Hablando de proyecciones y costos pero no electorales

Por Julio De Vido (h).

Octubre no solo se trata de un mes de grandes acontecimientos como el día de la madre, el día de la Lealtad, el cumpleaños de Maradona y de Lali Minnicelli, a nadie se le ocurra olvidarse de saludarla el 31, sino un mes que conlleva la puesta en práctica de una serie de decisiones que se vienen tomando hace varios meses y que concluyen en el ingreso de divisas en concepto de exportaciones más importante que tiene nuestro país que es la liquidación de los dólares derivados de la venta al exterior en sus distintos subproductos de la soja, el maíz y, porque no también, el girasol. 

Entre abril y junio se cosecha prácticamente el 90% de la producción de soja del país, mientras que en el caso de maíz más del 60% por el efecto de los cultivos del NEA que tienen distinta fecha de siembra y cosecha dadas las condiciones climáticas. En el momento en el que el productor se encuentra cosechando ya está programando en que estará ocupando ese mismo lote algunos meses después por lo que con parte del ingreso de la campaña 20/21 se da vuelta y comienza a realizar las inversiones para la campaña 21/22.

De no haber mediado grandes contratiempos los productores argentinos pudieron cubrirse de las complicaciones que arrastra la crisis energética que se está viviendo en distintas partes del mundo, que ha devenido como consecuencia de la recuperación de la economía mundial luego de las etapas más duras de la pandemia como de otros factores asociados a la oferta y la transición verde. Una porción significativa de distintos insumos agropecuarios tienen como materia prima a los mismos hidrocarburos que ven su precio subir sin techo, tal es el caso del petróleo y del gas, por ejemplo teniendo en cuenta también por su puesto el costo energético asociado a la producción de estas cadenas.

Entre algunos datos tenemos que en abril de este año el fosfato cotizaba alrededor de 700 dólares la tonelada, la urea 540 y el glifosato RoundUp GF 6,3 dólares el litro. Mismos productos para la última referencia con la que contamos del mes de octubre, en los últimos días se han registrado saltos adicionales, hablan de 855 dólares el fosfato, 780 dólares la urea y 10,3 el litro de glifosato.

Esta información plasmada en el párrafo anterior afirma dos cuestiones, la importancia de las decisiones en tiempo y forma que tiene que tomar el productor y por otra parte desarmar la falacia que los costos del productor son en pesos, claro que su ingreso por más que sea en pesos esta dolarizado en función del tipo de cambio y de la cotización internacional. Es decir el productor puede haber tomado dos decisiones, esterilizar costos en dólares a tiempo y a su vez, de resultar atractivo fijar los precios de venta de su mercadería a través de las distintas herramientas que el mercado le brinda, opciones, futuros, contratos a plazo, etc. 

Los últimos relevamientos estiman una superficie sembrada de soja de 16.500.000 de hectáreas, el área más baja de los últimos 15 años, por el contrario las previsiones para el maíz indican una superficie sembrada de 7.100.000 hectáreas, marcando un nuevo récord. Aunque aún es muy pronto para realizar previsiones sobre el rendimiento, se observa un buen perfil de agua para la siembra con condiciones que tenderían a complicarse al acercarse el verano y durante este por las altas posibilidades de que se repita el fenómeno de La Niña como la campaña anterior, situación que, en nuestro rincón del planeta, implica situación de sequía y estrés hídrico.

Una vez más si podríamos estar en condiciones de afirmar que la producción de maíz superará a la de soja, desde mi perspectiva gran noticia aunque claro profundiza los desafíos de la política agropecuaria en materia de valor agregado ya que como habitualmente insisto hay que cortar la racha de los récords de exportación del maíz como grano, transformarlo en proteínas animales, energía y trabajo.