Estalla el Mundo. “Está Allá el Mundo”

Por Elizabeth Vega.

«Cuando quedas suspendido y solo, en un frío lugar del espacio«.

«Estalla el Mundo» es una canción de La Renga, del disco «La esquina del Infinito«, del año 2000, cuando nuestro mundo, al menos en Argentina, iba camino al estallido del año 2001, cuando se conjugaron una brutal crisis económica, en paralelo a una crisis institucional, en la medida que los representantes elegidos por la gente delegaban en el «Dios Mercado» la gestión económica, y renunciaban a cualquier forma de intervención que pudiese paliar la crisis, expresada en una pintada preelectoral que rezaba «Gane quien Gane, pierde el Pueblo».

Luego de esa crisis, las palabras «mercado», «privatización» y «neoliberalismo» fueron malas palabras para grandes mayorías populares, durante una importante cantidad de años.
Los cuatro años de interregno Macrista, demostraron lo difícil que puede llegar a ser, intentar proyectos de reimplantación de un proyecto Neoliberal en nuestro país.
La crisis de 2001, y la posterior recuperación del Estado, del bienestar y de la autoestima nacional bajo parámetros contrapuestos a los fundamentos neoliberales; han dejado a una importante cantidad de actores sociales y personas que no están dispuestas a aceptar ningún proyecto de «Restauración Neoliberal».

«Rueda la tierra entre tus manos»
En el año 2008, explotó la burbuja financiera mundial. Para que la crisis no hiciera implotar los fundamentos financieros globales, EEUU, la Unión Europea y el Rieno Unido (principales agentes financieros de Occidente) salieron a rescatar a sus bancos, destrozando la credibildiad de unos de los preceptos teóricos neoliberales preferidos: el mercado reasigna de manera eficiente los recursos y toda intervención estatal, distorsiona al mercado. En ese momento, los Estados salvaron al mercado financiero y dicha crisis, de 2008, no se tradujo, por tanto, en una revisión de los fundamentos en los que Europa y los EEUU basaron su hegemonía hasta la actualidad.

Lo que explotó en 2008, fue el consenso Neoliberal; surgieron polos económicos que se plantearon realmente correrse de la hegemonía del dólar como equivalencia: El BRICS, la CELAC, el ALBA, La UNASUR, son algunos de los ejemplos.

De la crisis del 2008 nunca se salió. Tampoco reapareció algún nuevo fundamento ordenador, que reacomodara a las distintas economías y, permitiera, visualizar algún modo de acumulación viable para los distintos bloques regionales.

Desde aquel 2008 solo China, y el Sudeste Asiático, dinamizaron la economía mundial, de tal manera que muchos bloques regionales pudieron rápidamente escapar de los coletazos de la crisis y no quedar hundidos en la recesión permanente en la que se vieron Europa y los EEUU.

Durante todo 2019, la falta de consenso mundial se hizo patente en la guerra comercial entre China y los EEUU y la crisis petrolera derivada de los desacuerdos entre Rusia y Arabia Saudita en la OPEP. Eran los emergentes visibles de varios años, en los que los intercambios multilaterales, se hicieron cada vez más difíciles y todas las relaciones comerciales se encaminaban hacia acuerdos bilaterales entre países que luego permitían el intercambio comercial.

El Mundo estaba en una etapa de recesión antes de que estalle la Pandemia y el COVID19 hizo cristalizar esa fase y la aceleró hacia una crisis mundial sin precedentes.
«Ya estoy muy lejos, estás llegando
Las primeras informaciones acerca del CoViD19, surgieron cuando Estados Unidos y China habían entrado en una nueva fase de desacuerdos comerciales y se iniciaban las reuniones entre los países miembros de la OPEP para fijar la producción de petróleo, factor determinante para su precio.
Cuando la cantidad de contagiados de CoVID19 comenzaba a tomar un ascenso meteórico, se produjo el primer quiebre del frágil equilibrio que venía desde la crisis del 2008. Arabia Saudita y Rusia, no lograron un acuerdo sobre la producción de petróleo: Rusia quería aumentar la producción, y Arabia Saudita quería que la producción de petróleo descienda. Al no arribar a un acuerdo, Arabia Saudita salió a mostrar su poder en la formación del precio del petróleo, y aumentó su producción.

Esa sola acción, provocó el descenso del precio del petróleo y con el descenso, montones de negocios asociados a ese precio, cayeron los índices de todas las bolsas del mundo, en niveles records.
Esa dinámica continuó durante varias semanas y los niveles financieros continuaron su caída; su correlato en la producción y las expectativas para 2020, también cayeron en picada.

¿La excusa? el CoViD19: Mientras la pandemia era la excusa de los desacuerdos comerciales, la cantidad de personas que se contagiaban y la cantidad de países que eran afectados por la pandemia crecía sin control.

En ese marco, China tomó decisiones duras: aisló poblaciones, decretó aislamientos preventivos, pero también, mostró una capacidad de reacción sin precedentes. Se construyeron hospitales en cuestión de días, las medidas fueron tomadas con una disciplina inédita y a pesar de que durante varios días la gran mayoria de los infectados estaban en China (y también las muertes) silenciosamente, el Covid se extendía por el mundo afectando, sobre todo, a Europa y los Estados Unidos.

Esta situación, reabrió las disputas comerciales entre China y EUA. Se abrió un cruce público mutuo sobre el origen del virus y el presidente de los Estados Unidos, llego a rebautizar al CoVid19 como «Virus Chino».

Haciendo memoria, el último caso, de bautismo de una pandemia mundial para estigmatizar un lugar de origen fue la gripe de 1918, que se cobró millones de muertos al expandirse a caballo de la Gran Guerra de 1914-1918. El único país de Europa en no participar de esa guerra y por tanto dar información sobre la pandemia fue España, motivo por el cual, la pandemia fue bautizada como «Gripe Española» pero el primer caso se produjo en Kansas, Estados Unidos. En la serie «The Outsider» basada en la novela de Stephen King, hay una escena alusiva a ése origen. ¿A qué viene esto? a que sería lícito preguntarnos: ¿Estamos viviendo un proceso de chivo expiatorio con China?

El último coletazo de esta confrontación, es el retiro de fondos norteamericanos para financiar a la Organización Mundial de la Salud, y la negativa de E.E.U.U. a que el FMI otorgue derechos especiales de giro para el envío de fondos a Irán y China para contener las consecuencias económicas de la pandemia. El colmo fue la declaración de Trump sobre la OMS, el primer mandatario norteamericano afirmó que «actuó tardíamente en connivencia con China y que ello hizo multiplicar los contagios».

Estalla el Mundo

El Blog del FMI «Dialogando a Fondo«, publicó un informe demoledor, cito: «Por primera vez desde la Gran Depresión, tanto las economías avanzadas como las de mercados emergentes y en desarrollo están en recesión. Para este año se proyecta que el crecimiento en las economías avanzadas se sitúe en -6,1%»

Compara la crisis del 2008, con la crisis que está previendo para 2020. En aquella oportunidad, la caída del PBI mundial fue del 0,1% ya que China y el Sudeste Asiático dinamizaron la economía de los bloques regionales que están ligados a ella y dinamizaron las relaciones Sur-Sur.

En el siguiente gráfico, se puede apreciar cómo el importante crecimiento de las economías de China y la India, salvaron al mundo de una crisis generalizada, y cómo durante este año, su crecimiento no va a alcanzar para moderar la crisis que preanuncia el FMI:

También, es visible que, a diferencia de 2008, los mercados emergentes (nosotres) también vamos a caer en el remolino mundial, arrastrados por la crisis en Europa y los Estados Unidos.

Las Guerras Comerciales que comenzaron como excusa de la pandemia, hay que entenderlas en el marco de estas previsiones. Los Estados tratan de atajarse, sacar ventajas para moderar el arrastre de sus economías en la debacle mundial. Además, buscan un mejor posicionamiento para aprovechar las oportunidades que las crisis siempre posibilita a quienes están preparados.

Por todo esto, es comprensible el pedido del FMI de resolver y condonar deudas, para evitar que las crisis de pagos de las deudas profundicen la crisis mundial.

¿Por qué? porque la previsión del FMI, se basa en que la pandemia se controla a partir del Segundo Semestre, que, además, todos los Estados e inversores se comportan en base a expectativas de crecimiento para 2021, es decir, optimistas, aunque esto no siempre sea así. En escenario de crisis, puede generar comportamientos conservadores en inversores si evalúan que la crisis se lleva consigo, todo vestigio de credibilidad para los instrumentos financieros.

«Está allá el mundo, está esperando»

Nuestro país, en este océano mundial embravecido, recibe esta pandemia, en medio de su propia crisis. Crisis generada por los cuatro años de gobierno de Mauricio Macri. El Gobierno de Alberto Fernández se encontraba forjando el consenso para tomar medidas expansivas que reactiven la economía, dinamicen el empleo, permitan salir al país de la cornisa del default de la deuda en el que lo dejó Cambiemos.

Cuando se creía que el consenso no aparecía y que el camino iba a estar minado por los conflictos de interés clásicos en Argentina, la curva de contagios comenzó a crecer exponencialmente y preventivamente se dictó el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO).

El éxito, el aplauso del mundo y que Argentina sea tomada como ejemplo por la OMS le dieron al Gobierno de Alberto, el aire y el consenso que necesitaba. El parate de una economía que ya estaba parada, le permitió quemar los papeles de las teorías ortodoxas de la economía, con un consenso social nunca visto.

En esta coyuntura, se entiende que los banqueros, las grandes corporaciones y sus operadores mediáticos y judiciales de siempre, presionen al gobierno con el levantamiento del Aislamiento (sin importar el riesgo sanitario que ello conlleva). El caos generado en el cobro de jubilaciones y pensiones por parte de los bancos, los intentos de grandes empresas como Techint, Arcos Dorados, Dánica, Penta, entre otras, por rebajar salarios, suspender trabajadorxs o despedirlxs, para presionar al gobierno con liberar el Asilamiento y/o permitirles traspasar todo el costo de ello a lxs trabajadorxs.

La situación en Argentina es crítica, miles de PYMES (casi el 70% de la masa trabajadora) están al borde del colapso. El gobierno a través del Banco Central, garantiza el acceso a créditos a tasa negativa para que paguen sueldos, pero los bancos no prestan dinero, prefieren los intereses de las tarjetas de crédito, y el gobierno, también les está regulando la tasa y el cronograma de pagos de esas deudas. Los bancos, en vez de prestarles dinero a las Pymes, compran dólares, complicando los intentos del gobierno por salvaguardar el aparato productivo, los empleos y los derechos laborales en el marco de esta crisis y quizá atenuar los estragos que cause la crisis mundial sin precedentes que se avecina.

Los distintos países del mundo, ya sea la primer Superpotencia Mundial (EEUU), como su nueva rival (China), buscan posicionarse de manera ventajosa en el tablero en el marco de esta pandemia mundial. De la misma manera, en el tablero local, el gobierno argentino aprovecha las facultades que le otorga el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) para tomar medidas para paliar las consecuencias económicas del ASPO y que, además, contengan las situación de crisis que ya arrastraba nuestra economía, pero con un consenso inédito, tratando de mantener su macroeconomía a flote, pero con el eje claro de resguardar a lxs más humildes, a jubilades, pensionades y sosteniendo los derechos de lxs trabajadores.

A esta altura, en la que cada hecho descripto, que sucede y sucederá, será la efectivización de una posibilidad de ser, en el orden del acontecimiento (más que de la previsión) en el que sólo «lo imposible» es ese acontecer, y ante un mundo (¿un mundo?) que por momentos se nos torna indescifrable, cabe más que nunca recordar a Jacques Derrida, en: «El «Mundo» de las luces por venir (Excepción, cálculo y soberanía)» conferencia en que nos alertaba: «la susodicha mundialización es más desigualitaria y violenta, por consiguiente, más afirmada y menos mundial que nunca, allí donde no hay el mundo, allí donde estamos, nosotros, sin mundo«.