La instigación

Por Gustavo Feldman.

-Lo del jueves está ordenado?

-Sí, totalmente…igual mañana hablo yo personalmente…por las dudas

-Decile que está de este lado o en contra…no hay neutrales.

-Sabe lo que le conviene…no come vidrio

-No puede haber fallas, se lo di por seguro al Jefe

-Quédense tranquilos, declara y queda detenido.

-Daniel, sabes por qué me mandaron a verte…

– Si, por lo de mañana…

-Es importante que cumplamos y que quede claro de que lado estamos…de que lado estás.

-El tema no es joda, va a traer cola.

-Peor sería que declare y se vaya, así como así.

-De afuera es fácil…

-Te entiendo. Pero es mejor que putee el abogado defensor y no que te escrache todo el país, aparte la Cámara te va a respaldar…eso ya está hablado.

– Y los medios?

– Eso también está arreglado, vos firmá la detención y no digas ni muu…

Ay, ay, ay…

-Quedate tranquilo, cumplí que llegado el caso el Jefe te banca.

 

El artículo 209 del Código Penal Argentino dice textualmente: “Los que tomasen parte en la ejecución del hecho o prestasen al autor o autores un auxilio o cooperación sin los cuales no habría podido cometerse, tendrán la pena establecida para el delito. En la misma pena incurrirán los que hubiesen determinado directamente a otro a cometerlo.”

De manera decisiva en el autor del delito para que éste lo cometa. Es el que convence al otro para que cometa un delito. Para esto debe tener con que convencerlo, y aquí entra la gama más surtida, variada y disímil que al lector pueda ocurrírsele; desde la promesa de brindarle lo mejor, hasta la amenaza de que sufrirá lo peor, pasando por premiarlo o perdonarlo de algún desliz o de algo más grave. No importará mucho el medio empleado para lograr el cometido, sino que el instigador logre convencer al perpetrador.

Por ende, para que se concrete esa determinación del autor del delito, el elemento para lograrlo debe tener la suficiente contundencia e idoneidad. Si el delito instigado no llega a cometerse o por lo menos no se intenta su comisión el inductor quedará impune.

La instigación del art.45 del Código Penal no es la misma que la instigación publica del art. 209 o la llamada apología del delito. La acción que ahora pretendemos describir por lo general se hace en forma reservada, clandestina; de forma tal ocultar la maniobra y de garantizar la impunidad de los que participan de la misma. Así, aparecerá la acción del perpetrador como de “motus propio” y no hija de la acción sigilosa del instigador. Buen ejemplo de lo dicho es el diálogo imaginario expuesto al principio de estás líneas.

Y si la instigación se da en las entretelas del poder, del poder formal pero también real, pues más furtivo será este accionar. Por supuesto la acción típica que describe la ley penal debe ser dolosa, es decir direccionada a que el perpetrador cometa la acción a la cual se lo induce, se lo determina.

La investigación penal que lleva adelante el Fiscal Federal Ramiro González, ya conocida como causa de la “Mesa Judicial” refiere al plan instigador que se llevó adelante durante el régimen gubernamental que encabezó el ingeniero Mauricio Macri hasta el 10 de diciembre del año 2019.

Dicha causa comenzó con la denuncia del Diputado Nacional Soria, pero ha ido sumando voces y datos que dan a entender que efectivamente hubo un plan criminal para direccionar algunas investigaciones y persecuciones penales que se llevaron adelante en la Justicia Federal. Y según parece este accionar furtivo, que buscaba determinar la conducta que algunos magistrados federales, hacia decisiones sin sustento legal, sumamente arbitrarias e infundadas, tenía un cometido específico: la privación de libertad durante el proceso de los denunciados o encartados.

En buen romance, dejarlos presos a como dé lugar.

Alguna vez hemos dicho que si es cierto que en la República Argentina el uso del aparato judicial por parte de los poderes fácticos no es nuevo o no fue monopolio de ningún régimen político  en particular; también en cierto que hasta el advenimiento del macrismo, ese uso de ese aparato de Justicia fue para desincriminar, para “salvar” a los amigos, a los propios; en cambio que el régimen ido a fin del año pasado lo uso para perseguir a los adversarios y a todos aquellos que en algún momento pudieran ser molestos con sus críticas y discrepancias. Da la impresión que la pesquisa y el derrotero procesal de la causa que tiene al Dr. Ramiro González como magistrado instructor se encamina a dilucidar este extremo.

También hemos dicho que este “plan”, concebido y diseñado desde la más alta cota del poder institucional, fue ejecutado a través de las numerosas acciones y operaciones que involucraron a diversos actores políticos, a algunos operadores mediáticos y a los servicios.

Sin dudas es una oportunidad histórica de limpiar uno de los “sótanos” de la democracia, tal cual lo dijo el Presidente el 1 de marzo en el Parlamento; y sin dudas también es una gran chance para desenmascarar a un montón de abyectos que deshonran la augusta tarea de administrar justicia y que son funcionales al abuso de poder.

Porque como dijimos al principio, tan delincuente es el instigador de la comisión del delito como el que lo comete; y en el Código Penal Argentino siempre estuvieron presentes y vigentes las figuras típicas que describen y penan el prevaricato y la privación ilegítima de libertad.