En la Agenda Climática Global, Nuestro País es acreedor ambiental

Por Alessandra Minnicelli.

Esta próxima a iniciarse la COP26 Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26), que se celebrará en Glasgow (Escocia) desde el 31 de octubre hasta el 12 de noviembre de 2021, bajo el lema Uniendo al mundo para hacer frente al cambio climático. Asistirán representantes de 200 gobiernos, entre ellos el nuestro, y tendrá como objetivo acelerar la acción climática para el cumplimiento del Acuerdo de París.

Nuestro país ha planteado en estos foros que “ningún acuerdo destinado a darle un horizonte de largo plazo al régimen climático será apropiado si fracasa la incorporación de mecanismos para compartir equitativamente las cargas que resulten de los esfuerzos de mitigación y de adaptación que se deberán materializar”. Conceptos que recepta
la ley  27520 y sobre los que interactúa el Gabinete Nacional de Cambio Climático (GNCC)con diversos actores.

En ese marco, y para este encuentro, continua vigente la mirada y el reclamo sobre “el diseño y aplicación de un mecanismo para compartir las cargas en función de las responsabilidades” que es “la génesis del problema” y para ello “las capacidades diferenciales son el único modo mediante el cual será posible lograr una participación creciente de los países en desarrollo en la mitigación y en la acción en pos de desterrar las causas del cambio climático, porque la equidad debe estar en la base de las determinaciones que se tomen en esta conferencia”, (discurso NCK año 2004).

Esta es y sigue siendo la premisa, porque como también se dijo en esa oportunidad, la retórica del compromiso no constituye en sí misma un compromiso.

Las sociedades más evolucionadas, tienen muchos más recursos de capital y tecnológicos para hacer frente a los efectos adversos del cambio climático y Naciones Unidas como convocante de la COP26, no desconoce ni puede desconocer la realidad de muchos de los países en desarrollo que, como el nuestro, participan de este encuentro y no son deudores ambientales, al contrario, los niveles o porcentajes de afectación medioambiental y de emisión de gases efecto invernadero son considerablemente menores que los países desarrollados como EEUU, la Unión Europea y China y si tienen, a diferencia de ellos pendiente de pago una carga importante como son la deuda externa y las demandas sociales sobre necesidades básicas insatisfechas que incluso impiden hoy cumplir con los ODS .

Si bien La necesidad de poner límites para la estabilidad del sistema planetario (cambio climático, contaminación, preservación de las especies,) son límites que derivan de nuestro propio bienestar. Estos límites tienen que ser analizados localmente y deben priorizar mantener y satisfacer las necesidades básicas y fijar en ese marco las condiciones necesarias que tiene que tener el planeta tierra, en cada lugar geográfico para procurar cubrir esas necesidades básicas y a su vez contribuir al desarrollo de sus países.

El Planteo de madurar como sociedad, nos lleva a reiterar posturas tales como la posible incorporación de mecanismos para compartir equitativamente las cargas que resulten de los esfuerzos de mitigación y de adaptación para que su materialización sea posible y no una utopía en clave discursiva y pueda así surgir una real agenda de obligaciones, de aportes y de control, que vayan más allá de las generalizaciones.

La visión global y la visión local devienen necesaria para no seguir a pie juntillas con la lógica de los países desarrollados, que son los generadores de la enorme deuda ambiental planetaria producida por la emisión de gases de efecto invernadero. 

Nuestro país, debe seguir advirtiendo que cargamos con deudas de increíble peso en materia financiera y que somos a la vez los mayores acreedores ambientales en el planeta, en cuanto constituimos una verdadera reserva ambiental, que no recibe ningún tipo de compensación por parte de sus deudores ambientales. Los acreedores financieros que resultan implacables ante el incumplimiento de sus deudores no admiten hacerse cargo de la deuda ambiental que tienen contraída con los países menos desarrollados (sic discurso NCK).

La exhortación completa de aquel discurso de Néstor Kirchner desde el Glaciar Perito Moreno, sigue vigente hoy. 

La realidad del cambio climático en el planeta es de creciente preocupación, y ya no puede soslayarse quién y cómo se habrá de financiar la mitigación (en términos tecnológicos, laborales y productivos) y la adaptación local, de acuerdo a la realidad de cada región de nuestro país, para lograr la estabilidad, sumado al hecho que nuestro país tiene crédito ambiental exigible.