Genocidios activos y también omisivos

Por Maximiliano Rusconi.

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Las pandemias implican siempre una tragedia muy dolorosa pero no cabe duda que incluso en estos difíciles tránsitos podemos obtener enseñanzas y mayor luz sobre algunos episodios de nuestra alocada humanidad.

La pandemia por el propio imperio de su desoladora destrucción nos brinda mucha información y sabiduría sobre una instancia a la cual todos le tenemos temor, a la que enfrentamos con una enorme carga de incertidumbre. Me refiero a la muerte. Pero no me refiero a la muerte como instancia individual sino como dato social, repetido, conmovedor, como riesgo comunitario. Me refiero a la muerte como convocatoria a las políticas públicas, a la valentía institucional, al heroísmo comunitario.

Me refiero a las muertes masivas. La pandemia nos coloca en la difícil instancia de auditar nuestros comportamientos frente al problema de la muerte de muchos. ¡Vaya examen!

Es seguro que tenemos la tentación de ensayar nuestra mejor cara de ¿por qué me miran a mí? Y afirmar con cinismo de despiste que no tenemos nada que ver. Yo sugiero poner un freno en nuestra comprensible tendencia a auto-absolvernos, a auto-amnistiarnos. Como dice Hollywood “todo lo que diga puede ser utilizado en su contra”.

Las muertes masivas, si responden a decisiones informadas (dolo) ingresan en la definición de genocidio. Para no someter al lector a una fake news, podríamos remitirnos al artículo 6 del estatuto de Roma que crea la jurisdicción penal universal y que define “genocidio”, del siguiente modo:

“A los efectos del presente Estatuto, se entenderá por “genocidio” cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal:

  • a)  Matanza de miembros del grupo;
  • b)  Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo;
  • c)  Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial;
  • d)  Medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo;
  • e)  Traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo”.

A partir de ahora, y reconozco que lo haré como estrategia retórica, formularé algunas preguntas.

¿La cantidad de muertes desigualmente distribuidas por hambre en el mundo no responden a decisiones informadas de quienes detentan los centros mundiales de poder?

¿Recibe el continente africano la misma ayuda económica que el resto de los países?

¿Los recursos de auxilio financiero están genuinamente distribuidos por una escala de imperiosas necesidades humanitarias? ¿o no? ¿Ello no genera muertes a mansalva?

¿Las enormes fortunas que ganan las multinacionales de alimentos no están vinculadas con la incorporación de sustancias que no tienen ninguna justificación nutricional y sólo generan adicción, obesidad y muerte?

¿Las guerras interminables no tienen ninguna relación con las ganancias propias de grupos económicos que lucran con esas muertes? ¿Qué vinculación hay entre la invasión y destrucción de un país y el negocio de su “reconstrucción? ¿Alguien lo investiga?

¿El acceso absolutamente desigual de los países a las vacunas no genera índices de muertes que llevan a la conclusión que los habitantes pobres de países pobres tienen mas chance de morir que los habitantes de países ricos? ¿Ello no se parece bastante al genocidio de pobres?

¿Los bloqueos comerciales que hacen algunos países ricos a países pobres no genera desnutrición y más muertes masivas?

¿El momento –sin duda tardío- en el que algunos líderes de países ricos apoyan a la liberación de patentes de las vacunas no tiene vinculación con que ya se ha asegurado un gran negocio de los laboratorios multinacionales? ¿Esa demora no ha generado enorme cantidad de muertes?

El periodista y escritor inglés Gilbert Keith Chesterton nos dejó una reflexión que nos debiera inspirar:

La fatalidad no pesa sobre el hombre cada vez que hace algo; pero pesa sobre él, a menos que haga algo”.

Gilbert Keith Chesterton

No hay remate.