencia artificial para direccionar noticias manipuladas creando “burbujas informativas” que son distribuidas por las redes sociales.

Cada vez parece más difícil detectar lo que es real y lo que no.

El escepticismo generalizado de estos tiempos da lugar a la proliferación de deep fakes, memes y otros artilugios que llevan a más confusión y mayor desinformación.

Los vídeos deep fakes se han convertido en la técnica más sofisticada para crear noticias falsas.

Somos el resultado de una operación algorítmica que nos domina mostrándonos solo una cara de la milanesa.

Busquemos juntos la milanesa de la verdad.