Invenciones argentinas: brotes de amor

Por Julián Sanabria.

Buenos sembradores echaron puñados de emoción al espacio, para que recogiesen cuantos de ella pudiesen tener hambre y sed. Y a fe que los beneficiados habrán podido creer que esas notas, divinas, venían del cielo… Así relataban los diarios de la época el nacimiento de la radiofonía en Argentina.

Hasta ese momento, el 27 de agosto de 1920, sólo se daban comunicaciones inalámbricas a receptores puntuales. La Argentina es la primera en trasmitir, sin cables, de manera abierta, pública y masiva, compartiendo las riquezas del mundo, obras musicales, ópera, cultura para todas y todos. Cuatro jóvenes sub 25 fueron los precursores de la trasmisión radiofónica: Enrique Susini, Miguel Mujica, César Guerrico y Luis Romero Carranza, argentinos que marcaron un rumbo, liberando arte a través del éter. Ese origen radial se llegó a captar hasta por navegantes embarcados en el sur de Brasil, y así continuaron la tarea, urbi et orbi, desde los teatros enriqueciendo el alma humana. En 1934 se realizó en nuestro país el primer congreso internacional de radio, donde reconocieron como día mundial de la radio al de aquella primera emisión de “los locos de la azotea”, desde el teatro Coliseo en Buenos Aires. Se suman a este logro, la primera cobertura de una asunción presidencial, el primer programa periodístico, la primera formación de locutores, multiplicando así la trasmisión cultural. He ahí la Argentina, esa brasa capaz de encender la llama libertaria y la conciencia colectiva.

Ante las múltiples utilidades de la radio, el materialismo no tardó en proyectar la obtención de ganancias sobre esta nueva herramienta, afán de lucro al que los progenitores de la radio se negaron, puesto que ellos habían concebido a la radiofonía como una forma de comunicación social, para que las manifestaciones artísticas llegaran a todos los habitantes de la Tierra. Así fue que Gardel cantó desde Estados Unidos mientras que sus guitarristas lo acompañaban ¡ellos desde Argentina! logrando la primera difusión en dúplex, entre las emisoras Splendid y Rivadavia de Buenos Aires y la NBC de Nueva York, que aún tiene en exposición central la foto del Zorzal Criollo y el micrófono que utilizara. Hoy, a 100 años de ese inicio, la radiofonía argentina contiene esa matriz ecuménica como parte de las costumbres argentinas.

Sentido fraterno y comunitario que está en el ADN argento. En nuestro haber histórico tenemos sobrados ejemplos de liberación, de antiimperialismo. El ser nacional es perfectamente reconocible en la línea histórica de Don José de San Martin, liberando las Patrias argentina, chilena y peruana, sin pretender dominar ninguna. Su sable fue heredado por Juan Manuel de Rosas, quien enfrenta a los imperios británico y francés ¡juntos!, en defensa del trabajo local de la incipiente PyME. Hipólito Yrigoyen sigue con ese rojo legado del anterior, haciendo frente a Inglaterra y Holanda, al crear la primera petrolera estatal del planeta, replicándola en la Patria Grande y para el mundo. Mosconi viaja para compartir el espíritu del Modo Argentino de Desarrollo, no sucursales de YPF, sino con Ancap en Uruguay, Petrobras en Brasil, Pemex en México y la YPFB en Bolivia, esparciendo libertad. Con ese ejemplo de Estado Empresario, Perón hace frente al avance de dominación industrial norteamericano de manera contundente con la fundación de SOMISA en 1947, Astillero Rio Santiago en 1948, una nueva Constitución en 1949 que marca el sentido de avance, y así sigue, creando la CONEA en 1950, IAME en 1952 y más de 300 empresas de producción estatal, logrando la liberación con Pleno Empleo en Argentina. Ejemplos de liberación para la humanidad, posibles de replicar por cualquier Pueblo, en cualquier lugar y en cualquier tiempo.

Concepciones de justicia que resisten desde los orígenes de la Patria hasta nuestros días. Manifiestas en la obra del Dr. René Favaloro, quien desarrolla el bypass coronario permitiendo salvar millones de vidas, sin buscar el propio beneficio. Propaga su ejemplo, no sólo sus innovaciones médicas sino la esencia argentina, visible en la acción de no privatizar el invento y dejándolo a libre utilización, porque la salud es una necesidad y un derecho. Acto en el que trasciende su individualidad y toma contacto con lo permanente, marcando ese momento en que uno se vuelve definitivo, cuando ya sabe quién es y hacia dónde va, alcanzando el logro más profundo de la vida: el nacimiento del espíritu. Ahí, uno es consciente que sólo podrá trascender junto a otros, en común unión, se vuelve un pedacito de eternidad compartida, y en este sentido, decía Favaloro, el nosotros debe estar por encima del yo.

Invenciones argentinas para el mundo, contrarias al capitalismo materialista que busca el beneficio individual y nos clasifica de acuerdo a la utilidad y al lucro, matando el espíritu y la posibilidad de igualdad. ¿Qué pasaría si todos lleváramos el nivel de consumo norteamericano? que, siendo menos del 5% de la población mundial, utiliza un cuarto de la energía producida en el planeta. Si los 1.400 millones de chinos, 1.350 millones de indios, 1.300 millones de africanos y 650 millones de latinoamericanos consumiéramos recursos al nivel de EE.UU., Europa o Japón, la naturaleza se agotaría en pocos años, extinguiendo la vida, porque este sistema no está pensado en base a la igualdad, sino a la dominación y explotación. Es menester abandonar el capitalismo y eso, irse, se planifica, trabajando por lo que necesita la Tierra.

En la naturaleza podemos clasificar a las plantas como trampas de energía, inmóviles, la capturan con sus raíces, tallos y hojas. Los animales son trampas de territorio, delimitándose a un coto de caza, prado o bosque. Mientras los humanos, sin distracciones materiales, podemos atrapar tiempo, sustancia inmaterial con la que construimos nuestra existencia. Capturando el infinito pasado con nuestra historia, el tiempo presente con la acción política o la filosofía y el futuro con la imaginación. Tiempo de nuestra existencia que debe concebir al espíritu, evolución fundacional hacia la conciencia, que se vuelve masiva con la de los otros nosotros. En esa conciencia de nosotros mismos, debemos consolidarnos con las demás formas de vida en el planeta: energías, territorios y tiempos, en equilibrio, el alma humana y la Pachamama en un espíritu común, que puede ser tan grande como infinitamente pequeño, pero infinito al fin, hermanándonos con el puma, el árbol y el río en vital simbiosis.

Comprometerse con este sentido de avance solidario constituye una misión existencial, permite desarrollar el alma y trascender. Tenemos la responsabilidad como especie humana, como vanguardia capaz de conciencia y raciocinio, de proteger al resto de las formas de vida, no viéndolas al servicio del beneficio propio con ojo capitalista, sino como hermanas e hijas por las que debemos velar y entender a nuestra Tierra como la nave única e irreproducible en este viaje eterno. Es parte de nuestra eternidad compartida la impronta de amor a la Tierra, de respeto y concordia como nuestros pueblos originarios lo demuestran. Recuperar esas tradiciones es la tarea, no como una festividad folclórica o una celebración cultural ocasional, sino como guía moral, reserva de la vida y el mundo, desde cada uno y para todos. Es nuestra expresión necesaria, ecuménica y unificadora, la misión trascendente que se debe mantener constante, con imaginación, con manifestaciones artísticas que conquisten el tiempo futuro, produciéndolo, trabajando en comunidad, con una ciencia-método y una filosofía-sentido hacia el equilibrio, un Pachakuti.

Racionalistas, Idealistas y Naturalistas han presentado sus visiones sobre Dios, pero el problema es que son opciones excluyentes, no ecuménicas. La Pachamama nos incluye a todos y a todo, no reconoce fronteras, somos parte en la totalidad. Es hora de escuchar un poco a quienes hacían del amor y la gratitud a la naturaleza un culto religioso.