La justificación teórica del capitalismo

Por Oscar Rodríguez.

Para poder imponer el capitalismo sin cuestionamientos o mejor digamos con pocos cuestionamientos se han basado en diferentes teorías, y autores científicos que sirvieron a la causa de llevar adelante un método de sometimiento de una parte de la raza humana sobre otra parte.

Una de esas teorías es la teoría de Darwin, que vamos a poner en dudas en esta nota.

La evolución es un hecho, el darwinismo una visión teórica. Por mucho que se empeñen los seguidores del darwinismo en identificar la evolución con Darwin.

En caso del darwinismo surgen los defensores del “pensamiento único”, que quieren evitar que se debata y se discuta sobre esta teoría, especialmente a la luz de determinados aportes científicos que se nos van ofreciendo.

Con estos aportes podemos concluir que no existirían por lo tanto saltos evolutivos.

Los científicos Margulis y Gupta discrepan con Darwin en la evolución de las especies, en sus trabajos ellos aseguran que las variaciones genéticas se acumulan de manera aleatoria y por azar.

En todo proceso de creación natural hay combinación de genes y no mutaciones genéticas como propone Darwin, de hecho, cada mutación genética no suele ser beneficiosa si no que por el contrario suele tener consecuencias desastrosas para la descendencia.

Cada combinación de genes sirve para aumentar la diversidad y no para generar especies mejor adaptadas.

La idea de la selección natural le surgió a Darwin tras la lectura de la obra de T. R. Malthus “Ensayo sobre el principio de población”. Otro autor que viene de perlas para justificar lo injustificable.

En plena época del periodo de la Ilustración, del Siglo XVIII, donde se estaban delineando las ideas del desarrollo humano, Malthus llegó con sus ideas sobre la naturaleza humana, basadas en sus estudios sobre la demografía, con un enfoque donde el crecimiento de la población está limitado por sus medios de subsistencia.

El principio fundamental de su obra consiste en aseverar que el aumento de la población sigue un ritmo geométrico mientras el crecimiento de los recursos para la subsistencia crece a un ritmo aritmético. Como consecuencia, el crecimiento de la población y de la riqueza tiene un techo natural, según él la naturaleza tenderá a forzar la limitación de la población a través de acontecimientos naturales, como son las epidemias o las catástrofes.

Malthus fue criticado por Karl Marx y Friedrich Engels quienes argumentaron que este exceso de población engrosaría las filas de la fuerza laboral industrial y que serían explotados por los capitalistas por lo tanto los mantendrían vivos llevándolos al límite de la supervivencia.

Las teorías malthusianas servían entonces para dar justificación científica a los capitalistas por el estado lamentable de la población, estado mantenido por estos capitalistas en su camino a la explotación.

Se entrelazan estas dos teorías, Darwin con su selección natural y Malthus con el control natural de la especie humana.

Las teorías de Malthus se ven hoy, siempre que se lee algo relacionado con el exceso de población, con la falta de recursos y con la imposibilidad de sostener el crecimiento de la población y del consumo continuo. A pesar de ser equivocadas y fuertemente cuestionadas.

La doctrina Darwiniana pronto se aplica a la sociología llevada por Spencer, surge el concepto de la supervivencia del más apto.

En un modelo de sociedad capitalista donde se trata de instalar la lucha de clases, este concepto les calzó como anillo al dedo. La lucha por la supervivencia donde los recursos son escasos algunos logran sobrevivir otros desaparecen.

Vamos sumando teorías para justificar el sometimiento.

De la mano de Spencer llega el concepto de darwinismo social, que puede definirse como una derivación del evolucionismo proponiendo una divergencia mínima entre las leyes de la naturaleza y las leyes sociales, sujetas ambas a la supervivencia del más apto.

 El surgimiento del individualismo. El darwinismo social considera al individuo como organismo social básico. La ley fundamental de la sociedad es la lucha entre individuos.

Robert Frank, profesor de la universidad de Cornell, publicó una columna de opinión en The New York Times donde expresa:

Todos disfrutamos de diferentes grados de suerte sea, por el lugar donde hemos nacido, nuestra propia genética o nuestro origen social”.

Robert Frank

El escenario planteado por estos teóricos da lugar a la creencia de que existen “razas superiores”, seres evolucionados genéticamente que son capaces de adaptarse y sobrevivir a los desafíos de la naturaleza y el “mercado”. Racismo.

Estamos en presencia de la base teórica de la derecha, de la competencia por el poder surge el más apto, el capaz de gobernar. Sin dudas esta visión impulsó las acciones del nazismo que derivó en consecuencias fatales cuando se le dio aplicación política a la idea de la «supremacía del más fuerte”.

La descendencia más conocida del darwinismo social reside sobre todo en el eugenismo, que prevé la supresión de masas de individuos considerados incapaces y en consecuencia potencialmente propensos a retrasar el progreso de la sociedad. Base ideológica del nazismo.

Tenemos teóricos que desde el campo biológico y social nos van imponiendo la idea de la supremacía de unos sobre otros.

En este escenario se pierde la solidaridad y avanza el individualismo, en el campo económico surge la figura de Adam Smith, padre del liberalismo que promueve la ley de la oferta y la demanda y el libre mercado

Adam Smith en su investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones plantó el pilar básico de la doctrina del liberalismo económico.

En su obra “La riqueza de las naciones” defiende el trabajo y la actividad del hombre como fuente de toda riqueza.

Según Smith, el mecanismo de regulación de la economía se atribuye al interés personal y al libre funcionamiento de la oferta y la demanda. De esta manera la característica esencial del capitalismo es la motivación para obtener utilidades personales. 

¡El combo perfecto!

Tenemos teóricos que plantean la supervivencia del más apto, Malthus en su ensayo sobre el principio de la población destaca que:

“Un hombre que nace en un mundo ya ocupado, si sus padres no pueden alimentarlo y si la sociedad no necesita su trabajo, no tiene ningún derecho a reclamar ni la más pequeña porción de alimento (de hecho, ese hombre sobra). En el gran banquete de la Naturaleza no se le ha reservado ningún cubierto. La naturaleza le ordena irse y no tarda mucho en cumplir su amenaza”

Está claro porque jamás se cuestionan estas afirmaciones por aberrantes que parezcan.

Hasta hoy se sigue enseñando en establecimientos educativos la teoría de Darwin, sin cuestionamientos como así también muchos economistas estudian sobre la base de Smith.

La población que no encaja en la ecuación planteada por las diferentes teorías sobra y al no tener un estado que contemple y satisfaga sus necesidades esenciales “Desaparece”, justificado esto por la supervivencia del más apto.

Llegamos a un mundo unipolar donde el capitalismo ha avanzado en todos los aspectos, desde la caída de la Unión Soviética que hacía de contrapeso.

 El entusiasmo por imponer estas teorías dio el argumento para sostener el capitalismo dando sustento a la ideología Neoliberal, promoviendo la eugenesia, el racismo, el bellicismo, el colonialismo y el neo imperialismo.

El neoliberalismo propone y promete vivir en un paraíso material creado por los medios de comunicación que ellos manejan, bajo una lógica de consumo. Exacerbando el individualismo y la competencia dejando de lado la solidaridad y produciendo la destrucción de la integridad humana, provocando desigualdad y hambre. Se restringe la intervención del estado hasta despojarlo de la posibilidad de garantizar los bienes comunes. La preponderancia de estos teóricos sobre otros indica claramente la necesidad de encontrar una justificación teórica al capitalismo.

Nos queda pensar críticamente y rebatir cada intento de colonización intelectual al que nos someten. No hay teoría que justifique todos los estereotipos raciales, la dominación de la élite, ni la acumulación de riqueza.