El Trabajo es un Derecho Humano

Por Daniel Prassel.

Finalizada la 2da Guerra Mundial y ante la Declaración Universal de los Derechos Humanos del 10 de Diciembre de 1948, es pertinente recordar que hubo un criollo que todo esto lo pensó antes, y sí, adivinaste, ese hombre fue el General Juan Domingo Perón, que pensó la Constitución del 49′ como pilar fundamental de un proyecto nacional y popular agregando al Preámbulo el siguiente párrafo «La irrevocable decisión de constituir una Nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana» y nos detendremos en este primer concepto.

Por Socialmente justa, entendemos el reconocimiento constitucional del valor de la justicia social como una reivindicación al movimiento sindical como actor social protagónico de los derechos de los trabajadores como derecho humano.

La cantidad de personas desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar que usurpó el poder el 24 de marzo de 1976 nos dice que el 60 por ciento estuvo constituida por hombres y mujeres pertenecientes a la clase trabajadora, si a esto sumásemos los profesionales la cifra crece hasta llegar al 78,2 , situación esclarecedora del primer objetivo de la dictadura: implementación de un plan económico liberal, de achicamiento del Estado, endeudamiento externo y destrucción de la Industria Nacional en favor de los intereses oligárquicos y corporativos del imperio y sus cómplices locales.

Sabían dónde golpear y ahí golpearon, trabajadores, militantes políticos, jóvenes comprometidos fueron sus blancos.

A pesar de la virulencia y el terror desplegado por la maquinaria represiva del poder dictatorial hubo una férrea resistencia por parte de los trabajadores.

Hubo casi 300 conflictos sindicales entre el 24 de marzo de 1976 y octubre de 1981 que tuvieron lugar en el Gran Buenos Aires, la Capital Federal, Córdoba y Rosario, en fábricas Metalúrgicas, Automotrices, Textiles la mayor parte fueron paros y quites de colaboración, trabajo a reglamento, boicots, y tuvieron como principal demanda el aumento de los salarios, cuestionar las condiciones de trabajo, demandar la posibilidad de organización sindical.

Algunos conflictos significativos en grandes fábricas son IKA- Renault de Córdoba en marzo, General Motors en el barrio de Barracas en abril, Mercedes Benz, Chrysler de Monte Chingolo.

Como corolario de la resistencia obrera a la dictadura es oportuno y necesario el rescate de la gesta del 30 de marzo de 1982, marcha encabezada por Saúl Ubaldini, Roberto García, Fernando Donaire entre otros, que junto a muchísimos dirigentes y miles de trabajadores le decían al Pueblo «Paz, Pan y Trabajo» y «Luche y Se Van» enfrentando a la dictadura.

Por supuesto hubo una feroz represión con distintos enfrentamientos y situaciones de violencia que matizaron una jornada histórica cargada de tensiones, hubo unos 4000 detenidos, entre ellos el propio Ubaldini, el nobel de la paz Adolfo Pérez Esquivel y un grupo de madres de Plaza de Mayo.

Aportamos estas breves líneas para seguir reflexionando sobre uno de los objetivos centrales de las dictaduras latinoamericanas: implementar modelos económicos de ajuste y exclusión que promuevan desindustrialización y desempleo para disciplinar a las mayorías populares.

Más Estado; Más Solidaridad; Más Comunidad, como nuestros 30000 nos enseñaron.