En Francia ¿Cómo funciona el impuesto sobre la fortuna inmobiliaria?

Por Ezequiel Agustín Vega.

El coronavirus puso de pie a las economías desarrolladas y emergentes por igual. Economistas de tendencias ortodoxas y heterodoxas señalan que la crisis se asimila a la del año 1930, aun mayor que la crisis financiera del 2008/2009. El desempleo y la desocupación no están ajenos al flagelo. Los estados con más espalda (Unión Europea, Estados Unidos, Rusia y China) recurrieron- como la Argentina- a la emisión monetaria sosteniendo al tejido productivo, sean grandes, medianas o pequeñas empresas, para evitando así una oleada de concursos preventivos sin precedentes y  la liquidez de los accionistas.

En diversos contextos históricos de inestabilidad económica, varios países aplicaron impuestos extraordinarios a las fortunas individuales, con distintos nombres pero con el mismo fin: los que se encontraban en mejor posición económica tenían que realizar aportes extraordinarios. Los países entonces miembros de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero-luego de su nacimiento en el año 1951 -comenzaron a aplicar esta clase de política tributaria.

Vale citar como ejemplo a Italia, Austria, Irlanda y Alemania donde funcionó el impuesto a la riqueza durante más de 50 años, y se fue eliminando progresivamente durante la década de los 90´. En Luxemburgo, Finlandia y Suecia se derogaron recién en los años 2006 y 2007; siguiendo el mismo pasó Hungría-2010- y Grecia-2009-.

A la fecha Liechtenstein, Noruega, Suiza, Paises Bajos, India y Francia mantienen una carga impositiva sobre la fortuna individual propiamente dicha

El caso francés es el más interesante para analizar, por semejanza de nuestro ordenamiento jurídico con aquel, y por su desarrollo histórico.

En la historia reciente contemporánea, en el año 1981, los parlamentarios del ex presidente francés Francois Mitterrand impulsaron “l’impôt sur les grandes fortunes (IGF)” puesto en marcha a través de “loi no 88-824” y entrando en vigencia el 1ro de Enero de 1982.

Este impuesto abarcaba a los ciudadanos que disponían de un patrimonio superior a tres millones de francos (moneda de circulación de la época), a una tasa progresiva de 0,5 %  a 1,5 %.Llego a contemplar a 104 000 contribuyentes que declararon-en ese entonces-que su patrimonio era superior al monto fijado por el Estado. Este IGF hizo entrar a las arcas del estado francés tres millares de francos (alrededor de 8 mil millones de dólares actuales) por año. Por ende, durante el periodo 1982 -1986, año en que fue modificada la tasa de referencia, se recaudó con el tributo entre 40 mil y 45 mil millones de dólares.

La ley fue sufriendo modificaciones con el paso de los años, en especial en  los años  de Jaques Chirac en el poder (1995-2007) y desde el gobierno de Emmanuel Macron.

En la legislación actual rige una ley diferente, pero que grava a la riqueza personal llamado IFI o “Impuesto a la Fortuna Inmobiliaria”. El mismo se calcula aplicando una escala progresiva al patrimonio neto imponible. Es decir se aplica el IFI si el valor neto de los activos inmobiliarios de una persona supera los 800.000 mil euros. Esta cartera incluye todos los bienes y derechos de propiedad mantenidos en territorio francés o a personas físicas de nacionalidad francesa que tengan bienes declarados en el exterior y superen la tasa de referencia.

La declaración de IFI tiene en cuenta los bienes inmuebles que son propiedad de todas las personas que integran el “hogar fiscal”. El centro fiscal de IFI está compuesto por cualquiera de las personas que viven solas: solteras, viudas, divorciadas, separadas, o cualquiera de las personas que viven en pareja. En todos los casos, se tienen en cuenta los bienes de menores de edad cuyos bienes tiene la administración legal.

El IFI se calcula sobre el valor neto de sus activos imponibles es decir, después de la deducción de las deudas existentes.  Puede ser una deuda relacionada con los siguientes gastos:

Adquisición de bienes imponibles o derechos de propiedad (préstamos inmobiliarios).

  • Trabajos de mejora, construcción, reconstrucción o ampliación.
  • Adquisición de acciones o acciones, en proporción al valor de los bienes imponibles y los derechos de propiedad.
  • Trabajos de mantenimiento adeudados por el propietario o a cargo del propietario en nombre del inquilino pero para los cuales no pudo obtener el reembolso, al 31 de diciembre del año de salida del inquilino.
  • Pago de impuestos adeudados sobre la propiedad en cuestión (por ejemplo: impuesto a la propiedad o impuesto a la herencia).
  • Por otro lado, los impuestos que incumben al ocupante no son deducibles (impuesto de vivienda, por ejemplo).
  • La parte de su impuesto correspondiente a los ingresos de sus bienes inmuebles tampoco es deducible (ingresos de la propiedad, por ejemplo).

 

 

La escala de referencia o la barrera impositiva queda diagramada de la siguiente manera:

  • Hasta 800.000 $               0%
  • Entre 800.001$ y 1.300.000 $                  0,50 %
  • Entre 1.300.001 $ y 2.570.000 $ 0,7%
  • Entre 2.570.001 $ y 5.000.000 $ 1%
  • 000.001 $ y 10.000.000 $ 1,25%
  • Superior a 10.000.000 $                       1,5%

Para hacernos idea de números, en el año 2019 solo el Impuesto a la Fortuna Inmobiliaria genero a las arcas del estado un total de 3 mil millones de euros. Con ese monto se podría financiar durante 3 años consecutivos los servicios públicos esenciales de luz, agua y gas sin que el precio aumente o presione a las clases medias y populares del país.

Otro dato significativo lo ha aportado el informe de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) en el “Revenue Statistics” del año 2018, en el que mide por países el peso de los impuestos y contribuciones sociales en relación con el PBI  lo que comúnmente se conoce comola “presión fiscal”.

Los dos países de sus impuestos y contribuciones sociales en su PBI en 2017 han sido Francia y Dinamarca que representan 46,2% y 46% respectivamente. El país nórdico ha ocupado el podio desde el 2002 en presión y carga tributaria en relación a las arcas nacionales. Nuestro país hermano de México conocido como “el club de los países ricos” había registrado en ese entonces solo 16,2% ubicándose en la última plaza de los países que forman parte de la OCDE.

Fernando Iglesias, el actual diputado nacional por Juntos por el Cambio, ha mencionado numerosas veces en los medios de comunicación nacional  que “argentina no es Islandia o los países nórdicos”. Claro, argentina no es Islandia; ya que en el país del norte, que a pesar de no formar parte de la OCDE,  fue el país de los últimos 22 años que más ha recaudado con la “presión fiscal” siendo en el año 2016 el 51 % del PBI.

Si lo hacen en el norte ¿Por qué no nosotros? El gobierno de Alberto Fernández – y los parlamentarios oficialistas-, tienen una oportunidad histórica en nuestro país: esta vez la presión no puede y no debe ser sobre capas medias y bajas de nuestra población. Es lo ético y moralmente correcto. Los que más tienen deben dar ejemplo. Esos 4 mil o 6 mil millones de dólares que podrían aportar- con un impuesto a la riqueza- los 15 mil argentinos y argentinas que poseen más de 3 millones de dólares, permitiría a muchos de los nuestros que esta crisis no sea más aguda de lo que es en realidad.