Frente a la violencia, más compromiso y más militancia que nunca

Por Silvina Caputo.

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El ex presidente Eduardo Duhalde -que anunció un golpe de Estado a pocos días de la protesta policial de la Bonaerense que rodeó la Quinta de Olivos y la casa del gobernador Axel Kicillof en un claro ejemplo de sedición- ponderó ayer sábado la gestión del ex ministro de Economía de Cristina y se dio el lujo de criticar a los legisladores nacionales que «no defienden» a la Provincia en el tema de la coparticipación federal.

Menos mal, diría alguno. Como si por arte de magia los que antes preanunciaban el final, ahora se vanaglorian con que ´la casa está en orden. Como si la alineación de los planetas de pronto se hubiera posado sobre la Argentina, haciendo que la democracia vuelva a su curso más allá de los intentos.

La violencia desatada desde el lunes pasado por las fuerzas de seguridad de la Provincia de Buenos Aires, los policías colgados de las antenas, los agentes exonerados de la fuerza por causas de drogas y otros, vestidos de militares gritando a los cuatro vientos que el poder político no sirve y que tienen que negociar con ellos donde ellos quieran, llevándose por delante cuanta norma republicana existe, se ha diluido.

Y como diría Cristina, No fue Magia. Fue un Presidente que a más sedición respondió con más política. La foto del anuncio -donde oficializó la creación del Fondo de Fortalecimiento Fiscal para la Provincia- fue clara. Un mandatario rodeado por intendentes y funcionarios elegidos por el pueblo para dictar políticas y velar por el bien de la Nación.

Frente a un grupo de insubordinados, acuerdos, medidas, decisiones que incluso se tendrían que haber tomado hace tiempo y que, a 24 horas de haber sido enunciadas, los mismos tribuneros de siempre- que apoyaron y apoyan el levantamiento en armas en cualquiera de sus variantes- se dieron el lujo de criticar.

Nadie habló cuando a Macri se le ocurrió con un decreto regalarle plata a Larreta. Nadie habla -ningún periodista- cuando la pauta florece entre las mejores familias, propias y ajenas.

Es violento que Alberto Fernández le saque un punto porcentual del dinero a la Ciudad -pese a que hablaron hasta el hartazgo del tema- pero parece no serlo amenazar a un Presidente con armas y patrulleros.

Y es que la violencia, la que las semanas pasadas amenazó a los legisladores cuando sesionaban, la que luego intentó extorsionar a un Presidente, y la que ayer mismo, se encargó de balear una básica en Villa Lugano, a 30 metros de una comisaría, no descansa.

Y una vez más, como siempre, será tiempo de demostrarle a quienes la ejercen, lo que escribió la legisladora Victoria Montenegro cuando se encontró con el vidrio baleado del local a donde fue a servir, como siempre, una olla popular: «A la violencia, le vamos a responder con más militancia y más compromiso que nunca».