El vóley hizo historia en Tokio

Por Lucila Coccia.

El vóley masculino volvió a hacer historia en un Juego Olímpico. En Tokio 2020 el equipo dirigido por Marcelo Méndez le ganó a Brasil y consiguió la medalla de bronce luego de 33 años.

No hay manera de describir lo que hizo el conjunto argentino durante todo el torneo sin haber visto la preparación le largos años que tuvieron los jugadores. Algunos ya experimentados vistiendo la celeste y blanca, y otros que se fueron amoldando luego de un buen pasar en las selecciones menores, pero todos con la misma garra y pasión por defender la camiseta. Ese empuje, sumado al buen juego, desató la combinación perfecta que sorprendió en Tokio.

Más allá de lo emocional, que sin dudas representa un factor fundamental, Argentina para conseguir el bronce le ganó a las mejores selecciones. A priori, el conjunto dirigido por Marcelo Méndez tuvo que enfrentar una fase de grupos complicada con Rusia, Francia, Brasil, Estados Unidos y Túnez. En esa instancia, la albiceleste venció a Francia (campeón), Estados Unidos y Túnez, mientras que cayó ante Rusia (subcampeón), y Brasil. 

En Cuartos, Argentina peleó hasta el final y le ganó 3-2 a Italia, el subcampeón de Río 2016, para meterse en semifinales donde perdió 3-0 ante Francia, equipo que luego se consagró en la capital nipona. Ya en la definición del tercer puesto Argentina supo cómo debía jugar ante el ex campeón olímpico y el equipo se mantuvo fresco como si estuviese acostumbrado a jugar finales. Ningún jugador salió del guion que habían preparado con el cuerpo técnico y supieron esperar para dar el golpe ante un gigante. El mejor armador de los Juegos, Luciano De Cecco, se encargó de repartir el juego y mantener a todos sus atacantes de la mejor manera frente al rival.

Los primeros tres sets fueron parejos, ninguno de los dos quería ceder terreno en el ataque y por ello las definiciones fueron apretadas pero favorables a los brasileños por: 25-23, 20-25, 20-25. Sin embargo, la actitud de los argentinos no cambió a pesar de las adversidades y cual depredador esperó a que su presa se distraiga para atacar. En el cuarto set, con los explosivos ataques del opuesto Bruno Lima (máximo anotador del certamen con 138 puntos), sumado a los centrales Sebastián Solé y Agustín Loser, Argentina se hizo fuerte y cerró el parcial 25-17. 

La selección afrontó el tie-break con la inyección de confianza y autoestima que le dieron sus atacantes. En el mini set, los argentinos se hicieron gigantes y tuvieron el mejor rendimiento posible, mientras que un Brasil poco convencido intentó imponer su chapa. El final del partido fue vibrante y estuvo en manos del brasileño Douglas Sousa que se encontró con un impenetrable Loser para cerrar el partido 15-13. Con emoción y llanto la albiceleste le volvió a arrebatar la victoria a los favoritos y se subió al podio. 

La historia se vuelve a repetir en espejo, el triunfo en la capital japonesa sucedió de igual manera en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, donde la Argentina se colgó la de bronce venciendo 3-2 a Brasil. Las similitudes entre los máximos logros del vóley argentino se siguen sumando, y no casualmente también se repitió el apellido sobre el dorsal 7: “Conte”. Hugo, uno de los 8 mejores jugadores del siglo XX y Facundo, una de las figuras en el equipo que se subió al podio en Tokio.

Sin dudas, esta presea quedará impresa en la historia del deporte argentino, no solo por el logro en sí, sino por el proceso que llevó a este equipo a defender con fiereza los colores, sin tenerle demasiado respeto a las vitrinas repletas de los rivales y que jugó todos los puntos como si fuesen los últimos.