La cumbia no murió

Por Julián “Chula” Ruiz.

Mi sobrina me pidió que ponga música de fin de semana o un poco más festiva. Yo estaba meta punk rock y la pibita ya estaba podrida. Fue automático, a mi cabeza al toque se vinieron el Grupo Red y la guitarra virtuosa del “Mago” en esos discazos de La Nueva Luna. YouTube a pleno y enganchados de cumbias del recuerdo.

Mi sobrina se cagaba de risa. Lo más suave y no por eso menos hiriente fue “estás viejito tío”. No tenía idea de lo que estaba sonando. No conocía un solo tema del Dani, ni de karicia ni tampoco del “Maestro” Antonio Ríos. Quiero romper todo, estamos dejando morir nuestra cultura de barrio. Los pibes no sólo ven a nuestros ídolos de la movida tropical como gente de avanzada edad, sino que tampoco los conocen. Me duele decirlo y aceptarlo, pero hoy tomaron las calles los reguetoneros con su música urbana y esas rimas estrafalarias. En el barrio no veo que alguien venga de la casa de ella. Nadie se promete más allá del tiempo y desapareció ese parque en que los adolescentes se ocultaban para jugar al amor.

Es triste, hace poco se nos fue Darío de Grupo Angora, el Jagger del conurbano y pionero de la movida. Tiene para siempre el mérito de ser el primero en sumarle trompetas a las bandas argentinas. Es verdad, a nadie le importa esto, pero el mérito es de él y busqué algún dato para poder mencionarlo en modo de homenaje en esta columna (gracias por tanto y descanse en paz buen hombre).

El tiempo pasa y las modas cambian, pero miro a Los Ángeles Azules con sus especiales y les agradezco por seguir vigentes. A Ricky Maravilla por ser uno de los que calman a los bebés en la famosa “Granja de Zenón” metiéndoles desde purretes la semilla de la cumbia. Y veo a Lezcano camuflándose entre traperos, metiendo unos punteos asesinos en estos ritmos nuevos y se me viene un aire de esperanza. La cumbia no murió. Nosotros estamos grandes y los pibes no nacen conociendo, crecen consumiendo iguales que nosotros, pero lo que hoy vende parece que es otra cosa.

Igual, todo bien con la música de mi sobrina, pero en mis fiestas siempre va a sonar una cumbia.

Siempre.