Juan Valerdi: Pandemia, guerra y economía, de cómo no debemos ir al frente de batalla.

Hoy me cuesta escribir esta nota porque estoy tomado por una sensación de derrota en una batalla, no se perdió la guerra sin duda, pero hoy nos dieron una paliza y la única forma de transformar eso en algo positivo es aprender porque paso y como evitarlo en el futuro. Y no hablo de un futuro lejano, sino inmediato de esta guerra contra la pandemia, contra los efectos de la crisis económico financiera mundial y sobretodo permanentes contra los poderes económico políticos argentinos, regionales y mundiales que tratan de mantener un sistema global enfermo y desquiciado cuyo centro es la codicia y el ser humano es parte de una ecuación que puede dar como resultado «descartable».

Las largas filas de jubilados y gente pobre, beneficiaria de AUH y diversos planes sociales y de emergencia por la pandemia, van a dar vueltas en las redes argentinas e internacionales y en los medios al servicio del poder económico/político de la vereda de enfrente, al menos de la mía. Lo que más me duele es que fue un evento evitable y que negar o minimizar las responsabilidades podría derivar en nuevas derrotas en el futuro y la argentina, los argentinos, no estamos en condiciones de seguir acumulándolas sin costos dolorosos e irreversibles. Soy además de otras cosas economista, pero cuando hablo de costos en este caso no hablo de caída en puntos del PBI que es un clásico tema del gremio, habló en términos de vidas humanas y de pérdida de confianza de la población en la capacidad de los equipos que combaten en este frente de batalla y gestionan el país. Porque los videos de esas filas de viejos y pobres a la madrugada no solo van a ser utilizadas para debilitar al gobierno por quienes pueden perder con las medidas actuales y futuras que pongan a los argentinos en prioridad uno, sino también para generar en la población una sensación de que el aislamiento «es al pedo», y se podría reflejar en un cambio de actitud en que muchas decenas de miles de argentinos que no estaban del todo convencidos de que valía la pena dejar de ir a trabajar o changuear o dejar de abrir sus comercios o ejercer sus oficios o profesiones para cumplir con el aislamiento dictado por el gobierno. Y otra vez volvemos a la economía relatada por los economistas de saco y corbata, pseudo liberales o neoliberales o libertarios que están hoy volviendo a la carga después de guardarse por un par de semanas mientras todos llamaban al estado para que los salve. Y no solo van a cargar con las filas de los videos que circulan, envalentonados van a decir que el gobierno está emitiendo pesos para pagar las medidas de emergencia y que eso lleva a una híper, muchos no van a recordar que el último año de gobierno de Macri no se emitió un peso y la inflación fue del 55%, otros van a pensar que el gobierno debería dejar que esa gente a la que se asiste «se las arregle» porque «a mí nadie me regaló nada» y volveremos a darle espacio al verso del sálvese quien pueda, de la supuesta meritocracia, de los pobres son vagos y el estado es bobo y le chupa la sangre a los pobres empresarios. Después de solo dos semanas de lograr que más del 90% de los argentinos por una vez se unificara para luchar contra un enemigo invisible, el coronavirus, el error de unos pocos burócratas faltos de experiencia en la batalla nos deja en manos del enemigo invisible de siempre pero que muestra su poder en los medios masivos y en las redes, en los trolls y en los apoyos de los de afuera que comen de la argentina o la juegan como una pieza en un tablero.

Por eso espero que nuestro presidente y nuestra vicepresidenta entiendan que, aunque saben que la batalla contra el coronavirus es parte de una guerra mucho más amplia, el gabinete que se había preparado en diciembre para esa guerra hoy no está preparado para los tiempos y medidas que ha acelerado y profundizado ese virus que en diciembre se veía lejano y hoy está entre nosotros y en el mundo cambiando todas las reglas de juego y de poder. Me queda un espacio para el optimismo y estoy seguro que para cuando salga esta nota tal vez ya Alberto y Cristina habrán tomado nota del costo de usar equipos preparados para una confrontación con los actores locales y extranjeros de siempre y tiempos largos, cuando en realidad estamos en medio de una crisis mundial sin precedentes y una lucha por su supervivencia por parte de muchos factores de poder mundiales y regionales que obligan a hacer no solo jugadas audaces e impensadas hace tan solo 4 meses, sino que el margen para el error se redujo de modo extremo si se quieren ahorrar vidas y derrotas políticas. La economía no es una ciencia exacta y aséptica como la quieren pintar los mismos economistas auspiciados y mercenarios que piensan que un punto del PBI vale más que miles de vidas salvables, la economía es una herramienta de la política para hacer operativa una transformación de la realidad en favor de la gente, de las mayorías y si estoy equivocado entonces no me presento más como «economista» y prefiero hablar como padre de dos adolescentes para las que quiero un futuro o como hijo de una jubilada a la que no quiero que maten por un punto de PBI.