La Educación en tiempos complejos

Por Ines Revel Chion.

Escribo estas breves palabras y líneas como Trabajadora de la Educación que soy. Definitivamente, la coyuntura excepcional producto de la pandemia que a nivel global afectó a las sociedades, nos invita a reflexionar aspectos de la realidad social que transitamos y de la que somos parte. En este caso, ubicaré el foco en la situación actual de la Escuela Pública, especialmente en la provincia de Buenos Aires (donde ejerzo). En innegable que la pandemia y cuarentena ha impactado notablemente sobre ella. Hoy, la Escuela y la comunidad educativa toda, se encuentra frente a desafíos inéditos que vamos transitando sobre la marcha. La coyuntura ha expuesto, de la manera más brutal y realista, las limitaciones y falencias de un sistema educativo que, por momentos, resulta obsoleto o al menos, así se percibe.

De un día para el otro, los y las trabajadores y trabajadoras de la educación encaramos una modalidad virtual para la cual no estábamos preparados/as. Nosotros/as ni los/as pibes ni las familias. La crisis social, sanitaria, económica y educativa ha dejado en evidencia las desigualdades sistémicas fuertemente arraigadas y ha aumentado considerablemente la brecha digital: quienes tienen recursos (pc, tablet, celular, internet) y quienes no los tienen. Los y las estudiantes que no, pese a los esfuerzos del Ministerio con el “Programa Continuemos Educando”, por ejemplo, se vieron y ven expuestos y vulnerados al quedar al margen de la coyuntura y experiencia virtual. Y es que la modalidad virtual no reemplaza, ni un poco, la presencialidad: el aula, espacio adecuado para el aprendizaje, el contacto físico y humano, el abrazo, y la construcción colectiva del conocimiento a través del “cara a cara”, son irreemplazables. No hay meet, ni zoom, ni WhatsApp, ni classroom que los pueda igualar. Hablamos de la pedagogía del afecto. Esa pedagogía sucede en la Escuela, no hay pantalla que la pueda, si quiera un poco, equiparar.

En estos tiempos tan complejos recordemos que es el Estado quien debe garantizar el acceso a una educación pública, gratuita, inclusiva y de calidad. Es el Estado el que debe garantizar la conectividad de aquellos sectores más frágiles. Es el Estado quien debe, además, asegurarle y garantizarle a cada maestro, maestra, profesor, profesora y a todo trabajador de la educación, los insumos y elementos de labor diaria. Entonces, los debates y discusiones en torno a la educación pública, deben ser sinceros, profundos y estructurales puesto que las problemáticas que sufre la educación en Argentina, son reales, profundas y estructurales producto de la desidia que denunciamos hace décadas y que se ha profundizado en los últimos años. En este marco complejo, la Escuela Pública demuestra una vez de qué está hecha: de amor, de un profundo amor. De sueños, ideales, luchas y convicciones. Los y las laburantes de la educación estamos desarrollándonos en el territorio, junto y a la par de las familias.

Toda la comunidad educativa se encuentra desde marzo, poniendo el cuerpo y el corazón, sosteniendo una modalidad de enseñanza virtual con recursos propios y distribuyendo cada 15 días bolsones de alimentos para las familias. Sin embargo, los frentes son muchos: sumado a las problemáticas brevemente descriptas, debo señalar la situación coyuntural de miles de docentes que se encuentran desde marzo sin poder acceder a horas, ya que la interrupción de actos públicos presenciales (los espacios donde, a partir de una dinámica particular, los y las docentes nos hacemos de horas y módulos) dejó sin trabajo a cientos de compañeros y compañeras. Lamentablemente, los recientemente implementos actos públicos virtuales por ahora no resultan suficientes ni han podido desactivar un poco el flagelo que significa quedarse sin trabajo. Esperamos que, con el correr del tiempo, la oferta disponible se sincere, salgan a acto público TODAS las horas ya que no puede haber docentes sin trabajo y estudiantes con materias sin docentes. Debo mencionar el paliativo del Programa Piedas en Buenos Aires el cual significó “cierto” acompañamiento por parte del Estado, pero resultó insuficiente y precarizador, por las características y limitaciones propias, del mismo.

La Educación Pública atraviesa una crisis sin precedentes. Comprendiendo la coyuntura excepcional que nos encontramos transitando, el esfuerzo, la entrega, el amor, la vocación y compromiso de los y las trabajadores/as, estudiantes y familias de la Escuela Pública son aspectos básicos a destacar y valorar. Sin embargo, son muchos los docentes sin trabajo y son miles los y las niñas y niñas, jóvenes y adolescentes que han quedado expuestos, expuestas y al margen de la modalidad virtual y, más allá de los denodados esfuerzos de todos y todas los y las docentes, es responsabilidad del Estado garantizar sin ningún tipo de discriminación, el acceso a la Educación. Es hora de debatir, realmente, no sólo la Educación Pública desde una perspectiva multidimensional sino, EL ACCESO a ella.

La Escuela Pública sueña, resiste y lucha.

Escucha a Ines Revel Chion acá