Es el peronismo… estúpido.

Por Claudio Posse.

Alberto se refirió a los odiadores seriales, y a terminar con ellos, en su discurso del 9 de julio. Unas horas después los manifestantes denominados “anticuarentena”, descargaron su ira contra los trabajadores del grupo de medios C5N y el trabajador periodista Ezequiel Guazzola.

Existe una especie de confusión, impuesta por los sectores del Poder Real, que intenta poner la discusión en un plano diferente al que, con obviedad, nos tendríamos que referir.

Por supuesto que estén los odiadores seriales en la Argentina, desde el inicio mismo de nuestra Patria, la confusión no radica ahí sino en entender que se discuten dos países contrapuestos. Y esto pasó siempre en nuestro país y seguirá pasando hasta que no se resuelva la contradicción fundamental: El país que incluya a todxs con generación de riqueza planificada y responsable y con igualdad en la distribución de la riqueza o el país de unos pocos opresores que detentan el poder en beneficio de una élite económica que, ahora también, pretende ser gobernante.

No voy a entrar en discusiones históricas de cuáles son los que estuvieron en un bando o en el otro durante el desarrollo de nuestro país, solo quiero que pensemos juntxs el ahora, la forma de analizar, o mejor dicho, qué analizamos cuando nos encontramos en el fragor de la lucha, debate, discusión comunicación o lo que fuera que tenga que ver con el enfrentamiento de intereses completamente antagónicos que no pueden convivir entre sí.

Me queda claro que la construcción del Campo Nacional y popular, con eje en el peronismo, es prolongada y difícil, porque convivimos con nuestras contradicciones y porque el enemigo es muchísimo más poderoso en términos reales que nosotros, para que se entienda: tienen más armas (no hablo de revólveres o misiles, únicamente) que nosotros.

Es un poco como el coronavirus, cuando se siente atacado el virus muta para sobrevivir. En este caso pasa lo mismo, nosotros nos perfeccionamos pero ellos también. Esta lucha, que es completamente desigual, muta permanentemente, de un lado y del otro.

Ahora bien, cuando uno sabe que tiene todas las de perder debe tener en cuentas dos cuestiones principales: Reconocer las limitaciones tácticas sin perder el horizonte de la visión estratégica; por otro lado, saber  identificar al enemigo e, inmediatamente, llamar a las cosas por su nombre. Detengámonos un instante, no estoy diciendo que seamos una máquina de individualidades diciendo todo tal cual es, no le estoy pidiendo al Presidente, por ejemplo, que se cargue la comunicación del campo Nacional y Popular en su mochila. Porque acá esta la otra cuestión: los roles de cada unx. Voy a utilizar una auto referencia, que en realidad es grupal (por eso lo hago), este portal, Identidad Colectiva, intenta ser un espacio de opinión y debate permanente, de TODO el Campo Nacional y Popular. A mí me toca coordinar el espacio (no me gusta decir que soy el director porque ¿vieron y leyeron ustedes los y las Compañerxs que escriben acá?, me inhibe), nunca hubo control ideológico y siempre intento decirle a todxs los que escriben que sean libres, acá se publica. Dicho esto, está claro que este portal pertenece al Campo Nacional y Popular, pero hemos logrado decir “las cosas por su nombre”, el secreto es justamente eso, la diversidad y el pensamiento crítico al servicio de un proyecto de País.

Decía antes que el enemigo también muta en sus formas (el objetivo siempre es el mismo), después del genocidio, la dictadura cívico militar que duró del 76 al 83, que intentó exterminar al peronismo para implementar el país que “Ellos” anhelan, cambiaron sus formas y decidieron explorar otros caminos, el golpe de mercado a Alfonsín, la alianza con sectores del peronismo en los 90, la conformación de una Alianza socialdemócrata neoliberal en el 99 y, por último, el kiosco atendido por sus propios dueños: Macri 2015. Siempre tratando de confundirnos en el debate, debo decir que lo logran muchas veces y terminamos discutiendo nimiedades que poco tienen que ver con la disputa de fondo.

No es la cuarentena, no es la pandemia, no es C5N, no es Alberto ni Cristina, no sos vos ni yo. El odio es al otro país, al de la distribución justa de la riqueza, al de todxs somos iguales. El odio en los 40 era a los descamisados, ahora a los planeros. El odio era a los trabajadores, ahora a los excluidos del sistema (excluidos por las políticas que ellos defienden).  El odio es al peronismo como síntesis del Campo Nacional y Popular.

Es nuestro deber como militantes de la vida (pónganse en el lugar que mejor les quepa) decir las cosas como son. A mí me dicen el “negro”, sencillamente porque soy morocho, a nadie se le ocurriría decirme el “gringo”.

Digamos, entonces, que el odio de “Ellos” es contra el peronismo, no contra los dueños de C5N o contra el periodismo militante, te lo ponen en el centro de la discusión para debilitarnos, para confundirnos.

La economía, estúpido (the economy, stupid), fue una frase muy utilizada en la política estadounidense durante la campaña electoral de Bill Clinton en 1992 contra George H. W. Bush (padre), que lo llevó a convertirse en presidente de los Estados Unidos. Luego la frase se popularizó como “es la economía, estúpido”. Haciendo un pequeño juego de palabras podemos decir que el enemigo de Ellos sigue siendo el mismo: Es el peronismo… estúpido.