Fueguitos Y Fogatas

Por Liliana Etlis.

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Estaba leyendo al inolvidable escritor de los tiempos sin tiempos y sus abrazos, el Galeano de las memorias  y desmemorias, de sueños e ilusiones, de esos fueguitos donde las palabras y las cosas acarician siempre en momentos de mucha incertidumbre encontrando en ellas ese lugarcito de calor  humano, en medio de las variadas sendas entre cuadrícula zoombeante y de tantos barbijos que atraviesan mi cotidianeidad sin volúmenes y con cuerpos fraccionados en el espacio.

Ese es el mundo, dijo alguna vez el poeta, un montón de gente, un mar de aquellos fueguitos, visto desde las alturas…. Pero claro, mi historia era otra diferente y uno de los espacios turbios atravesaba un espeso sabor proveniente del oscurantismo colonial, ya no era un fueguito sino una hoguera de humanidades.

Fue en algún teórico de Psicología en la Facultad. Argumentaciones que me han dejado huellas para reflexionar, por ejemplo el papel de la universidad en la formación de los profesionales y en la posibilidad de no continuar reproduciendo la matriz colonial, neoliberal, eurocéntrica, cristiana, cartesiana, binaria, patriarcal, racista y xenofóbica, de miradas que podrían ser colectivas, populares, comunitarias, transversales, latinoamericanas. Seguramente hubiese facilitado la inserción futura en la lucha por un mundo mejor esta última posición acompañando el fueguito de los demás sectores del cálido campo popular y no continuar con esa filosofía tan “euro” de la neutralidad profesional, donde hay un estrecho camino hacia el racismo,  solo una pequeña escalera donde se puede ascender cuestionando con herramientas del pensamiento crítico o caer en los suburbios facultativos.

Recuerdo el debate que se dio luego, en el práctico de la misma cátedra. El intercambio de ideas manifestaba un juicio sobre el posible establecimiento de cuotas raciales en Brasil, un examen de selección para el ingreso universitario. Un Cupo. Una estudiante manifestaba en ese momento que se podría pensar otras posibilidades, así se iluminaría una “una especie de  llamita”,  con una mixtura entre castellano y brasileño en medio de las voces al aire comienza a cuestionar el sistema. Luego otres que acompañaban esa encendida calma.

El debate se fue convirtiendo en fogata. En el fondo se estaría reflejando la diferencia social entre personas, al igual que la etnia y el género, colocando el acento en el rasgo fenotípico, argumentación oculta en el tema cupo universitario del Brasil que las neuronas descerebradxs de futuros intelectuales veían como positivo.

Habían tensiones entre los que luchábamos con formas de resistencias  y  los que sobrevivían con las ideas del Terrorismo de Estado en la cultura de algunos saberes académicos, personas afectadas por  fogatas del infierno que seguían sosteniendo las diferencias raciales por rasgos, tener piel oscura pertenecería a un no saber desprovistos de conocer el mundo con profundidad. Otro grupito argumentaba que era una cuestión fisiológica, daban la conocida evidencia del tamaño del hipotálamo y la transmisión de información, hipótesis muy defendida hasta la actualidad también construían racismo.

El caso de los mellizos, uno de color y el otro blanco, fue muy debatido porque al primero le niegan el cupo y al segundo lo dejan ingresar a la universidad brasileña, fue una medida que visibilizaba la apariencia fenotípica como prioridad del conocimiento, ocultando que el verdadero problema del cupo era social, cultural, político, siendo éstas, herramientas  que desenmascarían al mundo, otros saberes. 

De este modo ese debate en la Facultad generó un campo de problemáticas a deconstruir, un modo de ver la vida desde lo político, cultural, social, desde otras creencias, desnaturalizando formas de atención en salud, educación, función del Estado y otrxs con un sentipensar diferente al capitalista, siendo que el mismo fomentaba la meritocracia, el individualismo, la primera persona del singular antes que el “nosotros”, la insolidaridad acompañado de una cultura con libros, editoriales, informes, definiciones, conceptos, epistemologías que no reflejan las realidades de la Patria Grande y favoreciendo una subjetividad en los graduados futuros sin compromiso social.

La explotación de los pueblos siempre estuvo teñida de una cara oculta, genocida, donde primero  fue el “conquisto luego existo”, una cosmovisión donde las redes de parentesco y las formas de vida se comportan en forma diferente y que como consecuencia de los secuestros en el siglo XV, la comunidad los obligan a modificar sus prácticas cotidianas como efecto del infierno racial pasando a no ser sujetos de derecho.

En la actualidad los migrantes, las minorías, las mujeres feministas, campesinxs, indígenas, los sectores vulnerables, los “nadie” siguen marginados no solo económicamente sino culturalmente.

La salida de una modernidad que hasta el día de hoy sigue produciendo intelectuales  bajo el discurso de la neutralidad beneficia un modo de vida a favor del privilegio.

Destaco el esfuerzo de los que a pesar de la presión, despidos y otras formas de persecución en momentos de pandemia, seguimos construyendo otras miradas con el avance de prácticas de ideas que nos posibilita una perspectiva de un mundo posible de ser vivido.

Esta forma de salir del saber occidental neoliberal nos ayuda los conocimientos Descolonizadores, es una tarea central para hacer posible un mundo donde quepan otros mundos.