Gentes Malas

Por Sebastián Ruíz.

Encuentro algo de certidumbre en la frase “la pandemia expuso”. Yo le agregaría “y profundizó”. La pandemia expuso y profundizó. Desde la desigualdad hasta la solidaridad, desde el arte culinario hasta el profundo análisis de series de Netflix: ¿quién no ha escuchado un “si le pongo sal ahora, la verdura se hierve en el aceite” o un “lo mejor de la serie es la paleta de colores, aunque la banda sonora, de manera extradiagética, aporta lo suyo”? Desde médicos o infectólogos recomendando cuál es la mejor manera de cuidarse ante ésta pandemia, hasta periodistas o economistas recomendando cuál es la mejor manera de cuidarse ante la misma pandemia.

Claramente, expuso y profundizó bondades y maldades. Además, generó el redoble de esfuerzos en la fabricación de bondades y de maldades. ¡Ah, qué difícil eso! Ante cada cosa que veo, leo o escucho, me propongo pensar un poco más. ¿Será posta? ¿Qué interés hay detrás de esto? ¿Qué intentan construir? No hay que hacerlo con todo, claro. Yo me hice estas preguntas mientras el cajero del supermercado me pedía que le pague 320 pesos. La fila se impacientó y agolpó detrás de mí, hasta quedar al filo la distancia prudente. Pagué y me fui rápido. Ahora pienso: la gente de la fila, ¿eran clientes o estaban ahí para presionarme y que pague? El problema de la manipulación y las mentiras es que algún día el lobo va a estar acá.

Tengo días y días en este aislamiento. Hay asuntos que no podemos reparar, por más que hagamos fuerza y pensemos en frases bonitas, no tendrán solución. ¿Se puede aprovechar en algo todo esto? Yo, al menos, aprovecho para detectar a las gentes buenas y malas. Más ahora que se los ve a la legua. No sé qué es una legua, pero ahora los veo en HD.

La pandemia va a pasar. Eso lo sabemos. La pandemia va a pasar de largo como Yepes después del caño que le tiró Riquelme. La pandemia va a pasar y va a dejar todo lo malo que ya sabemos. Vamos a tener que reconstruir y armar. Para ello, lo mejor va a ser hacerlo con las gentes buenas. Las “gentes malas” son los que hacen que están barriendo cuando les vas a pedir algo, se pasean por los pasillos con un papel en la mano como yendo hacia algún lugar, o van mirando al techo buscando unos caños de gas que no van a ver porque van por adentro.

Qué confusión tengo ahora. Mirá a dónde me metí. ¿Qué soy? ¿Un vago o una gentes malas? Los malos y los vagos tienen eso en común, tal vez. Se hacen los dolobu para no dar una mano. Pero yo, que me considero y acepto como vago, si veo un chango que se le quedó el auto, voy y lo ayudo a empujar.

El malo pensará que por algo se le quedó y mirará para otro lado. Con esos no se construye nada.