La Estandarización de las Mayorías

Por Daniel Prassel.

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Hoy vamos a hablar sobre un concepto que tomé de una gran publicación del portal “La Batalla Cultural”, como siempre con palabras fáciles y algunas miradas personales pero también otras más generales, lo que tratare de hacer como cada domingo no es bajar una verdad revelada sino proponer una invitación a pensar, reflexionar y construir juntxs.

No descubro nada nuevo si afirmo que la Pandemia modifico miles de hábitos, costumbres y maneras de realizar muchas actividades, en efecto así fue, pero si hay algo importante para sacar de todo eso, justamente será preguntarse cómo nos afectan realmente esas cuestiones, porque como hemos dicho somos animales de costumbre y a paso lento pero sostenido nos estamos acostumbrando a tolerar cosas que hace un tiempo aparecían como muy atípicas para una comunidad con nuestra idiosincrasia.

Pensemos por un momento, el fenomenal poder de los medios de comunicación, que repiten a tono monocorde lo mismo horas y horas durante todo el día, créanme y podremos disentir, pero entre las necesarias medidas preventivas para cuidarnos de este virus que llego para sumarse a otros que ya existían, también debemos agregar de manera urgente la presencia de un horizonte por alcanzar, algo de esperanza y por supuesto la mística triunfalista que nos permita salir del estado de resignación, miedo y terror por el que deambulamos indefectiblemente desde hace tiempo.

Hoy el desafío actual exige la mayor cantidad posible de responsabilidad social que podamos lograr, pero de ninguna manera eso debe resultar en renunciar a complejizar el debate político, mucho menos en recortar nuestra capacidad de análisis critica, porque si vamos a transitar un verdadero cambio de paradigma hay que aprovechar para discutir temas como el Rol de Estado, la injerencia del Mercado y por supuesto todo el universo de relaciones sociales, económicas, laborales y culturales que desde esos dos dispositivos en su dinámica de funcionamiento, emanan y nos estructuran como sociedad.

Ahora bien, es menester mientras avanzamos, empezar a no otorgar jerarquía a una causa de muerte sobre otra, porque perdemos igual como Pueblo, si un compatriota muere de Covid, como también si lo hiciese de hambre, en un hecho de inseguridad, una mala praxis o un femicidio, y tristemente como hemos visto esos indicadores lejos estuvieron de mejorar sino que se agravaron significativamente.

Dicho y esto, retomando el concepto de “Estandarización” lo que pretendemos no es fogonear diferencias sino amalgamarlas para aportar a la construcción de la tan ansiada identidad nacional, esa que soñaron y sueñan los patriotas de ayer y de hoy, condición más que necesaria para enfrentar tragedias como esta y como las que vayan a venir, porque reitero una línea del domingo pasado, derrotaremos al Covid pero vendrán otros tiempos difíciles, y si nos agarran sin cohesión o sin organización popular, nos iremos disgregando lentamente como pasara en otras latitudes ya que el Neoliberalismo no es un fantasma, sino una peligrosa realidad.

Acá como siempre, en el tablero mundial hay distintos jugadores, el FMI, la OMS, las Potencias Imperiales, las Corporaciones, creer que están para cuidarnos o ayudarnos es de supina ignorancia, no podemos tampoco negar la posibilidad de tener que realizar algunos acuerdos con estos actores, a fin de cuentas es la política quien debe de hacerlo, pero siempre desde una posición nacional y soberana, por eso es un alivio tremendo la noticia de que vamos a producir la vacuna Sputnik en nuestro país, por supuesto otra vez más “No Fue Magia”.

Recuperar entonces la iniciativa política y la capacidad reflexiva para este delicado momento son acciones innegociables, para nuestro Pueblo, en el mientras tanto y sin perder de vista el cumplimiento de todas las medidas para aminorar contagios, debemos repensarnos como comunidad, como poder alimentar la espiritualidad y el sentido de trascendencia que tanta falta nos está haciendo.

Salgamos rápidamente del lugar de los condenados a muerte, encerrados mentalmente y paralizados por los miedos de una situación extremadamente compleja pero que tenemos todas las posibilidades para derrotarla, hay historia que nos precede y que nos impulsa a no rendirnos.

Apaguemos la televisión, escuchemos al prójimo, extendamos una mano solidaria a quien podamos, mantengamos la distancia física como medida preventiva pero sin distanciarnos socialmente de nuestros compatriotas, el poder real usa la Pandemia para eso, para eliminar a quienes sobran y para romper aún más el tejido social que ya venía cascoteado.

Mientras discutimos con uno de los peores gobernantes de Argentina como Larreta, la agenda global nos conculca un derecho tras otro, usemos racionalmente nuestro tiempo que es finito para luchas que realmente dignifiquen al Pueblo, las oportunidades vienen solas, como por ejemplo el 30 de abril por venir donde podemos recuperar un poquito de soberanía, que en términos económicos repercutirá positivamente para conseguir más derechos.

Por último, acompañemos cada medida en pos de preservar la salud y la vida de nuestros compatriotas, pero sin perder rumbo, tejiendo organización popular, adoctrinando, concientizando y enfatizando en lo que falta, no nos comamos más el verso de que hay que poner el lomo solamente los trabajadores y los humildes, construyamos Patria y comunidad, luchando como siempre, cumpliendo el mandato inexpugnable de que “Solo el Pueblo Salvara al Pueblo”.

“La unidad nos da la fuerza, la solidaridad la cohesión.” Cro Juan Domingo Perón.

Más Estado, Más Solidaridad, Más Comunidad, como nuestrxs 30.000 nos enseñaron.