Es la historia de un avión como no hay otra igual

Por Hugo Gulman.

Hace más de tres meses la justicia de Argentina aceptó un pedido de la embajada de los Estados Unidos y ordenó la incautación de un avión de la aerolínea venezolana Emtrasur, retenido desde el 8 de junio. Tanto la aeronave como los tripulantes están siendo investigados por la Justicia argentina y no pueden abandonar el país.

Días atrás, en La Guaira, una ciudad ubicada al norte de Venezuela, a 30 km de la ciudad de Caracas, se realizó un acto en solidaridad con los familiares de los catorce tripulantes venezolanos y los cinco iraníes. En el encuentro, los allegados iraníes denunciaron que detrás de todo esto, junto a la embajada americana está operando el gobierno de Israel utilizando a la justicia argentina.

Los iraníes afirmaron que a la situación actual se llegó por la denuncia instigada por el embajador Marc Stanley e Israel, que encendieron la mecha y generaron el lawfare comunicacional con el que se armó todo el expediente, originado con la excusa de supuestas acciones terroristas. Además, aduciendo que uno de los pilotos iraníes en algún momento formó parte del Ejército de Irán y participó como servicio en alguna de las de las guerras que se produjeron en Oriente Medio.

Este es un hecho que a nadie debería sorprender: los pilotos israelíes de la línea aérea oficial de bandera EL AL, anteriormente han piloteado aviones de guerra. “Un diplomático iraní nos decía que John Kerry, ex vicepresidente de Estados Unidos, estuvo en la guerra de Vietnam y es un héroe, pero resulta que nuestro piloto es un terrorista”, cuenta Madeleine García, periodista venezolana que cubrió ese encuentro.

Al momento de cerrar esta nota, una comitiva integrada por veintiséis  familiares estaba arribando a la Argentina a abrazarlos y reclamar por su libertad, exigiéndole al gobierno nacional el cumplimiento de los convenios internacionales.

Tratados

Entre el gobierno argentino y el venezolano hubo algunas comunicaciones. El presidente Nicolás Maduro, hace algo más de una semana rompió el silencio que conservaba con respecto al tema y le exigió a su par argentino que  actúe. “Existen comunicaciones entre ambos países porque el artículo 3 del tratado internacional, que argumenta la justicia argentina para aceptar la solicitud del Departamento de Justicia de Estados Unidos, enuncia que los estados pueden no colaborar en determinadas situaciones si se tratara de un caso político o militar”, explica la periodista.

Un detalle no menor es que aunque la fiscalía y el tribunal desestimaron ese artículo clave, Argentina dispone de la facultad de aplicarlo, ya que ningún tratado bilateral puede estar por encima de acuerdos multilaterales y el derecho internacional relacionado con la aviación civil. Por esa razón, en el país caribeño se espera que nuestro país proceda según ese acuerdo, analizan las autoridades.

Si hay una actividad segura en el mundo es precisamente la aviación civil. Si cayera un avión, tal el riesgo de que ocurriera si se le hubiera acabado el combustible en el tramo Buenos Aires-Montevideo, hubiese caído en algún punto geográfico de Argentina, con la consiguiente responsabilidad de nuestro país. Para evitar estas situaciones existen los acuerdos multilaterales que, en este caso, fueron violados por el Estado nacional, consideran en el gobierno de Nicolás Maduro, que enmarca este juicio en un contexto geopolítico y lo anuda a las sanciones ilegales de Estados Unidos contra Venezuela, acompañadas de una persecución, por una parte, y la intención de comprarles petróleo, por otra.

Dueños in eternum

EEUU considera que Viasa es una empresa que colabora con el terrorismo y por lo tanto Emtrasur, su filial de confianza, también lo hace. Además, plantearon que Viasa debía pedir autorización al Departamento de Justicia o Estados Unidos para comprar un Boing porque es fabricado en ese país. Ese avión ha pasado por varios dueños. El último propietario fue la empresa iraní que se lo vendió a Venezuela. “Es algo absolutamente absurdo, ellos están coaccionando todo el mercado.  Entonces, cualquier persona que esté en un país sancionado, si tiene un carro fabricado en Estados Unidos también estará violando las leyes”, dice la periodista.

Estados Unidos dice que han violado las leyes norteamericanas porque debieron pedir autorización para la compra del aparato. Es una actitud imperial, contradictoria y torpe porque realmente atenta contra el interés del libre comercio, además de representar una clara violación del derecho internacional. “Esto no existe en ninguna parte, más allá de su acción política de injerencia y violación a la soberanía, al libre comercio y a los derechos”, dice Madeleine.

Reformulando

Una de las incógnitas más importantes a dilucidar es el estado de las relaciones entre Argentina y Venezuela y si las heridas que resulten de este episodio cicatrizarán sin llegar a infectar el vínculo.     

Las relaciones diplomáticas entre la Argentina y Venezuela han tenido un rumbo sinuoso en los últimos tiempos. Argentina se desvió de su línea histórica con respecto a Venezuela y se suman a esto algunos problemas políticos internos. “La decisión está en manos de la Cancillería y se resuelve apelando a las leyes internacionales y liberando el avión, si nos atenemos a la legislación y los códigos internacionales”, plantean en Venezuela. Mantenerlo retenido es una cuestión geopolítica o de política interna y el partido judicial también está moviendo sus piezas. ¿Cómo se resolverá?

Para la colega Madeleine García este episodio forma parte de las políticas de chantaje que implementa EEUU para castigar e imponer sus intenciones. Comenzaron con una operación mediática y cuando creció desarrollaron el lawfare a través de la intervención judicial con una operación falsa.  

Es un juego de ajedrez o de guerra en el que el avión de Emtrasur y los tripulantes son prisioneros de los Estados Unidos y van a buscar canjearlos, presionando y extorsionando a Venezuela. “Nos dirán que necesitamos el petróleo, esto y aquello para liberar a la tripulación y al avión. Será una lucha dura, lamentó la venezolana. Sin dudas, el partido judicial intenta crearnos un problema en la relación con Venezuela. En momentos de cambio de gobierno en Colombia, la reapertura de la frontera colombo venezolana, el triunfo de Boric en Chile, la perspectiva de que Lula gane las elecciones en Brasil y que Estados Unidos no perdona el coqueteo y probable ingreso de Argentina a los BRICS, es necesario reformular el vínculo con Venezuela y recuperar la histórica relación que la Cancillería argentina ha tenido con ese país y no este trato que responde a las órdenes del Imperio.