La construcción del candidato

Por Claudio Posse.

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Una semana difícil, tan difícil como este 2020 repleto de sinsabores y “la parca” acechando por todos lados. Se fue Maradona, sin darnos cuenta, “como hacía Diego, hacía las cosas sin avisarnos”, dijo un compañero haciendo la fila antes de entrar a verlo en la casa de gobierno.

Carezco de la magia maradoniana, quizás por ser fana de River, nunca logre tener esa genialidad de los que pertenecen al mundo del Diego. Porque Maradona no era solo Maradona, era el mundo que construyó.

A Diego de un lado, lo fustigaban, con una moral artificia, la vida íntima y, del otro lado, llegue a escuchar que lo ponían como emblema de la lucha contra el patriarcado. Ni una cosa ni la otra. Quizás lo que más me gusta de Maradona es lo que los medios le critican o e intentan justificar: Sus contradicciones. Porque Diego, y su mundo, es como el Peronismo, lleno de contradicciones. Porque esas contradicciones lo transforman, como al peronismo, en algo sociológicamente inexplicable. Y, como los peronistas, Diego no intentó andar explicando esas contradicciones. Creció y se superó con esas contradicciones.

Es mágico Maradona, imagínense ustedes que el título de este artículo, La construcción del candidato”, esta direccionado a que pensemos en como la derecha construye su próximo candidato a Presidente, Horacio Rodríguez Larreta, y hace cuatro párrafos que estoy escribiendo sobre el Diego.

Y bueno, Maradona otra vez “hizo de las suyas”, puso en la superficie, en su propio velorio, la ideología de Larreta y la derecha Argentina. También nos puso en alerta a nosotros como gobierno.

DIEGO Y NÉSTOR

Estuvo muy bien Alberto con velar a Maradona en la Rosada. ¿Dónde querían que lo velen? Si el Diego es de todos nosotros. La derecha política y comunicacional salió con sus víboras a destruir ese momento único e irrepetible, la despedida de su Pueblo a uno de sus referentes más importantes, que había emergido desde el Pueblo mismo.

Como no pudieron, tampoco tienen cuadros comunicacionales tan excelsos, estoy hablando de Feimann, Lanata, Arieto, etc. Víboras de poca monta. El Pueblo hizo caso omiso y se movilizó a despedir al Diego. No lo podían permitir, porque en el fondo odian a Maradona porque odian al Pueblo. Pero no garpa agárrasela con Maradona. Así que se la agarraron con el Pueblo. Y el gobierno de la ciudad desplegó su represión tan habitual, mi amigo y compañero Gustavo Morato me decía ayer: “La policía de la Ciudad primero te tira y después de dice alto”. Y lo hicieron, lo hicieron para pegarle al Pueblo y para empezar a armar “El Candidato” de la derecha: Horacio Rodríguez Larreta.

Y, tengo la sensación, que no fue un error ni un exceso. Ellos y ellas son así. Creen en eso. No hay medias tintas. Soledad Acuña, la ministra de Educación de la CABA se expresó hace una semana, ellos creen en ese modelo de educación y, ayer, Larreta lo explicitó en la conferencia de prensa que brindó desde la sede porteña, dijo, más o menos así: Vamos a reprimir todas las veces que tengamos que reprimir. Ese es el modelo de seguridad que quieren para la Ciudad y para la Nación.

Decía antes que no tengo la cultura Maradoniana. Y, la verdad, no me hace falta para reconocerlo al Diego como un compañero, que decía lo que pensaba y actuaba como pensaba. Quizás el mejor homenaje que le podamos hacer es empezar a actuar como pensamos.

Tenemos, debemos, que enfrentar a los poderosos, porque somos del Pueblo. Debemos enfrentar intereses, porque somos del Pueblo. Debemos liberar a los presxs polítcxs, porque somos del Pueblo. Todo lo demás entra en el terreno de la confusión y los malos entendidos.

Aprendamos eso del Diego, que salió de las entrañas mismas de nuestro espacio: decir lo que pensamos. Nosotros no tenemos que estar construyendo candidatos. Tenemos el deber de organizarnos y fortalecernos, desde la Unidad, pero con las convicciones intactas. Cierro esta editorial con una frase de Maradona:

¿Por qué no hay que hablar? Ya estuvimos demasiados callados con los militares, que no podíamos decir ni ‘hola’, que te cortaban el pelo, que te llevaban en cana, que te bajaban de los colectivos. Yo también lo viví eso, porque yo viví en Fiorito. A mí me dicen ‘Maradona no puede hablar’. Sí, yo puedo hablar. A mí me bajaron 27 mil veces los militares en el Puente La Noria con mi viejo y no sabíamos si llegábamos a casa. Entonces, ¿por qué no vamos a hablar ahora?, ¿Quién me lo prohíbe?”

Diego Maradona