La hora de las economías populares

Por Mariela Montiel.

Hoja en blanco enfrente. Ideas claras de lo que quiero transmitir y el cómo. Me faltaba comenzar.

Recibo un WhatsApp de una ex estudiante de la escuela pública que actualmente cursa el profesorado de Historia y me pregunta ¿Ud. hace política en la escuela? Respondo. “La escuela y la escolarización fueron pensadas estratégicamente con un claro objetivo político, por lo tanto, es un espacio politizado”. Debemos dar identidad a las dos grandes corrientes historiográficas y económicas. Nosotros, no omitimos, no ocultamos. Argumentamos y ponemos sobre la mesa los intereses que hay que debatir. Eso es la Pedagogía de la Liberación que propuso Freire. ¿Cómo es posible que los docentes no hablen de “militancia”? Los derechos no se conquistaron mirando la tele.

Bien, ahora que comprendemos que la vida es un camino político (por acción u omisión) hablemos de la propiedad ociosa de la tierra, la especulación financiera y el Fondo Monetario Internacional (FMI) en medio de esta crisis mundial, que es sanitaria, social, económica. Pero no es financiera.

Mientras por estos lares la barriada sobrevive, en CABA piden salir a hacer running. Mientras allá siguen planificando el aislamiento cheto, acá seguimos organizados para conseguir fideos, agua potable y lloramos a nuestros muertos. Tercer mes que el gobierno asiste a los desempleados con el IFE, a dos meses de que los diputados Máximo Kirchner y Carlos Heller presentaron la propuesta del impuesto a las grandes riquezas (ya terminado y espera su turno en las Cámaras), a días de que el presidente se reuniera con empresarios (y observen quienes estuvieron), sindicatos y a poco de que los bonistas no aceptaran la propuesta de pago de la deuda (y los medios anti pueblo pidieran mejorar la propuesta, o sea, mas hambre y desempleo) aquí seguimos. Pensando la redistribución de la riqueza para lograr una Patria más justa.

Cómo sabemos, la AFIP ha comenzado a investigar quienes y como fugaron 86 mil millones de dólares entre 2015 y 2019. El poder judicial ha comenzado citando a Cristina Kirchner y a Larreta para ponerlos en conocimiento de que han sido escuchados ilegalmente por la administración macrista. Entonces, es un buen momento para no solo denunciar, sino para comenzar a hacer justicia social y política. ¡Tenemos el gobierno, vayamos por el poder!

No hay guita. En el barrio cuando no tenemos ingresos empezamos a vender lo poco que nos queda, una tele, una máquina, salimos a hacer limpieza. Esto es lo que hay que hacer. Vendamos parte de la tierra de todos los que se beneficiaron con el decreto 820/2016 firmado por Mauricio Macri, con el que modificaron la Ley 26.737 de Régimen de Protección al Dominio Nacional sobre la Propiedad, Posesión o Tenencia de las Tierras Rurales, sancionada en 2011. Este decreto se tradujo en la compra de tierras por parte de extranjeros para poder lavar guita (es una transacción que se hace sólo con efectivo). El gobierno de Cambiemos argumentó que eran inversiones que llegaban al país, nefastos. Los cambios introducidos, también eliminaron los controles de la Unidad de Información Financiera y la AFIP, es decir, eliminaron el mecanismo de entrecruzamiento de datos (entre lo que tienen, compran y declaran al fisco) y que el kirchnerismo decretó con el objetivo de evitar la evasión o elusión de impuestos.

La tierra debe tener un fin social. Originariamente la Pachamama era comunitaria, todos la trabajaban y la cuidaban. La propiedad privada impuesta por la elite liberal, desmanteló la tierra de valores colectivos. Nosotros no queremos que ganen menos, sencillamente pretendemos que la blanqueen y paguen las cargas correspondientes, exigimos que la pongan a laburar. No pretendemos una “conquista al desierto”, cómo llamaron Uds. al saqueo de tierras y asesinato de comunidades indígenas. Generen empleo genuino es ese suelo. Abastezcan el mercado interno.

Por otra parte, vale recordar que la Ley 11.388 de Cooperativas creada por el Justicialismo era el medio (entre otros) para generar una reforma económica. Perón exponía en una reunión con delegados cooperativistas, que la cooperación agro productiva era la única manera de terminar con los monopolios y sus intermediarios. El peronismo entiende que la riqueza debe ser administrada por quienes la producen. Corta. ¿Querés tierra? Maravilloso, ponela a laburar para el bienestar de la mayoría y el crecimiento nacional. A los trabajadores siempre nos piden un esfuercito más. Les toca muchachitos.

Los extranjeros que compraron tierras, son socios de los que decretaron aquel marco jurídico en 2016 y de los que endeudaron al Pueblo para llevarse los dólares a Panamá. Esos que hoy desde la oposición exigen al presidente que no se enamore de la cuarentena y resuelva el déficit fiscal y la deuda externa.

El FMI no es “compañero”, como intentan hacernos creer. Nunca un Director del FMI pisó una villa para ver cómo y cuántos compartimos un baño. Nunca nos han dado el préstamo para hacer las obras necesarias para que las tierras del noroeste argentino sean fértiles, produzcan y compitan con los terratenientes pampeanos. El FMI solo se encarga de darle guita a los mismos dueños de la tierra que luego usan los dólares para comprar más tierras en negro y que posteriormente se sientan en la mesa de Olivos para ver de qué manera sacamos a la Argentina adelante.

Es la hora de los negros, de los que producen, generan riquezas con su fuerza de trabajo y de empresarios que la invierten en el país. Intentemos dejar sin poder a los especuladores seriales. Que los alimentos queden fuera de la competencia especulativa, que las cooperativas, la economía popular pueda producir, diversificarse y darle al pueblo lo que es del pueblo.

El General decía que para terminar con los elefantes del monopolio era necesario crear un elefante mayor. El Pueblo, Las Fuerzas Armadas anti genocidas, los movimientos sociales y la burguesía nacional organizada desde el gobierno tienen que unirse y comprometerse a salir de esta pandemia construyendo un futuro para nuestros pibes, empleo para cada argentino y un modelo de desarrollo independiente.

 “Nuestra Patria dejará de ser colonia o la bandera flameará sobre sus ruinas