Ignacio Copani: “En la Constitución tendría que estar prohibido que los CEOs sean funcionarios”

Por Claudio Posse. «Pavón Arriba (Provincia de Santa Fe) y Ramos Mejía (Buenos Aires) fueron los lugares que lo vieron crecer en Argentina y ya desde los 8 años empuñar su guitarra en busca de algún escenario donde pudiera expresarse». Así comienza la presentación de Ignacio Copani en http://www.copani.co/ . Solo una muestra de su impronta Latinoamericana.

Esta semana entrevistamos a Ignacio Copani, un ida de vuelta de preguntas y respuestas que van más allá de la música.

Claudio Posse: Revisando tu trabajo encontré un tema: cuando será al revés

Ignacio Copani: compuesto debe tener unos 34 años más o menos, grabado más de treinta. Lo hice cuando era pibe.

C.P.: el arte lo generas desde diferentes visiones ¿Cómo es el proceso de tu trabajo?

I.C.: Primero agradezco tu apreciación porque muchos dicen: “Copani empezó con canciones divertidas y populares y después se volcó a la crítica, a lo social. No es así en el primer disco esa visión es muy clara porque ahí escuchas “lo atamos con alambre” y “cuando será al revés” y hay otras canciones con otro peso como “puede verme” que tenían que ver con otra cosa pero siempre en el marco de la diversidad que nos especializamos y que yo mantengo. No es que yo me especialice en testimonio de un espíritu solo, de alegría o de crítica. Trato de manifestarme de todo, con lo auto referencial muy poco, canciones de amor o para la familia, pero más que eso no. Es todo como parte de un colectivo, creo que dentro de 200 años cuando alguien escuche una canción mía la va a ubicar en un territorio o con algo, no va a ser fácil quitarme de ese espacio que ocupo, de una generación, de un territorio. Yo no diseñé esa dinámica, fue saliendo. Creo que soy un artista que se moldeó por necesidad, no por la necesidad básica laboral, por la necesidad de comunicar. No fui tocado por la varita mágica, no es que me apoyó un mecena, no es que me descubrió un “descubridor de talentos” y a los 20 años me llevó a ser una mega caprichosa figura. No tuve la suerte de habitar un medio de comunicación que me permitiera un impacto grande. Entonces, desde que empecé a tocar en las peñas, en los bares, donde empecé en la adolescencia siempre tuve que luchar para llamar la atención y decidí intentar llamar la atención con buenas armas no con lo accesorio, me visto igual que a los 14 años, me visto igual en el escenario y fuera del escenario, muy pocos conocen mis cosas personales de mi familia, mirá que tuve momentos de mucho éxito para jugarla con eso, pero no lo hice. Traté de llamar la atención con lo que tenía, con lo que hacía, el repertorio que marcaba la necesidad. Al principio cuando tocaba en un boliche necesitaban que me dieran bola. Porque cuando todos estaban para el esparcimiento y yo me transformaba en el enemigo público número 1, iba a tocar y no me conocía nadie. Luego, con todo lo que habita en la radio, en la televisión, de música que tiene que llamar la atención, “cuanta mina que tengo” y “lo atamos con alambre” no eran mis canciones favoritas, pasaron a un podio ahora porque me ayudaron a poder definir mi oficio y mi vida como artista de cierta convocatoria y poder trabajar desde esa tranquilidad, porque hay gente que valora. Porque decir “acá estoy” y canto LA BALSA por tres horas o generaba un repertorio diverso. La táctica, sin ser de marketing, resultó porque fue Juan Alberto Badía que escucho “LO ATAMOS CON ALAMBRE” y se sorprendió porque había otras cosas y me llevó a su programa y, a partir de ahí, me empezó a conocer gente.

Estuve mal con decir que no tuve suerte o alguien que me apoyara porque esquivar ese personaje (Badía) que la plataforma que tenía era muy importante. Porque si lo llevas al día de hoy ¿dónde tendría que ir? ¿a Intratables? Había un lugar dónde ir a mostrarlo, quiere decir que tuve la suerte de un tiempo que había algunos soportes de poder lanzar alguna canción.

C.P.: Vuelvo al mismo tema “Cuando será al revés” fue en el 88 que empezaba la crítica de la política.

I.C.: Pensá qué se cuestionaba los resultados que había dado la democracia hasta entonces. Con la Democracia se come, se educa y se estudia no fue sencillo llevarlo a la práctica y las hinchadas en la cancha empezaron a cantar “el Pueblo se caga de hambre de la mano de Alfonsín”.

C.P.: ¿A vos te pasó esa decepción que nos pasó a muchos con la llegada el neoliberalismo?

I.C.: No me pasó en el sentido de dejar de pensar que la política es la herramienta de transformación colectiva. Porque incluso cuando uno calla y otorga es una manera de tomar posicionamiento político, por el motivo que sea ya sea porque estabas de acuerdo con la idea del fin de la historia de Fukuyama que justificaba el neoliberalismo y que se acabaron las ideologías, como cantaba Sabina: “que viva la peluquería”. Pero yo no pensé que iba a seguir siempre igual, pensaba que era una situación de excepción del peronismo, ocupado por esa cosa neoliberal. Si, por la experiencia vivida, uno tenía más miedo que ahora que se impusiera, porque era una novedad, que iba a pasar con las privatizaciones y el supuesto mundo globalizado. Durante toda la década del 90 todo mi repertorio es contra eso, cuestionando. Tengo un disco entero que está hecho en la mitad de los 90 que queda como testimonio que se llamó “sálvese quien pueda”. Te digo que ahora está confirmado que fue todo mentira, el neoliberalismo lo único que tiene de lindo es el nombre porque parece que anuncia alguna novedad o alguna libertad, pero es la misma ideología de las cavernas, de la desigualdad del medioevo. Gente que, si los rascas un poco están en contra de la asamblea del año 13, de haber abolido la esclavitud y los elementos de tortura. Yo, ahora, tengo la seguridad 100% pero no por la edad sino por la experiencia vivida, la derecha ya sabes que te trae más muertos en Brasil que en Japón la bomba atómica. Es una idea nociva en beneficio de los muy pocos que tienes los fierros de las armas, de la comunicación masiva. En aquella época tenía alguna duda de cómo era esa experiencia, ahora no.

C.P.: Avanzado el gobierno de Cristina me acorde mucho de tu canción “cuando será al revés”

I.C.: Es una canción de esperanza, porque en esa época estaba naturalizado que el que gobernaba te cagaba. Entonces decía: cuando le vamos a decir gracias a uno cuando se vaya, porque cuando estuvo dejó todo hecho bolsa.

C.P.: Y ¿ahí empezaste a decir gracias en tus canciones?

I.C.: Si pero también podría hacer una canción que diga disculpas don Raúl porque en el momento que uno escribe una canción no se da cuenta el peso específico que tiene en la historia ese tiempo o ciertos personajes como Alfonsín que yo era crítico, y sigo siendo crítico, pero lo pongo en un contexto que ha sido muy importante para todos nosotros. De la misma manera que yo digo que no hubiera habido Rolling Stones sin Beatles, apreciación musical personal, también cada escalón que vamos dando positivo tiene un antecedente y yo creo que no hubiera sido igual Néstor y Cristina si no hubiera existido Alfonsín. De hecho lo más práctico, lo más evidente, el dato más duro es que tendrían que haber lidiado con temas a lo que Alfonsín les puso un marco y un motor para continuar en esa dirección. Es lo mismo que el que se saca una foto con una abuela o madre de Plaza de Mayo y no se da cuenta de la magnitud que tiene, que son próceras.

Yo me dí cuenta inmediatamente lo que era Néstor Kirchner, fui uno de los pocos que lo apoyo antes de que la mayoría pudiera pronunciar su nombre, porque tuve la suerte de conocerlo en persona hacia un tiempo y la verdad que no creía que fuera el presidente. De hecho el perfil del sucesor de Duhalde era Reutemann o De La Sota. Nadie sabía quién era el pingüino. No se puede criticar al pueblo de no saberlo porque, la verdad, el ejemplo que dio de la reactivación fue increíble.

Si no gobierna la política ¿Quién va a gobernar un CEO? Porque esta experiencia que vivimos (por Mauricio Macri) te demuestra que hasta debería estar prohibido en la constitución que un CEO tenga una dirección en una entidad que tenga que ver con el bien público. Pero, ni siquiera, pensando en su honestidad o no, son gente que está capacitada y entrenada para algo bien distinto que el bien común, está más cerca del espionaje que de la solidaridad por su propia formación. Si no llegas a ser CEO de una empresa Multinacional.

La gente que odia la política y que no ha militado, no puede entender el espiral de la guita en la política porque ve a la guita como un objeto para acumular. Una persona que hace política, desde pibe, esta acostumbrada a administra la guita para la Unidad Básica. No se le ocurre que esa guita es suya. Si junto guita en un festival que fue Copani y se hicieron unos choripanes esa guita se uso para pagar el alquiler, imprimir folletos y esas cosas que tienen que hacer para el conjunto. Ni se le pasa por la cabeza usarla para otra cosa. Esa experiencia se la lleva, en el caso de ser funcionario, a la función pública. En cambio la gente de derecha se encontraron una guita desmesurada, ¿viste cuando te dicen ese tiene plata que va a robar? Mirá que la plata personal o empresarial es chica al lado de lo que administra el estado. Un tipo puede tener 20 millones de doleré y es súper millonario pero esa guita en el Estado es de todos los día. Cuando lo ve en el Excel no pone una columna que diga impacto social. Y eso sin pensar que no chorea. Porque lo que estuvieron fueron, aparte, chorros.

C.P.: Hoy domingo, ¿Qué hacemos a las 18hs?

I.C.: Hoy, como todos los domingos, presento un Show vía streaming, a través de mi plataforma www.copani.com.ar, entras por ahí y pode elegir verlo en Facebook o por Youtube. Pero entren a mi plataforma primero porque hay muchas páginas con mi nombre.

Si bien lo hago todos los domingos, yo soy un trovador así que todos los domingos tenemos una temática diferente. Me gusta así porque me mueve las neuronas.

Duran dos horas más o menos. Sale bien porque a mí me gusta mucho mi trabajo y me gusta la conexión con la gente.