Juan sin Tierra

Por Liliana Etlis.

Escuchá «Juan Sin Tierra» Acá.

Abrir un baúl abstracto es encontrarse tal vez con misterios. Abierta a las emociones y acostumbrada al asombro cotidiano, observé lo que les voy a contar.

Un niño se hallaba al costado de un conteiner.

El conteiner estaba abierto como mi baúl abstracto de misterios. Dentro del mismo salían un hombre y una mujer que por deducción habían dormido allí toda la noche fría y lluviosa.

Miraba sus rostros endurecidos por el sufrimiento.

Sus mandíbulas tenían color oscuro, pareciera ser que la indiferencia y la naturalización del hambre oscurecen la piel para que sean vistos desde alguna oblicua mirada.

Ellos creaban en la curva de mis ojos una nueva forma de conversación.

Me preguntaba por qué el hambre y mis silencios comenzaron a molestarme, porque además de la conversación que tenía con esta familia a través de esta nueva forma de comunicación, tenía otra conmigo misma y a veces se juntaban los diálogos, las formas y las preguntas sin respuestas. Una cosa es la teoría y las palabras que salen de la misma boca agujereada por la biología y otra es sentir hambre, mover la mandíbula, mover la lengua que acaricia alimentos, beber agua desde la transparencia del mundo y no desde su inexistencia.

Sentipensaba cómo escribir con verdades y comencé a entrar en el campo de la ignorancia, cómo se puede relatar desde una realidad tan salvaje y cruel.

Vuelvo a conversar con la mirada del niño que observaba en ese instante el cielo, mirar hacia arriba me preguntaba si tal vez era sentir una esperanza.

Yo, inútil hasta los huesos en situaciones como estas, entre solidaridades caóticas, estómagos desgarrados y tristezas que invadían los músculos mandibulares, crucé al viento miradas con las que estaban en otros lugares para armar una pequeña red de ayuda, una con trama parecida a las que usan los pescadores cuando ingresan al mar.

Fuimos con mi vecina a cocinar algo y bajamos nuevamente. Me comuniqué con la asistente del Comité de Emergencia de la comuna y llamamos con un vecino del 6 piso a Desarrollo social. Pero no hubo respuestas inmediatas. Hay deslices entre tiempos donde se van tejiendo pequeñas soluciones que no son estructurales.

Tenía un inmenso encanto el soñar con soluciones eficaces, pero a medida que los años pasan una se va encontrando con otras realidades. Miden imagen, dan porcentajes, hablan del dólar, comunicación, exportaciones, industrias… pero ¿por qué no se debate qué distribución de la riqueza vamos a comenzar ya a practicar?

No quiero vivir en un sistema donde los chicos se alimentan del basural o duerman en la calle o en un oloroso y mugriento conteiner.

No quiero vivir en el capitalismo, es feroz y salvaje. Solo el secreto entre mi diálogo interno me ayudaba a salir del lugar de la angustia.

Algún día cuando nos demos cuenta que la vida tiene que tener un sentido solidario, equitativo, justo, libre, con soberanía en todos los campos y cambie el sentido y construyamos otro diferente seremos felices. Porque ¿Quién puede ser feliz con tantos niños y niñas debajo del nivel de pobreza?

Ese lugar donde las distribuciones de tierras, plantas, aire sano, un buen vivir, será construido y aceptado con conversaciones entre miradas, caricias, afectos, ideas compartidas, techo seguro y radiante, iluminado, plazas con juegos de todos los colores, un pluriverso caleidoscópico para todos y todas, para niños como Juan. Finalmente pudo nombrarse.

Juan sin tierra.

Canción Para Un Niño En La Calle

A esta hora exactamente
Hay un niño en la calle
Hay un niño en la calle

Es honra de los hombres proteger lo que crece
Cuidar que no haya infancia dispersa por las calles
Evitar que naufrague su corazón de barco
Su increíble aventura de pan y chocolate

Poniéndole una estrella en el sitio del hambre
De otro modo es inútil, de otro modo es absurdo
Ensayar en la tierra la alegría y el canto
Porque de nada vale, si hay un niño en la calle

Todo lo tóxico de mi país
A mí me entra por la nariz
Lavo autos, limpio zapatos
Huelo pega y también huelo paco

Robo billeteras, pero soy buena gente
Soy una sonrisa sin dientes
Lluvia sin techo, uña con tierra
Soy lo que sobró de la guerra

Un estómago vacío
Soy un golpe en la rodilla que se cura con el frío
El mejor guía turístico del arrabal
Por tres pesos te paseo por la capital

No necesito visa pa’ volar por el redondel
Porque yo juego con aviones de papel
Arroz con piedra, fango con vino
Y lo que me falta me lo imagino

No debe andar el mundo con el amor descalzo
Enarbolando un diario como un ala en la mano
Trepándose a los trenes, canjeándonos las risas
Golpeándonos el pecho con un ala cansada

No debe andar la vida recién nacida aprecio
La niñez arriesgada a una estrecha ganancia
Porque entonces las manos son inútiles fardos
Y el corazón apenas una mala palabra

Cuando cae la noche duermo despierto
Un ojo cerrado y el otro abierto
Por si los tigres me escupen un balazo
Mi vida es como un circo, pero sin payaso

Voy caminando por la zanja
Haciendo malabares con cinco naranjas
Pidiendo plata a todos los que pueda
En una bicicleta de una sola rueda

Soy oxígeno para este continente
Soy lo que descuidó el presidente
No te asustes si tengo mal aliento
O si me vez sin camisa con las tetillas al viento

Yo soy un elemento más del paisaje
Los recibos de la calle son mi camuflaje
Como algo que existe, que parece de mentira
Algo sin vida pero que respira

Pobre del que ha olvidado que hay un niño en la calle
Que hay millones de niños que viven en la calle
Y multitud de niños que crecen en la calle
Yo los veo apretando su corazón pequeño

Mirándonos a todos con fábula en los ojos
Un relámpago trunco les cruza la mirada
Porque nadie protege a esa vida que crece
Y el amor se ha perdido como un niño en la calle

Oye, a esta hora exactamente hay un niño en la calle

¡Hay un niño en la calle!