La extravagancia del círculo

Por Liliana Etlis.

En un mismo instante un niño juega con un charco de agua después de la lluvia, una canción de cuna desnuda el aire, una fragancia que viene del jacarandá, entra por las narinas de una persona que anda descalza sobre el césped húmedo, un hombre se observa a sí mismo temeroso, como una lupa que aumenta las proyecciones de sus deseos en el futuro, una mujer entrada en años barre la vereda de su casa agotada, transpirando esperanzas, un abuelo con su nieta dan de comer a las palomas y ríen, un programa radial equivoca su horario, la voz ronca de un deportista agitado, dice ondas verdades sobre la artrosis y algunxs siguen tras las utopías en las fronteras del Congreso. Mefisto, alcoholizado, sigue arrastrándose por las calles de cemento mientras ella dice NO y el mundo rota hacia el reverso imantado de interrogantes.

¿Qué será del viento si sigue latiendo la indiferencia, qué de las iluminaciones nocturnas en barrios ahorcados de miseria, qué de los paladares secos y de los seres buenos como el pan?

Las nubes, algunas rosadas, alimentan palabras a lxs poetas en el mismo momento en que los estómagos vacíos sin boca por falta de uso, están cuerpos fragmentado por la oscuridad de las palabras.

Despertamos el cuerpo y las ilusiones rotas son estériles, ya fluctuaron en otros momentos, años, siglos.

Hoy el tiempo deja de ser tiempo si se elijen los círculos.

La luna sigue entera, otro niño juega con un charco de agua después de la lluvia, una canción de cuna desnuda el aire y la fragancia del aire nuevo puede animar el envés de las certezas.

Círculos en el círculo de V.Kandindky.

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